La nueva película Carajita, dirigida por los argentinos Ulises Porra y Silvina Schnicer, estrenada en 2021, aborda temas universales como la desigualdad social, la culpabilidad y la búsqueda de justicia a través de una historia íntima y desgarradora ambientada en la República Dominicana.
La trama se centra en la relación entre Yarisa, una niñera de origen dominicano que ha criado a Sara, la hija adolescente de una adinerada familia argentina recién llegada al país. Aunque Yarisa ha trabajado décadas para la familia y ha desarrollado un fuerte vínculo maternal con Sara, su posición como empleada doméstica marca una clara diferencia de clase social entre ellas. Esta brecha, apenas percibida por Sara, se hace evidente cuando un trágico accidente pone a prueba los lazos que las unen.
Con un estilo visual poético y una narrativa elíptica, los directores retratan con sensibilidad la compleja relación entre Sara y Yarisa, donde se entrelazan el afecto, la lealtad y las limitaciones impuestas por su rol social. La película evita caer en maniqueísmos, mostrando matices en ambos personajes, pero dejando ver cómo las jerarquías de clase terminan condicionando vínculos que deberían basarse solo en el afecto.
Destacan las magnéticas interpretaciones de las actrices Cecile van Welie como Sara y Magnolia Núñez en el papel de Yarisa, quienes transmiten con miradas y gestos toda la gama de emociones que atraviesan la relación de sus personajes. La fotografía de alto contraste, los encuadres significativos y una cuidada banda sonora realzan el clima de tensión creciente y refuerzan el discurso social.

A partir del accidente, la trama adquiere tintes de thriller psicológico al introducir el tema de la culpa, la búsqueda de justicia y las diferencias de clase a la hora de enfrentar las consecuencias de hechos trágicos. La impunidad de la clase privilegiada se contrapone al sufrimiento de los más vulnerables, poniendo de manifiesto la injusticia del sistema.
Pese a abordar temas difíciles, la película mantiene un tono sutil, evitando golpes de efecto fáciles. Los directores se centran en la dimensión humana y en diseccionar las relaciones entre los personajes, permitiendo que la trama fluya de forma orgánica hacia su desolador y poético final.
Carajita es una ópera prima que destaca por su sensibilidad, su cuidada puesta en escena y un relato que deja una honda huella emocional. A través de una historia íntima, aborda temas universales como la desigualdad social, los lazos familiares, la culpa y la búsqueda de justicia. Una película que invita a la reflexión y que perdura en la memoria del espectador.
Los directores Ulises Porra y Silvina Schnicer demuestran un gran dominio del lenguaje cinematográfico en su primera película, con una narrativa elíptica y repleta de simbolismos visuales. La trama avanza sin prisas, centrándose en los vínculos entre los personajes y en retratar su dimensión emocional a través de miradas, gestos y expresivas actuaciones.


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