Especial

Repasamos la trayectoria de Cut Worms junto a su creador Max Clarke

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Max Clarke es la mente pensante que se esconde detrás de Cut Worms, una formación que surgió como en proyecto en solitario del propio Max y que posteriormente ha sabido desarrollar en directo con una banda de mayor envergadura. Su trayectoria comprende mucho más allá de los trabajos publicados hasta el momento, ya que el norteamericano cuenta con un bagaje creativo de lo más interesante. A lo largo de todos estos años, de una forma más o menos periódica podríamos disfrutar en su soundcloud composiciones  tituladas Soft Boiled Demos, mostrando un carácter casero y relacionadas con el folk melódico que no le pierde la vista a artistas sureños del género que despuntaron en los 60 y 70. Max no esconde su admiración por este período, comentándonos rápidamente las semejanzas que muchas veces le han sacado con bandas de esta época. “Mucha gente me compara con los Everly Brothers, aunque realmente no creo que tenga muchas cosas en común con ellos. Lo que sí que es cierto es que me gusta mucho su música.” Todo ello se puede percibir a partir del tratamiento que realiza en los temas, centrándose siempre en una guitarra acústica y sacando a la luz un ambiente casi desértico, donde los acordes resultan bien definidos y los coros de las estrofas se desarrollan en la mayoría de los casos siguiendo técnicas propias del doo wop.

Los frutos de las horas encerrado en su habitación, experimentando a través de todo lo que tenía a mano poco a poco han ido viendo la luz. Todas esas grabaciones caseras que han estado exhibidas en internet durante unos cuantos años derivaron en lo que ha sido su primer EP titulado Alien Sunset, siendo publicado el año pasado a través de Jagjaguwar. No es que toda su gran producción haya sido plasmada al completo en este trabajo, pero sí que nos podemos hacer una buena idea de la esencia de sus composiciones. Con una rutina de trabajo que durante 4 años permaneció inamovible, Max dedicaba las horas libres de su día a día a desarrollar las melodías que se le pasaban por la cabeza y grabarlas con los medios disponibles, añadiendo posteriormente arreglos de lo más casuales. “Siempre he usado lo que tengo a mi disposición. En el plano musical soy bastante tradicional echando mano de guitarras, un bajo y un teclado de los  que le puedes meter ritmos. Luego también tenía cosas más curiosas como una maraca que hice a partir de un huevo de pascua metiéndole dentro palomitas de maíz sin explotar, unas cuantas cucharas de madera y un tambor que me dejó un amigo.” Una filosofía con la que los temas compuestos no se vieron en ningún momento limitados, sino todo lo contrario, ya que en el fondo lo que luce realmente en sus composiciones son las melodías y el carácter interpretativo que adquieren. Desde tintes totalmente despreocupados de una tarde de verano, hasta un caminar de lo más funesto. Emociones contrapuestas expuestas de una forma sencilla pero muy directa.

Entrando de lleno en este Alien Sunset, nos vamos a encontrar con un trabajo dividido según los períodos de composición de los temas. Por un lado la cara A abarca aquellos temas que el músico compuso en su estancia en Chicago, ciudad en la que estudió en la escuela de arte y llegó a formar incluso parte de la banda de punk The Sueves. Por su parte, la cara B se adentra en la nueva aventura que llegó después de todo ello, mudándose a Nueva York e introduciéndose de lleno en su carrera musical en solitario.  Esta curiosidad a la hora de separar los temas, al final resulta ser una anécdota sin importancia, tal y como nos comenta. “Lo cierto es que al final no percibo mucha diferencia entre la cara A y B. No fue una decisión consciente separar los temas de esa forma, simplemente nos dimos cuenta luego de la forma en la que había hecho esta división.”  Lo que sí que fue llevado a cabo de una forma consciente fue el hecho de regrabar los temas que iban a formar parte del EP de una forma muy especial. Escuchando sus ya desaparecidas grabaciones caseras en internet, llegamos a plantearnos si lo que nos encontramos en el EP había sido obtenido directamente de esas sesiones, ya que en todo momento se desprende un sonido sobrio y cálido. Un carácter Lo-Fi que queda muy bien capturado en su guitarra y la resonancia de la percusión, al mismo tiempo de mostrar una voz que suena de lo más firme y sentida. Las dudas quedan despejadas rápidamente ante la pregunta de si le dio un lavado de cara a estos temas. “A pesar de la sensación de sonido Lo-Fi propia de las grabaciones caseras, los temas del EP los volví a regrabar.”

Más detalles interesantes que nos encontramos en el EP llegan mediante la versatilidad que presentan las canciones. No solo las diferencias se perciben entre la cara A y la cara B, sino que cada canción supone un pequeño mundo que divaga entre la tradición norteamericana afrontada desde una perspectiva que alcanza hasta incluso al pop. “Siento que mis canciones no están asociadas a ningún estilo concreto ni forma de escribir. No las compongo con la intención de que encajen en algo en concreto, sino que siempre acaban tomando direcciones bastante diferentes.” Una afirmación que sin lugar a dudas queda patente de forma explícita en temas como ‘Don’t Want to Say Good-Bye’, donde nos encontramos un inicio del Buddy Holly más propicio a las arrancadas, para encontrar el brillo con más gancho posible dentro de su estribillo. Por el contrario, otros temas se apartan más de la esencia de rock primigenio y bien entendido, para adentrarse propiamente en parámetros con los que quizás se le tiende más a relacionar. Este es el caso de la propia ‘Alien Sunset’, donde aparece una faceta mucho más sureña, más de piano bar y con su punto incluso desafiante. Una canción clave para ser conscientes de las raíces musicales de Max, algo que a lo largo de la entrevista acaba aflorando. “Quizás incluir como géneros country y western pueda resultar acertado en mi música, ya que sí que hay momentos que pueden evocar de lleno a eso.”

Preguntándole acerca de más cosas en el EP, no puede pasar por alto el título y toda la estética que evoca en su imagen de portada. A través de una granulada foto tomada un día soleado en el que el propio músico se encuentra con unas montañas de fondo, que bien pueden suponer un desierto de la zona más occidental de los Estados Unidos, nos podemos hacer una idea de esa sensación de intentar inducir hacia el misterio algo que resulta de lo más apacible. Un poco las canciones del trabajo acaban evocando a eso, como es el caso de ‘A Curious Man’, donde claramente el lado apesadumbrado acaba imponiéndose al resto, encontrando en los acordes de un piano honky tonk su mejor aliado. Todo este ambiente en el que cualquier giro de los temas parece encerrar algo cuanto menos fascinante, puede tener una cierta explicación en base al mencionado título del trabajo. “No sé realmente de donde surgió el título del EP. Creo que estuve una temporada bastante obsesionado con los O.V.N.I.s, luego cómo también me di cuenta de que me gustaban mucho las puestas de sol lo acabé uniendo todo.”  Una conexión, que aunque de forma explícita no se manifiesta líricamente, acaba arrojando algo de luz al filtro translúcido que siempre acaba poniendo sobre sus temas.

Ahondando en todo lo que nos quiere transmitir Max en sus letras, nos vamos a encontrar con un cierto carácter errante y una actitud no derrotista pero si abatida en ciertos momentos del trabajo. Aquella nostalgia propia de las despedidas, las dudas que genera el sobrepasar la mitad de los 20 y no tener rumbo fijo, junto con el recuerdo de errores cometidos, se van a dar la mano para moldear los temas. Un contenido que representa bastante bien la etapa vital del artista, resultando ante todo siempre honesto en el contenido de los temas, encerrándose en su interior y sacando de él tan solo lo que realmente es le resulta de valor. “No siento la responsabilidad de añadir ningún mensaje político al menos que me salga de forma natural. Hay un montón de canciones que ya tratan sobre ello. Cualquiera que conscientemente añada algún mensaje de este tipo seguramente sea porque quiere sentirse útil o encajar dentro del actual clima político que estamos viviendo.” Así es como nos confiesa de una forma clara cuales son las intenciones volcadas en sus canciones, sin necesidad de forzar su contenido más allá de todas aquellas vivencias experimentadas en estos últimos años, mostrándonos de forma implícita la particularidad no buscada en sus canciones. Además, en el desarrollo de estos temas, tanto en directo como todo lo nuevo que está por llegar, poco a poco han ido entrando nuevas visiones como la de su amigo John Andrews. El músico que tiene su proyecto en solitario bautizado como John Andrews and the Yawns, es un habitual en giras de bandas como Woods, Hand Habits o tocando la batería en Quilt. Pues bien, últimamente también comparte escenarios en los directos de Cut Worms, reflejando su talento a los teclados, mostrando una más que buena conexión. “Está muy bien siempre tener a John a mi lado, escuchamos un montón de música en común y él siempre me recomienda cosas muy buenas.”

Dentro del abundante y creativo universo de Max tampoco podemos pasar por alto su faceta como ilustrador, algo que también comparte en común con John. Sus estudios cursados en Chicago también tienen un reflejo directo en todo lo que implica la estética que acompaña sus temas. Aunque el vídeo realizado para ‘Don’t Want to Say Good-bye’ se correspondiese con una animación de John Andrews, nos encontramos con referencias personales propias y muy claras como la portada de su LP en camino, revindicando la importancia del DIY. “Me gusta mucho hacer mis propias ilustraciones para las camisetas y los álbumes, quizás más por necesidad que por otra cosa. Siempre me ha resultado más sencillo hacer las cosas por mí mismo que hablarle a alguien lo que quiero expresar en mis propias canciones.” Quizás en muchos casos resulta mucho mejor aplicar el refrán de mejor hacerlo uno mismo que mandarlo hacer, más en casos tan creativos como éste, donde las artes musicales y pictóricas parecen darse la mano totalmente. Rematando este especial dedicado a Max Clarke, solo podemos manifestar nuestras ganas por escuchar su primer LP que verá la luz el próximo 4 de mayo, llevando por título Hollow Ground y suponiendo otro paso más en acercarnos canciones de aroma tradicional a los nuevos tiempos.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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