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Porridge Radio y las últimas oportunidades



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La próxima semana, Porridge Radio llegan a nuestro país para presentar su EP de despedida, ‘The Machine Starts To Sing’. Según lo comentado por el propio grupo, será la última oportunidad de ver a la banda en directo, marcando el fin de una década de trayectoria. Este tramo final incluirá actuaciones en Barcelona, Zaragoza, Madrid y Donostia, ciudades que recibirán un repertorio que resume el recorrido musical del cuarteto liderado por Dana Margolin.

Este desenlace se produce tras varios lanzamientos discográficos que consolidaron una propuesta caracterizada por pasajes de alta intensidad y guitarras que alternan momentos de tensión con otros más mesurados. Desde su formación en Brighton alrededor de 2015, el grupo llamó la atención con trabajos como ‘Every Bad’ (2020) y ‘Waterslide, Diving Board, Ladder to the Sky’ (2022), cuyos sonidos ásperos y voces desbordantes conectaron con oyentes de diversos entornos. Más tarde, en 2024, publicaron ‘Clouds In The Sky They Will Always Be There For Me’, producido por Dom Monks. Aquel álbum tomó forma en un estudio de Frome, donde se registró la mayoría de las pistas en tomas colectivas, intentando capturar la intensidad de la banda cuando actúa sin barreras.

Durante esas sesiones también se grabaron las canciones que integran el EP ‘The Machine Starts To Sing’. Sus cuatro cortes —‘Machine Starts To Sing’, ‘OK’, ‘Don’t Want To Dance’ y ‘I’ve Got A Feeling (Stay Lucky)’— no encajaban en la línea temática del disco, pero adquirieron una relevancia propia que ahora culmina la obra de Porridge Radio. Lejos de ser simples añadidos, forman una pieza breve pero contundente en la que se reconoce el estilo que Dana y sus compañeros habían desarrollado: la fusión de versos repetitivos con crescendos instrumentales, la voz que recorre distintos matices y la atmósfera rítmica que puede pasar de la contención al estallido en cuestión de segundos.

El primer tema, ‘Machine Starts To Sing’, proyecta imágenes de entornos fríos donde se buscan indicios de vitalidad. El modo en que la canción crece y retumba refleja una de las señas de identidad que el grupo ha venido puliendo desde hace años. ‘OK’, por su parte, es un corte más contenido que se apoya en una base acústica y en frases sencillas para evocar cierta ternura. Le sigue ‘Don’t Want To Dance’, donde aflora esa perseverancia que se manifiesta en la potencia de la voz de Dana. Finalmente, ‘I’ve Got A Feeling (Stay Lucky)’ pone el broche con un aliento decidido, lo cual aporta un giro más esperanzador en comparación con lanzamientos previos de la formación.

Antes de este EP, la banda ya había demostrado su capacidad para expresar sentimientos intensos en ‘Clouds In The Sky They Will Always Be There For Me’. Aquel álbum se gestó en un periodo convulso para la vocalista, que lidiaba con fatiga acumulada por giras constantes y con situaciones personales nada sencillas. La resolución fue convertir las vivencias en letras desgarradas, y trabajar en el estudio de una forma muy ligada al directo. El resultado se hizo notar en piezas de distinta duración, capaces de alternar la suavidad inicial con un choque sonoro inesperado. Esa misma dinámica se mantiene en la nueva grabación, donde Dom Monks vuelve a acompañar al grupo, dándole importancia a la inmediatez de cada toma.

En cuanto a la producción, el sello de Dom Monks se reconoce en la forma de equilibrar cada instrumento y en la captura de lo que el grupo siempre ha denominado como “la energía real” de su música. Ese empeño se reflejó ya en ‘Clouds In The Sky They Will Always Be There For Me’, donde el trabajo colectivo fue intenso. A menudo, Dana componía de forma espontánea, y el resto de los integrantes apoyaba la idea con arreglos que nacían de improvisaciones en el estudio. Ese proceso explica por qué temas como ‘Sick Of The Blues’ o ‘Machine Starts To Sing’ despuntan en arreglos crecientes, como si la canción se desarrollara en tiempo real.

La gira de despedida en nuestro país presentará, con alta probabilidad, cortes de los últimos lanzamientos. Es la ocasión de contemplar en vivo tanto el material más reciente como algunos referentes de su discografía. Quienes siguen a Porridge Radio, sin lugar a dudas valoran especialmente la forma en que la agrupación construye atmósferas densas con guitarras y percusiones insistentes, mientras la voz principal se abre paso con un timbre que puede pasar de la contención al desgarro. En su interpretación en directo, el cuarteto remarca ciertos versos de manera repetitiva, lo que genera un efecto envolvente a las ya de por si tan potentes como compungidas estrofas.

El EP final cierra un capítulo que abarca una trayectoria relativamente breve, pero muy productiva. Porridge Radio se formó con la motivación de plasmar sensaciones directas y, en unos años, logró moldear un sonido reconocible. A lo largo de su discografía, el cuarteto ha jugado con silencios estratégicos, explosiones de rabia y una voz que se convierte en un instrumento para canalizar tensiones cotidianas, es decir, un repertorio que contiene un mosaico de vivencias traducidas en ruido y calma. En ‘The Machine Starts To Sing’, se perciben las mismas intenciones: yuxtaponer tramos delicados con irrupciones sonoras que sacan a la superficie toda la intensidad posible.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.