Tramo final de la lista internacional de 2019, donde conviven relevos generacionales claros con regresos de peso que han estado a la altura de las expectativas. Del pop masivo retorcido desde dentro al indie de guitarras más frágil, pasando por electrónica cerebral, R&B mutante o folk devastador, estos 25 álbumes dibujan la cúspide del año para la redacción de Mindies.
La selección intenta ser lo más ecuánime posible dentro de lo subjetivo de cualquier lista, valorando tanto la calidad intrínseca de las obras como el momento que abren en la trayectoria de cada artista. Esta es la recta final: los 25 discos internacionales que mejor resumen, para ellos, cómo sonó 2019.
25 Cigarettes After Sex
Cry · Partisan
Continuación fiel del debut: dream pop etéreo envuelto en un slowcore narcótico, centrado en relaciones donde cada gesto amoroso arrastra su propia herida. Greg Gonzalez refuerza el imaginario derrotista y abatido de la banda, explorando cuánto puede estirarse la fórmula de baladas somnolientas y autocompasivas antes de dejar de conmover al oyente.
24 Chromatics
Closer to Grey · Italians Do It Better
Regreso sorpresa que no fue el mítico Dear Tommy, pero sí un recordatorio de por qué son una de las bandas clave del baile en penumbra de la década. Graves prominentes, pulsos eléctricos crecientes y esa melancolía nocturna inconfundible devuelven a Chromatics a su versión más electrónica y sensual, despejando dudas sobre su forma actual.
23 Crumb
Jinx · Autoeditado
Debut que lleva el dream pop a un plano más orgánico y narcótico, sostenido por una calma extrema y una coherencia sonora casi hipnótica. Crumb no buscan cambios bruscos de dinámica, sino atmósferas en suspensión donde la línea de bajo, muy marcada, ancla canciones que flotan entre lo ensoñador y lo ligeramente psicodélico.
22 Hot Chip
A Bath Full of Ecstasy · Domino
Los londinenses siguen sin dar síntomas de fatiga: otro lote de canciones de synth pop bailable y sofisticado, llenas de potencial de single. Entre melodías impecables y producción sintética expansiva, el grupo reafirma su condición de pieza clave del pop electrónico de los últimos diez años, firmando algunos de sus momentos más eufóricos recientes, como “Echo”.
21 Helado Negro
This Is How You Smile · RVNG Intl.
Giro hacia un sonido más acústico e íntimo, donde sus raíces latinas se hacen muy visibles. Roberto Carlos Lange abandona buena parte de la electrónica alterada de Private Energy para construir un disco minucioso, de cadencia ambiental, que conecta tanto con el Brasil de Caetano Veloso como con un James Blake despojado, invitando a una desconexión introspectiva.
20 Nick Cave & The Bad Seeds
Ghosteen · Autoeditado
Marcado por la muerte de su hijo, Cave firma uno de los discos más bellos y devastadores de su carrera. Abandona la electricidad más áspera para abrazar paisajes espirituales, casi litúrgicos, donde su voz afligida recita recuerdos y pérdidas con un lirismo poético abrumador. Un álbum llamado a perdurar, tanto por su forma como por lo que enfrenta.
19 FKA twigs
MAGDALENE · Young Turks
Segundo LP que confirma a twigs como artista total: un pop mutante y libre que mezcla vulnerabilidad extrema y producción retorcida. Entre baladas espectrales y estallidos como “Mirrored Heart”, deconstruye el R&B en espacios inquietantes, moviéndose del susurro íntimo al clímax desgarrado con un control expresivo muy poco común.
18 Floating Points
Crush · Ninja Tune
Sam Shepherd aparca el sinfonismo de Elaenia para firmar un álbum más inmediato y clubero, pero igual de cerebral. Crush se mueve en un terreno cercano al house progresivo y a la electrónica de laboratorio, con temas hiperactivos que rehúyen el trance largo y apuestan por mutaciones constantes, dejando al oyente exhausto en el mejor sentido.
17 Clairo
Immunity · FADER Label
Debut largamente esperado de la figura más visible del bedroom pop masivo, que responde con un disco sobrio y emocionalmente preciso. Clairo confía en la cercanía de su voz y en letras de melancolía contenida, apoyadas en bases rítmicas discretas pero constantes. Temas como “North” explotan en estribillos cargados de sentimiento sin recurrir a fuegos artificiales.
16 Deerhunter
Why Hasn’t Everything Already Disappeared? · 4AD
Un disco que entrelaza angustias personales y preocupaciones colectivas, preguntándose por un futuro que se desmorona ante ojos aparentemente indiferentes. No es su obra más fulgurante, pero sí una prueba de que siguen buscando renovarse dentro de su rock mutante, articulando canciones que, sin caer en el catastrofismo fácil, empujan al refugio interior.
15 Angel Olsen
All Mirrors · Jagjaguwar
Olsen deja atrás definitivamente el folk desnudo y se lanza a un pop barroco y dramático, con arreglos orquestales voluminosos y producción expansiva. All Mirrors es su disco más determinante, donde se permite brillar tanto en grandes despliegues vocales como en medios tiempos sinuosos, siempre al servicio de historias sentimentales contadas con fiereza.
14 Billie Eilish
When We All Fall Asleep, Where Do We Go? · Interscope
El año de su coronación global: un debut que dinamita expectativas sobre cómo debe sonar una estrella del pop. Entre baladas sombrías, estética gótica y beats minimalistas cargados de graves, Eilish y Finneas ensamblan un catálogo que roza el rap viscoso y el pop experimental, respaldado por un carisma retador que seduce tanto a adolescentes como a críticos veteranos.
13 Big Thief
U.F.O.F. · 4AD
Primer lanzamiento del año para la banda, también el más etéreo y ambiental. Canciones contenidas, casi susurradas, que se mueven en un territorio místico donde las emociones se sugieren más que se explicitan. Los sonidos aparecen atenuados, como a través de un velo, permitiendo que cada detalle instrumental cobre peso y que la imaginación del oyente complete el cuadro.
12 Fontaines D.C.
Dogrel · Partisan
LP debut que irrumpe con fuerza en el post punk, esquivando los clichés más rígidos del género. Dogrel alterna ataques frenéticos con momentos de contención, apoyándose en una identidad vocal y guitarrera muy marcada. Miran al legado del rock británico expansivo, pero camuflan bien las influencias, sonando ya a banda madura y completa.
11 Vampire Weekend
Father of the Bride · Sony / Columbia
Seis años después, el grupo vuelve con un trabajo expansivo y más reposado, desprendiéndose de buena parte del afro-pop hiperactivo de sus inicios. Las canciones siguen siendo cálidas, pero ahora buscan explayarse y recrearse en la voz y giros de Ezra Koenig. Es un giro calculado para evitar el agotamiento de su fórmula y reubicarse en otra franja de madurez pop.
10 Thom Yorke
ANIMA · XL Recordings
Yorke despliega otro capítulo de su exploración electrónica, aquí especialmente cohesionado: los temas parecen formarse a partir de fragmentos que se ensamblan sin que casi lo notemos. Evita la típica construcción ambiental de fondo y apuesta por ritmos quebrados, texturas cambiantes y una sensación de inestabilidad permanente, muy acorde a la ansiedad contemporánea que transmite.
9 Toro y Moi
Outer Peace · Carpark Records
Chaz Bear firma uno de sus trabajos más redondos, retomando el baile cálido y suave con fuerte impronta funk. Aquí hay más sensación de banda y menos de laboratorio, pero el groove sigue siendo el motor principal. Entre hits instantáneos y canciones que fluyen casi sin esfuerzo, el disco funciona tanto como escucha íntima como banda sonora para una pista de baile controlada.
8 Big Thief
Two Hands · 4AD
Segundo disco del año para el grupo, esta vez centrado en su núcleo más acústico y terrenal. Historias duras, a menudo desoladoras, narradas con una intensidad vocal enorme por Adrianne Lenker, que contrasta con la fragilidad de los arreglos. Si U.F.O.F. miraba al cielo, Two Hands pisa polvo y hueso, con una coherencia emocional formidable.
7 Tyler, The Creator
IGOR · Columbia
Trabajo de ruptura sentimental y estilística, donde el rapero fusiona hip hop, R&B y soul psicodélico en una narrativa sobre el desamor y la obsesión. La comparación con Blonde no es gratuita: IGOR también encadena voces y capas sonoras para recorrer un arco emocional que va de la súplica al orgullo, revelando una vulnerabilidad inédita en su discografía.
6 Bon Iver
i,i · Jagjaguwar
Tras el experimento fragmentado de 22, A Million, Justin Vernon encuentra un equilibrio entre tecnología y organicidad. i,i reconcilia a escépticos y fieles, recuperando cierta épica bajo control mientras incorpora recursos del R&B y la electrónica contemporánea. Es un disco lleno de detalles microscópicos, pensado para revelarse en escuchas sucesivas.
5 Weyes Blood
Titanic Rising · Sub Pop
Natalie Mering da el salto definitivo: un ejercicio de pop barroco impecable donde cada arreglo está al servicio de una intensidad emocional enorme. El disco reflexiona sobre el amor y la identidad con una profundidad poco habitual, mezclando exuberancia clásica y halos dream pop que recuerdan a Hope Sandoval. No hay relleno: todo está medido y brilla.
4 Sharon Van Etten
Remind Me Tomorrow · Jagjaguwar
Van Etten transforma años complicados en un disco de fuerza y supervivencia. Sustituye el folk más desnudo por una instrumentación más robusta y eléctrica, que le permite cantar con la vena hinchada y, a veces, incluso jugar con los propios fantasmas (“Your Shadow”). Es un renacer sonoro y vital, sin perder un ápice de honestidad.
3 Stella Donnelly
Beware of the Dogs · Secretly Canadian
Debut larguísimo en impacto: Donnelly combina compromiso social explícito con retratos emocionales generacionales. Alterna canciones aparentemente sencillas y luminosas con otras de gran dureza temática, apoyada en una interpretación vocal que puede ser dulce o incendiaria. Su gran baza es esa capacidad para pasar de lo risueño a lo devastador sin cambiar demasiado de registro formal.
2 James Blake
Assume Form · Polydor
Otro álbum de neo soul y electrónica emotiva donde Blake exhibe todas sus facetas: productor quirúrgico, crooner roto y compositor confesional. Assume Form es largo y diverso, pero se mantiene cohesionado por su voluntad de despojarse de miedos en cada canción. Su forma de exponerse sin caer en sentimentalismos baratos refuerza la idea de que sigue siendo un caso único.
1 DIIV
Deceiver · Captured Tracks
Tras años marcados por las adicciones de Zachary Cole Smith y promesas incumplidas, Deceiver supone el renacimiento de DIIV. La alianza creativa entre Smith y Colin Caulfield endurece el sonido hacia un shoegaze más abrasivo y contundente, a la altura de la oscuridad que siempre latió en sus directos. Las canciones, cargadas de depresión y culpa, encuentran en estas guitarras ásperas la forma perfecta de exorcizar todo ese ruido interno, firmando el que para muchos es su mejor trabajo.
