Llega uno de los momentos más esperados del año: el tramo final de nuestra lista de discos internacionales. Estas quince posiciones reflejan la diversidad de gustos dentro de la redacción, reuniendo trabajos que abarcan desde el pop más luminoso hasta el hip hop más combativo, pasando por regresos históricos y debuts que han dado mucho que hablar.
El 2017 ha sido el año de los grandes retornos, con nombres como LCD Soundsystem o Slowdive firmando algunos de sus mejores discos. También ha servido para reivindicar debuts de enorme impacto como el de Cigarettes After Sex, además de confirmar carreras en claro ascenso como las de Julien Baker, Kevin Morby o Lorde. Sin más preámbulos, aquí va nuestra recta final internacional del año.
15
Spoon
Hot Thoughts
Los tejanos vuelven a demostrar por qué llevan dos décadas firmando una de las carreras más sólidas del indie. En Hot Thoughts incorporan sitares, pinceladas electrónicas y guiños al soul pop clásico, sin perder el filo de sus guitarras ni su sentido del ritmo. Canciones como “Do I Have To Talk You Into It” o “Can I Sit Next to You” amplían una colección de himnos cada vez más inmaculada, apoyada además en el regreso al sello Matador y en una producción luminosa a cargo de Dave Fridmann.
14
Grizzly Bear
Painted Ruins
Tras el éxito de Shields, el grupo se tomó su tiempo para dar forma a un álbum más sombrío y enrarecido. Painted Ruins presenta a unos Grizzly Bear menos volcados en la épica folk y más interesados en atmósferas quebradas y giros art rock. Temas como “Mourning Sound” o “Three Rings” reflejan a una banda en plena mutación, que quizá no firma su obra más rotunda, pero sí un disco notable que confirma su papel clave en el pop alternativo del siglo XXI.
13
Julien Baker
Turn On the Lights
La carrera de Julien Baker impresiona por la rapidez con la que ha alcanzado un estatus casi de culto. En este segundo LP mantiene la fórmula de voz y guitarra, pero con unos acabados mucho más precisos y una seguridad enorme en su propia interpretación. Las canciones se sostienen en una desnudez emocional que nunca resulta impostada, y pasajes como “Shadowboxing” demuestran su capacidad para llenar el espacio con muy pocos elementos, a base de intensidad y de un control absoluto de la dinámica.
12
Cigarettes After Sex
Cigarettes After Sex
Greg González convierte el debut de su banda en un diario nocturno de habitaciones medio iluminadas, recuerdos borrosos y amores que duelen tanto como consuelan. El disco prolonga y refina lo ya apuntado en sus EPs: tempos lentos, guitarras etéreas y una voz en susurro que convierte cada escena en una confesión. Es un álbum casi conceptual alrededor del amor y sus heridas, acusado a veces de lineal, pero tremendamente coherente y absorbente en su propuesta.
11
Slowdive
Slowdive
Pocas reuniones han sido tan ejemplares como la de Slowdive. Dos décadas después de su último álbum, los británicos firman un trabajo que no solo está a la altura de su legado, sino que por momentos lo supera. Con tempos lentos, capas de ruido sedoso y melodías que parecen suspendidas en el aire, vuelven a conmover como en los noventa. Canciones como “No Longer Making Time” concentran esa mezcla de recogimiento e intensidad que hizo escuela en el shoegaze.
10
King Krule
The Ooz
Archy Marshall lleva su alias más celebrado a un nuevo nivel con un LP largo, denso y totalmente personal. The Ooz mezcla jazz retorcido, momentos de improvisación, ráfagas de crudeza callejera y bases cercanas al hip hop, todo ello sustentado en una voz que pasa de la apatía al grito desgarrado. Acompañado por la banda Horsey, explora también ambientes más caóticos y lo-fi, firmando un disco abrumador en ideas que confirma su condición de talento inclasificable.
9
Father John Misty
Pure Comedy
Joshua Tillman continúa en estado de gracia tras el impacto de I Love You, Honeybear. En Pure Comedy dispara contra la sociedad contemporánea con su habitual mezcla de cinismo, humor negro y sensibilidad clásica. Las canciones se sostienen en arreglos orquestales exuberantes, pianos solemnes y letras que diseccionan nuestras contradicciones con precisión quirúrgica. Temas como “Total Entertainment Forever” muestran a un compositor que maneja como pocos el equilibrio entre grandilocuencia y vulnerabilidad.
8
Kendrick Lamar
DAMN.
Tras el discurso expansivo de To Pimp a Butterfly, Lamar entrega un álbum más directo y afilado, con un punto “old school” y un enfoque algo más cercano al mainstream, pero igual de contundente en el mensaje. En DAMN. alterna disparos verbales a velocidad de vértigo, como en “DNA.”, con relatos autobiográficos que cierran el círculo de su propia narrativa, como ocurre en “DUCKWORTH.”. Todo ello sin renunciar a la crítica social, el juego de máscaras y la reinvención constante de su flujo.
7
Lorde
Melodrama
De la mano de Jack Antonoff, Lorde firma un segundo disco que equilibra a la perfección inmediatez pop y complejidad emocional. Melodrama funciona como una especie de crónica sentimental de una noche larga, donde conviven grandes himnos, como “Green Light”, con momentos de introspección y experimentación melódica, como “The Louvre” o “Supercut”. Un trabajo que ha conquistado tanto a oyentes casuales como a la crítica, consolidándola como una de las voces definitorias de su generación.
6
Fleet Foxes
Crack-Up
El regreso de Fleet Foxes se concreta en un disco exigente y minucioso, repleto de cambios de sección, desarrollos largos y arreglos cuidados al detalle. Crack-Up no se entrega a la primera escucha, pero recompensa con creces a quien se queda. Entre sus múltiples cimas se encuentran piezas como “On Another Ocean (January / June)”, “If You Need To, Keep Time on Me” o la enigmática “Cassius-”, donde la banda introduce sutiles elementos electrónicos sin perder su sello vocal y melódico.
5
The War On Drugs
A Deeper Understanding
Adam Granduciel continúa refinando su particular visión del rock de carretera con un disco amplio y envolvente. A Deeper Understanding se recrea en desarrollos progresivos, guitarras en constante movimiento y atmósferas melancólicas que acaban resultando liberadoras. Sin renunciar del todo a los impulsos más enérgicos de sus inicios, como demuestra “Nothing to Find”, el álbum construye un viaje emocional que funciona casi como una sucesión de estaciones vitales.
4
The xx
I See You
El trío londinense abandona parcialmente el minimalismo de sus primeros discos para abrazar un sonido más expansivo y bailable, fuertemente influenciado por el trabajo de Jamie xx como productor y DJ. En I See You conviven temas luminosos y accesibles con momentos más íntimos y cercanos a su esencia inicial. Canciones como “Lips”, “I Dare You”, “Say Something Loving” o la emotiva “Performance” demuestran que el grupo puede abrirse hacia una paleta más colorida sin perder su identidad.
3
Kevin Morby
City Music
Morby vuelve a dejar el listón altísimo con un disco que dialoga con las grandes ciudades y sus recuerdos. Más vitalista que otros trabajos previos, City Music amplía el mapa emocional que el músico había trazado desde sus días en Woods y The Babies, retomando la inspiración urbana ya presente en Harlem River. Aquí, sin embargo, la nostalgia cede terreno a una energía nueva, fruto de un compositor que conoce mejor que nunca sus armas y las usa con enorme elegancia.
2
LCD Soundsystem
American Dream
El regreso más esperado del año no defrauda. James Murphy recupera todas las señas de identidad de LCD Soundsystem –el discurso autorreferencial, el baile melancólico, los homenajes ochenteros– y las adapta a una nueva etapa vital. American Dream oscila entre la euforia contenida y el duelo por amigos y referentes desaparecidos, con canciones como “tonite”, “how do you sleep?” o “black screen” que equilibran a la perfección ironía, dolor y ganas de seguir adelante.
1
The National
Sleep Well Beast
Los de Cincinnati consolidan una trilogía impecable y se erigen como cronistas privilegiados del “drama cuarentón”. Sleep Well Beast recoge el clima político enrarecido de los últimos años, dilemas familiares, crisis de pareja y pequeñas escapatorias cotidianas, envueltos en un rock de combustión lenta que introduce guiños electrónicos y arreglos orquestales sin perder su personalidad. Canciones como “The Day I Die”, “Turtleneck” o la que da título al disco resumen a la perfección esa mezcla de angustia y consuelo que hace del álbum una obra mayor dentro de su discografía.
