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Los 10 conciertos del Primavera Sound Porto 2026 que no deberías perderte



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Primavera Sound Porto 2026 consolida una idea que el festival lleva años afinando: reunir propuestas que no compiten entre sí, sino que se iluminan desde el contraste. La programación no busca una estética dominante, sino una conversación abierta entre formas distintas de entender el presente. En esa convivencia entre riesgo y tradición, entre descarga física y susurro contenido, se percibe una coherencia que va más allá de los nombres propios. Agriculture representan el extremo más volcánico, con un ecstatic black metal que convierte espiritualidad y conflicto en una misma ceremonia. Esa intensidad encuentra su contrapeso en Big Thief, cuya lectura del amor y el paso del tiempo en ‘Double Infinity’ introduce una serenidad que equilibra el conjunto. Melt-Banana tensan aún más la cuerda con la inmediatez de ‘3+5’, demostrando que el ruido puede ser celebración y desafío al mismo tiempo. En un plano más recogido, mark william lewis aporta canciones donde la palabra pesa tanto como el silencio, mientras Nation of Language transforman la melancolía de ‘Dance Called Memory’ en impulso compartido. Panda Bear, con ‘Sinister Grift’, recorre de la luz a la sombra con naturalidad, ampliando el registro afectivo del cartel. Smerz suman precisión electrónica y mirada crítica; Texas Is the Reason conectan pasado y presente desde la intensidad sentimental del post hardcore; Vaiapraia integran urgencia política y fragilidad cotidiana en ‘Alegria Terminal’; Water From Your Eyes cruzan melodía y saturación para retratar el desconcierto contemporáneo. El resultado no es una suma dispersa, sino un tejido donde cada propuesta encuentra sentido en relación con las demás. Primavera Sound Porto 2026 vuelve a situar la música como espacio de pensamiento y celebración compartida. Os dejamos con nuestros conciertos favoritos de la próxima edición del festival.

Agriculture

Agriculture se consolidan desde Los Ángeles como una de las propuestas más singulares del black metal reciente, término que elles mismes reformulan bajo la etiqueta de ecstatic black metal. Tras un debut homónimo y un EP inicial, el colectivo publica en 2025 ‘The Spiritual Sound’, obra que articula su identidad a partir de contrastes extremos entre violencia sonora y apertura melódica. La formación integra a Leah B. Levinson y Dan Meyer en un diálogo creativo donde espiritualidad budista y vivencia queer se entrecruzan. Ese cruce ideológico se percibe desde ‘My Garden’, pieza que alterna ráfagas de batería acelerada con un estribillo casi recitado. El grupo emplea acumulación y ruptura como principio estructural, generando una escucha basada en tensión permanente. En ‘Flea’ combinan grito y susurro para expresar fractura afectiva, mientras la letra alude a miedo y traición como mapas morales. ‘Micah (5:15 AM)’ introduce un pulso directo que roza energía punk, preparando el descenso opresivo de ‘The Weight’, donde riffs repetitivos evocan carga psicológica asociada a culpa histórica. El clima se transforma con ‘Serenity’, aparente tregua que mantiene latente una inquietud espiritual. La pieza central ‘Bodhidharma’ incorpora referencias al monje transmisor del Chan y despliega alternancia entre secciones casi silenciosas y explosiones rituales, configurando una meditación sobre necesidad y agotamiento interior. En el tramo final, ‘Hallelujah’ arranca con aire folk antes de sumergirse en electricidad abrasiva, gesto que cuestiona fronteras de género. ‘Dan’s Love Song’ aporta intimidad y contrapeso a la densidad previa, mientras ‘The Reply’, con la colaboración de Emma Ruth Rundle, culmina en una imagen marina que sintetiza oleaje y pérdida de control. Agriculture proponen así un black metal que asume espiritualidad, identidad y conflicto político como motores creativos, transformando choque sonoro en búsqueda de trascendencia compartida.

Big Thief

Big Thief han construido una identidad que entiende la música como un medio de convivencia, una forma de pensamiento compartido. Formado en Brooklyn por Adrianne Lenker, Buck Meek y James Krivchenia tras la marcha del bajista Max Oleartchik, el grupo ha sabido conservar la unión que dio sentido a sus inicios, depurando su sonido sin perder la naturalidad que lo distingue. Su sexto trabajo, ‘Double Infinity’, se presenta como una reflexión sobre el tiempo, el amor y la persistencia de la vida frente a la erosión de la fe y la memoria colectiva. ‘Incomprehensible’ abre el conjunto con la conciencia del paso de los años y la voluntad de reconciliar el presente con la herencia familiar. La voz de Lenker busca en esa fragilidad una forma de permanencia que rehúye la solemnidad. En ‘Words’, el lenguaje se convierte en un espejo de la mente, en ‘Los Angeles’ el paisaje norteamericano funciona como metáfora del deseo y de su pérdida, y en ‘All Night All Day’ la idea de amor se resignifica como impulso que atraviesa la contradicción entre placer y sacrificio. Cada canción elabora una mirada moral sobre la ternura, entendida no como refugio, sino como disciplina para seguir creyendo en la posibilidad de un vínculo verdadero. El título ‘Double Infinity’ sugiere una paradoja deliberada: la eternidad dentro de lo finito. Esa idea se amplifica en ‘No Fear’, donde Lenker borra las fronteras entre patria y memoria, y en ‘Grandmother’, que convierte la transmisión familiar en una liturgia de resistencia. El cierre, ‘How Could I Have Known’, reafirma esa convicción: el afecto no se disuelve, se transforma. Big Thief demuestra así que la canción puede ser un espacio de ética cotidiana, un ejercicio de escucha que dignifica lo común.

Melt Banana

Melt-Banana han mantenido durante tres décadas una trayectoria que escapa a cualquier clasificación establecida. Formado en Tokio por Yasuko Onuki y Ichiro Agata, el dúo ha construido una obra que desafía la lógica sonora y convierte la agresión en una forma de vitalidad. Desde sus inicios en los noventa, su música ha funcionado como una descarga eléctrica que combina el caos del hardcore, la precisión del punk y la abstracción digital. ‘3+5’, su noveno trabajo, condensa toda esa herencia en veinticuatro minutos que actúan como un manifiesto de supervivencia dentro de un mundo saturado de repeticiones y simulacros. ‘Code’ abre el conjunto con una energía que parece surgir de un cortocircuito perpetuo, donde los sonidos electrónicos se retuercen hasta adquirir una cualidad casi biológica. En ‘Puzzle’ y ‘Case D’, la velocidad se convierte en una forma de éxtasis colectivo: el ruido como expresión de libertad frente al control tecnológico. ‘Stopgap’ y ‘Scar’ muestran la ambición del grupo por encontrar belleza dentro de la distorsión, revelando un sentido de celebración que desafía la idea de violencia. En ‘Whisperer’ y ‘Seeds’ emerge una claridad insólita, como si la tormenta dejara entrever un paisaje nuevo tras el estallido. El logro de Melt-Banana reside en su capacidad para transformar el desorden en lenguaje. Su relación con el ruido nunca es destructiva; persigue la energía del error como metáfora del deseo de crear algo irrepetible. A través de cada corte, el grupo reafirma una ética del exceso que no busca agradar, sino alterar la percepción. ‘3+5’ certifica que Onuki y Agata continúan empujando los límites del sonido hasta convertirlo en un espacio de comunión feroz y liberadora.

mark william lewis

mark william lewis se ha convertido en una de las figuras más singulares del panorama británico reciente. Su trayectoria encarna una tensión constante entre la fragilidad de la voz y la densidad de las imágenes que evoca. Criado en Stamford Hill, en el norte de Londres, creció entre lecturas de Eliot y Ginsberg, influencias que marcaron su manera de comprender la palabra como un acto moral antes que estético. Su carrera comenzó en espacios improvisados del sur de la ciudad, donde se consolidó junto a colectivos como Bar Italia y Double Virgo, y alcanzó una proyección internacional con su debut ‘Living’, una reflexión sobre la finitud y la persistencia. Su incorporación al sello A24 con el álbum homónimo ‘mark william lewis’ representa una ampliación de su universo. Las canciones fluyen entre la confesión y el desarraigo, atrapadas en una atmósfera que mezcla lo cinematográfico con lo íntimo. ‘Still Above’ abre el conjunto con un tono de plegaria, donde la calma se revela como un intento de sobrevivir al pensamiento constante. En ‘Spit’, el malestar físico se funde con la culpa y la herencia familiar, mientras que ‘Tomorrow Is Perfect’ sugiere una ironía melancólica ante la idea de redención. Su voz, casi un susurro, transforma cada imagen en una forma de consuelo: la tristeza se acepta como parte del paisaje mental. mark william lewis mantiene una relación ambigua con las tradiciones del rock británico. Recupera el legado de Talk Talk o Bark Psychosis, pero lo distorsiona hasta alcanzar una espiritualidad laica, donde el error se convierte en expresión. Su uso del silencio, las pausas y las repeticiones logra que lo cotidiano adquiera una densidad poética infrecuente. ‘mark william lewis’ confirma a un autor que entiende la música como una ética del lenguaje, una forma de resistencia frente al ruido del presente.

Nation of language

Nation of Language se forman en Brooklyn alrededor de Ian Richard Devaney junto a Aidan Noell y Alex MacKay, desarrollando desde 2020 un ideario asentado en sintetizadores analógicos, bajo melódico y una voz cargada de anhelo. Tras ‘Introduction, Presence’, ‘A Way Forward’ y ‘Strange Disciple’, el trío alcanza una nueva etapa con ‘Dance Called Memory’, publicado en 2025 a través de Sub Pop. El grupo parte del legado new wave y post punk, aunque su evolución reciente revela una escritura más descarnada. ‘Can’t Face Another One’ abre el álbum con un retrato de ansiedad cotidiana donde Devaney describe la dificultad de afrontar cada jornada. Ese sentimiento procede de duelo y episodios depresivos, vivencias que convierten la pista en un ejercicio de exposición personal. ‘In Another Life’ introduce percusión de corte electrónico que impulsa la narración hacia un territorio más dinámico, mientras ‘Silhouette’ expresa deseo de recuperar una identidad previa a la pérdida. El núcleo dramático se concentra en ‘Now That You’re Gone’, inspirada por la enfermedad y fallecimiento de un familiar cercano. La canción transforma el dolor en ritmo sostenido, evitando autocompasión y optando por movimiento. ‘I’m Not Ready for the Change’ aborda resistencia al cambio con guitarras brumosas y una tensión que refleja miedo ante transformación vital. En ‘Inept Apollo’, sencillo destacado, Devaney expone inseguridad artística con ironía lúcida, apoyado por un bajo vibrante que actúa como eje melódico. La segunda mitad incluye ‘Under the Water’ y ‘In Your Head’, piezas que representan pensamientos intrusivos y sensación de hundimiento. Ese paisaje se cierra con ‘Nights of Weight’, composición más austera que sugiere aceptación tras tormenta interna. Nation of Language consolidan así una trayectoria coherente donde baile y melancolía conviven. Su cuarto trabajo confirma madurez compositiva y amplía su vocabulario sin renunciar a la pulsión sintética que definió sus inicios.

Panda Bear

Panda Bear, alias de Noah Lennox y miembro de Animal Collective, alcanza en 2025 su octavo trabajo en solitario con ‘Sinister Grift’, editado por Domino. Tras etapas marcadas por el collage sampleado de ‘Person Pitch’, la exuberancia rítmica de ‘Panda Bear Meets the Grim Reaper’ y la desnudez acuática de ‘Buoys’, Lennox opta ahora por una escritura más directa, apoyada en estructuras clásicas y armonías luminosas que remiten a doo wop, reggae y pop sesentero. El álbum arranca con ‘Praise’, donde coros superpuestos y bajo caminante construyen una sensación de apertura optimista. Esa claridad melódica contrasta con letras que abordan ruptura sentimental y desconcierto vital. En ‘Anywhere But Here’ la voz aparece despojada de artificio, situando el dolor ante el oyente con una franqueza que intensifica la sensación de pérdida. ‘50mg’ incorpora un pulso relajado y cierto aire isleño, aunque la letra describe distancia afectiva y silencios compartidos que generan frustración. A mitad de recorrido, ‘Ferry Lady’ asocia cadencia tropical y despedida amorosa, creando un contraste entre brillo sonoro y desencanto. El giro llega con ‘Venom’s In’, ‘Left In The Cold’ y ‘Elegy for Noah Lou’, donde el tempo desciende y el clima se vuelve más sombrío. En esta última, la repetición de una figura de guitarra y el registro grave de Lennox configuran una meditación sobre duelo y fragilidad masculina, alejándose de la euforia inicial. El cierre con ‘Defense’, junto a Cindy Lee, introduce una energía renovada que sugiere reconstrucción tras el derrumbe. La secuencia completa traza un arco que va de la negación luminosa a la aceptación serena. Panda Bear ofrece así un trabajo que combina calidez melódica y examen íntimo, explorando separación, madurez y resiliencia con una claridad compositiva que amplía su legado dentro del pop psicodélico contemporáneo.

Smerz

Smerz han desarrollado una trayectoria que redefine los límites entre el pop, la electrónica y la performance. Formado por Catharina Stoltenberg y Henriette Motzfeldt, el dúo noruego surgió en Copenhague en una etapa de experimentación doméstica, cuando compartían piso y un ordenador prestado. De esa precariedad técnica nació un lenguaje que une precisión y espontaneidad, marcado por la coexistencia entre lo analítico y lo instintivo. Desde sus inicios, su propósito ha sido convertir la tecnología en un espacio de intuición, donde el error adquiere valor expresivo. ‘Okey’ y ‘Have fun’ revelaron esa primera etapa de búsqueda, con composiciones que se movían entre la ironía y la ansiedad. Cada ritmo parecía diseñado para representar una tensión constante entre control y deseo. Con ‘Believer’, el proyecto amplió su escala: las cuerdas y los coros convivían con estructuras digitales que exploraban el deseo, la pérdida y el desconcierto de lo cotidiano. En ese punto, Smerz consolidó su identidad como autoras de un pop que respira desde la fragilidad, más cercano al susurro que a la proclamación. ‘Allina’ significó una ruptura irónica. Concebido como un experimento sobre la fama y el artificio, convirtió la parodia del estrellato en un espejo crítico de la cultura visual contemporánea. Las frases cortas y las melodías afiladas creaban un retrato incómodo de la obsesión por la apariencia. Finalmente, Big city life sintetiza toda su evolución: un álbum que observa la soledad urbana desde una serenidad adquirida, donde las calles, los silencios y los gestos mínimos se transforman en metáforas del aprendizaje vital. Smerz han conseguido convertir la colaboración en método. Su obra refleja la importancia del diálogo, la escucha mutua y la voluntad de despojar el pop de artificio. En su recorrido, la modernidad no se entiende como ruptura, sino como continuidad entre tradición y tecnología, entre cálculo y emoción.

Texas is the Reason

Texas Is the Reason surgen en Nueva York en 1994 a partir de la voluntad de Norman Brannon y Chris Daly de abandonar el dogmatismo religioso y la actitud rígida de sus proyectos anteriores. Junto a Scott Winegard y Garrett Klahn configuran un cuarteto que redefine el post hardcore mediante melodías abiertas, letras introspectivas y una sensibilidad que más tarde se asociaría al emo noventero. El nombre alude tanto a una canción de Misfits como a teorías en torno al asesinato de John F. Kennedy, referencia que evidencia su inclinación hacia imaginarios políticos y culturales complejos. El EP ‘Texas Is the Reason’, también conocido como ‘If It’s Here When We Get Back It’s Ours’, aparece en 1995 y convierte al grupo en fenómeno subterráneo. Al año siguiente publican ‘Do You Know Who You Are?’ en Revelation Records, producido por J. Robbins. El título evoca las últimas palabras que, según la tradición, escuchó John Lennon antes de morir. Canciones como ‘The Magic Bullet Theory’ o ‘Back and to the Left’ refuerzan la obsesión por la iconografía kennediana, mientras el sonido equilibra intensidad rítmica y lirismo vulnerable. En 1997, cuando un contrato con Capitol Records parecía inminente, el grupo decide separarse tras una gira europea, conscientes de tensiones internas ligadas a la presión de la industria. Aquella disolución temprana contribuye a su aura de culto. Los miembros continúan en proyectos como Jets to Brazil o New End Original, ampliando la huella de su legado. Reuniones puntuales en 2006 y 2012 demuestran vigencia de su repertorio. En 2025 regresan con nueva formación, ya sin Brannon, quien explica su ausencia por las vivencias personales asociadas a aquella etapa. Texas Is the Reason encarnan así una historia marcada por intensidad creativa, ruptura voluntaria y posterior reconciliación con su propia memoria artística.

Vaiapraia

Vaiapraia, proyecto liderado por Rodrigo Vaiapraia, alcanza en 2025 su tercer largo con ‘Alegria Terminal’, editado por Maternidade. Tras trabajos previos como ‘100% Carisma’ y el EP ‘Culpa Trauma Vergonha’, el grupo consolida una escritura que combina pop directo, lirismo cotidiano y posicionamiento político explícito, especialmente en torno al activismo pro palestino y la denuncia del genocidio en Gaza. ‘Alegria Terminal’ se graba en directo, decisión que imprime aspereza y elimina artificio. Esa elección técnica responde a una lógica vital: fijar el instante sin retoques, asumir que la canción respira con sus imperfecciones. ‘Way Way’ abre el repertorio con saturación bilingüe, reflejando desplazamientos entre Portugal y Reino Unido y la sensación de hablar en un idioma que nunca termina de pertenecer. La tensión lingüística se convierte en metáfora de identidad movediza. En ‘Eu Quero Eu Vou’ emerge una afirmación que revela fragilidad defensiva, mientras ‘Kolmi’ incorpora ecos del pop vocal sesentero para abordar desapego afectivo sin dramatización excesiva. ‘Tupperware Furado’ avanza desde estructura desmontada hacia forma definitiva, mostrando un proceso colectivo donde cada decisión implica renuncia. ‘Ulucrudador’ articula crítica hacia la explotación del malestar en economías culturales que capitalizan el dolor. Uno de los momentos centrales aparece en ‘Carpideira’, donde impulso comunitario y deseo individual conviven en tensión. La frase que da título al álbum, extraída de una imagen de dos golondrinas como pareja, sintetiza promesa y caducidad en un mismo plano. El cierre con ‘Corta Unhas’ introduce renuncia serena, repetición de “Não é pessoal” como intento de marcar límites sin romper vínculos. Vaiapraia configuran así un itinerario donde desplazamiento geográfico, conflicto político y relaciones íntimas se entrelazan. Su propuesta rechaza solemnidad y abraza precariedad expresiva como principio estético, construyendo un cancionero que insiste incluso cuando todo parece desmoronarse.

Water From Your Eyes

Water From Your Eyes se han convertido en una de las voces más lúcidas del pop experimental contemporáneo. Rachel Brown y Nate Amos iniciaron el proyecto en Nueva York como un espacio de experimentación compartida, una forma de registrar el ruido cotidiano y transformarlo en relato. Desde sus primeras grabaciones, su método se ha basado en la fricción: cada tema parece surgir de un choque entre lo melódico y lo caótico, entre el desencanto urbano y una búsqueda obstinada de sentido. It’s A Beautiful Place representa la culminación de ese equilibrio. El título, deliberadamente contradictorio, define su propuesta: un paisaje donde lo bello convive con lo corrosivo. ‘One Small Step’ inaugura el recorrido con un pulso mecánico que simula el arranque de una maquinaria desgastada. En ‘Life Signs’, Brown lanza versos como “Go to hell, take the train”, mientras repite “I’m unfulfilled, I’m in a beautiful place”, resumen de la paradoja que sostiene todo el álbum: habitar un mundo saturado y aun así encontrar destellos de vitalidad. ‘Nights in Armor’ y ‘Born 2’ consolidan la densidad sonora del conjunto, donde la repetición se convierte en método para expresar la fatiga de una sociedad que avanza sin dirección. En ‘Rocket’ y ‘Spaceship’, la estructura se disuelve en una especie de delirio espacial que refleja la desorientación contemporánea, mientras que ‘Playing Classics’ introduce una ironía cruel sobre la vida urbana: “You’re in debt or well, you’re nothing at all”. Finalmente, ‘Blood on the Dollar’ y ‘For Mankind’ devuelven el ciclo a su punto de partida, cerrando el relato con una calma inquieta. Water From Your Eyes entienden la contradicción como motor creativo. En su obra, la saturación mediática, la precariedad y el deseo se entrelazan hasta formar una crónica del presente. It’s A Beautiful Place no busca consuelo, sino una manera de mirar el caos sin apartar la vista.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.