Entrevistamos a

La URSS

"El hábitat de la música punk ha de serlo real, y lo real a menudo es horrible. "

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Superando la decena desde su formación y siendo una de las bandas punk referentes quizás no solo del panorama nacional, La URSS han publicado hace unas semanas un nuevo trabajo con el que seguir intentando remover conciencias. La formación granadina ha vuelto a la carga con Nuevo Testamento (Humo, 2018), un trabajo donde siguen manteniendo su esencia siniestra y reflexiones que giran hacia los nuevos tiempos. La voracidad palpable de sus pensamientos interiores aparece cuando menos te los esperas, creando estampas con mucho significado y que encuentran siempre una aceleración precisa para no pasar desapercibidas. Así es como temas del corte a ‘Cristal’ suponen los momentos de revolución precisa, voces de perro y las dosis perfectas de suciedad para que todo sea aún más auténtico y nocturno. Recogiendo el espectro de temáticas actuales como el sometimiento del personal, la desinformación, el desgaste propio de las nuevas tecnologías y nuevas formas de guerras, La URSS saben muy bien como no dejar a nadie indiferente, expresando siempre aquellas reacciones humanas que siempre dan paso a la crítica. Aprovechando lo reciente de este nuevo trabajo, los entrevistamos.

Lo primero que me llama la atención de este nuevo trabajo es la producción del disco, consiguiendo un sonido más perfeccionado que todo lo que habíais hecho antes. ¿Teníais ganar de ofrecer novedades en este sentido?

Sí, ganas siempre, lo que no hemos tenido en todo momento es tiempo y dinero.
Esta vez, por fin, y por tomarnos el asunto más en serio, ahorramos para contar con Joaquín Pizarro como productor y con Pepe Tigrus, como ingeniero de sonido. Diferenciamos el proceso de grabación y producción en dos acciones coordinadas pero separadas en el tiempo, lo que permitió poder trabajar la producción bastante al detalle durante el mes siguiente a la salida del estudio.

Quedó todo nique.

También otro hecho importante del trabajo es que no ha sido autoeditado por vosotros mismos en La Corporación, sino publicado por Humo, una editorial que también tiene las cosas muy claras. ¿Tuvisteis claro que si no se hubiese editado a través de Humo lo habrías vuelto a autoeditar?

De hecho, en un principio, La Corporación intentó encontrar un sello afín con el que coeditar, como ya se hizo con el sello alemán Sabotage cuando se editó el disco anterior. Es un trato que está bien porque La URSS seguiría siendo dueña total de todo el proceso creativo, la logística y la mercancía, para venderla por ahí en las giras, repartir con el sello las suyas para venderlas desde su casa, y todo el mundo contento. La cuestión es que, con esta forma de hacer las cosas, el proceso de sacar un disco se limita a eso, a enviarlo a fábrica, decir por internet que ha llegado, y venderlos a la gente en persona en los conciertos. La promoción, y el hacer saber al mundo que el grupo existe y hace cosas, salvo algún fanzine o blog punk que nos escribiera, era inexistente, porque ni nosotros escribimos nunca los medios ni ellos a La Corporación.

Por ello, cuando Humo y ésta negociaron, lo que se ofreció fue no sólo una edición unilateral en la que la distribución no dependiera casi exclusivamente de los conciertos, sino, además, nuevas estrategias de propaganda y marketing avanzado para que se diera visibilidad a un grupo que, a pesar de llevar tocando tela de años, lo conoce muy poca gente.

 

A la hora de componer este trabajo, lo habéis hecho principalmente desde la distancia debido a que cada uno vive en sitios bastante alejados entre sí. ¿Habéis notado que todo el proceso hasta llegar a la grabación se ha retrasado más que lo que deseabais debido a ello?

Se he retrasado un poco sí, pero en todo caso, el ciclo vital de la URSS estos últimos años ha sido tal que así:

1. Componer el disco y grabarlo: proceso que dura de cinco meses a un año y en el cual no se toca en directo y se reservan todos los ensayos, que pueden ser de cinco a siete (ya que ensayamos en Madrid aunque sólo un componente viva allí, e ir cuesta tela) para la composición. Ésta, se hace principalmente desde casa, y se va al local a ensamblarla.

2. Una vez tenemos el disco: se toca donde nos llamen, montamos una gira por Europa, y otra por USA.
3. Tras las giras: La URSS se emborracha de sí misma, teniendo que dejar todo unos a favor de otros proyectos personales y cosas así. Esta hibernación puede durar varios meses, en los que no tocamos ni una nota, escribimos una palabra o contestamos un correo.

4. Se vuelve al punto uno.

Contestando a tu pregunta, esta vez el paso del punto 3 al 4 ha sido más largo. Sin embargo, todas las canciones se han compuesto en un proceso más corto que en otros discos. En menos de nueve meses se creó el disco entero.

"La promoción, y el hacer saber al mundo que el grupo existe y hace cosas, salvo algún fanzine o blog punk que nos escribiera, era inexistente, porque ni nosotros escribimos nunca los medios ni ellos a La Corporación."

La portada del trabajo es algo que entra a la primera, mostrándose dos elementos claros. ¿Sentís que a lo largo del disco le dais muchas vueltas a las nuevas dependencias humanas causadas, por ejemplo, por elementos tecnológicos?

La portada hace suya la estética aséptica y solemne de un diseño de producto con el ADN de las representaciones sagradas. El móvil, expuesto como un objeto que se desborda a sí mismo, funciona, ya desde el propio packaging original, más como la imagen de un símbolo o icono, más que como la de una herramienta. A través de él, el clavo, que contrapone un imaginario religioso tradicional, bastante recurrente en la jerga conceptual del grupo, y que, inicialmente, iba a ser el único objeto de la portada. Fue más tarde, después de darle vueltas al asunto, cuando decidimos que el hecho de que fuera visto a través de la pantalla era una idea mucho más fuerte y con muchas más implicaciones que la primera opción.

Los temas que nos interesa tratar se desprenden del mundo y sus cambios, y no es que La URSS tenga especial interés en hablar de lo tecnológico en sí, es que nuestro mundo, es tecnológico. El hábitat de la música punk ha de serlo real, y lo real a menudo es horrible. Afrin o Palestina, mujeres asesinadas, por la policía o por sus maridos. Quien se vuela la cabeza en streaming, usa un palo selfie o revisa ese superlike mientras está en el entierro de su abuela. Esas cosas.

Algo por lo que también creo que destaca el trabajo es porque en muchas canciones tratáis de huir del formato más directo, más urgente, encontrándonos canciones como ‘Ante el Espejo’ donde hay un mayor desarrollo y afán narrativo. ¿Os sentís más cómodos que antes llevando a cabo este tipo de temas?

En la tercera pregunta se comentó de pasada que, más allá del grupo, los integrantes de La URSS intentan mantener otros frentes abiertos en el terreno de lo expresivo, los cuales no siempre son musicales.

En este caso, el que la letra sea particularmente narrativa, y haya servido incluso para hacer un video doméstico sobre ella, se debe a que se inspira en un relato corto que uno de nosotros estaba elaborando para ser publicado a través de la editorial El Último Mono, dirigida por parte de nuestras hermanas y hermanos del colectivo Andalucía über Alles. Dos de las mejores organizaciones de creación libertaria, autogestionada e imaginativa que existen a día de hoy.

 

Otra canción que me llama mucho la atención es ‘✟’, logrando matices propios de la música andaluza en un plano quizás más relacionado con lo espiritual. ¿Canciones así llegan por casualidad o quisisteis en cierta medida que temas como ‘El Lamento’ tuviesen su cierta continuidad en este disco?

Desde que sacamos una canción que se llama ‘Andalucía Maldita’, hace seis años, hemos intentado incorporar, de forma más o menos consciente, algunos elementos propios de la música andaluza inspirados en cosas, hasta cierto punto, dispares e inconexas: guitarras que pueden recordar una escala árabe, algún ritmo, una temática, o así. Son experimentos que, a pesar ser algo parcial en el disco, pues no está presente en todas las canciones y ni siquiera expresan un compromiso férreo con ningún estilo en particular, son llamativas porque se alejan de la matriz anglosajona del punk, y escupe algunas chispitas de algo distinto.

A día de hoy, algunos de nosotros escuchamos, seguramente, más flamenco que punk, pero sin embargo, es precisamente ese mayor conocimiento de causa el que nos hace no querer pervertir un estilo que tiene un núcleo de expresividad tan grande haciendo cualquier cosa mal hecha y que no transmita un carajo. Medimos muchísimo eso para que el rasgo no caiga en la caricatura y para que lo que se diga sea sincero y se pueda decir por derecho.

La canción de la que hablas surgió una tarde, junto con otra canción del disco que se llama ‘Cristal’. Estábamos en el piso, uno con la guitarra y el otro haciendo la batería contra la mesa.
Empezamos a hacer un ritmo constante de tres golpes en plan tresillo y otro que remata. Si le metes uno más es el ritmo de un tango, pero si lo dejas así, parece un ritmo de procesión o marcha, más ritualístico y lúgubre.

"Algunos de nosotros escuchamos, seguramente, más flamenco que punk, pero sin embargo, es precisamente ese mayor conocimiento de causa el que nos hace no querer pervertir un estilo que tiene un núcleo de expresividad tan grande haciendo cualquier cosa mal hecha y que no transmita un carajo. "

A estas alturas, con una trayectoria más que destacada, ¿creéis que las motivaciones para tener una banda como La URSS han cambiado mucho desde vuestros orígenes?

No, creemos que la motivación siempre ha tenido que ver con la posibilidad de crear situaciones y objetos capaces de transmitir emociones e ideas.

Al mismo tiempo, como banda punk contemporánea, ¿sentís la necesidad de renovar las temáticas del género pero sin perder el enfoque crítico y enrabietado que lo caracteriza?

Algo así. Hay temáticas que van a ser comunes a los inicios de la expresión punk porque, en parte, no han cambiado tanto desde los años setenta. De hecho, algunas de ellas son incluso más operativas y pertinentes que antes, teniendo en cuenta de que hay varios cantantes a los que están juzgando para entrar al talego sólo por sus canciones.

Hay, sin embargo, toda una esfera de temáticas que, hasta cierto punto, sí que son más propias de nuestra década, y que tienen que ver con todo lo que apuntábamos antes: un mayor plasticidad de las identidades y los conceptos que vemos materializada en la relación tecnológica con el mundo, las guerras de cuarta generación, los confesionarios portátiles o los filtros de snapchat.

Es esta segunda dimensión la que supone un reto, ya que es la que requiere abandonar la comodidad de los referentes que ya tenemos asumidos y que ya sabemos que quedan bien. De no ser así, el punk terminará limitado a hacer épica de su propia biografía, siendo cada vez más predecible y desafilado, aproximándose peligrosamente a expresiones folclóricas tan aburridas como el heavy metal.

El lenguaje e iconografía que empleáis es algo que también resulta fundamental a la hora de crear imágenes potentes, como es el caso de ‘Non Plus Ultra’. ¿Sentís que a lo largo de vuestros trabajos siempre hay algunos elementos o iconos que resultan recurrentes por el motivo que sea?

Si te refieres al fondo de armario de nuestra cultura, en el que se dan muchas cosas grandilocuentes y obscenas como el lenguaje de los imperios, totalitarismos y cosas así, sí, creemos que en la capacidad de poder usarlas y darles otro significado.

En verdad incluso el propio nombre del grupo obedece a esta práctica.

"Creemos que la motivación siempre ha tenido que ver con la posibilidad de crear situaciones y objetos capaces de transmitir emociones e ideas. "

Para ir terminando. En estos últimos años bandas como Biznaga, Futuro Terror o Cuchillo de Fuego han emergido con cierta trascendencia dentro del panorama punk nacional. ¿Creéis que ahora mismo se están llevando a cabo proyectos importantes entorno a estos sonidos en nuestro país?

Entendemos lo que quieres decir, pero, al mismo tiempo, creemos que esa trascendencia a la que apuntas se debe, más que a cualquier aspecto musical, a su promoción y visibilidad en lugares a los que la mayoría de bandas punk no han llegado, ya sea por falta de interés o por compromiso con una ética concreta de entender lo que es un grupo y cómo moverlo.

Como apuntábamos en un principio, la propia URSS, que lleva tocando más tiempo que las bandas que citas, no había despertado el interés de cierta gente hasta que no ha sido editada por Humo. Algo que puede resultar llamativo, pues es cierto que la proximidad con ciertas ideas anarquistas hace que muchos grupos punk prefieran no tocar que tocar en determinados sitios, y no hacer promoción antes que salir promocionados en otros tantos. Sin embargo, también es cierto que una pequeña búsqueda en internet, que vaya un poquito más hondo del Spotify o los típicos canales de promoción y publicidad, te lleva a un chorro de grupos que se han movido y editado, literalmente, por medio mundo y cuya omisión resulta, cuanto menos, escandalosa. Por ello, no creemos que la presencia de ciertas bandas, incluida la propia URSS, en los medios, festivales gordos, radios, etc. sea un medio apropiado para poder tasar la situación global del punk en este país. De hecho, creemos que proporciona una visión bastante distorsionada.

No creemos que vivamos un momento particularmente interesante en términos de sonido, pero sí creemos que supone un momento importante a la hora de que la expresión punk encuentre nuevos caminos y espacios, y que los encuentre sin abandonar su radicalidad política y filosófica.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la tuya?

¿Cuál es el peso atómico del salchichonio?

Del mismo modo tenemos una para vosotros a cargo de Hooray for Humans, dice así: ¿Hasta cuándo habrá humanos en la tierra?

Pa k kieres saber eso jaja saludos

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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