Central Heat Exchange es uno de los grupos más excitantes que han emergido últimamente en materia de canciones que pueden tener un efecto inmediato en todo aquello que implica intentar disolver estados de ánimo complicados. Surgiendo de forma azarosa en tiempos donde lo telemático tiene el control sobre nosotros, la banda comenzó a mostrar de forma tímida sus primeras composiciones, encontrando rápidamente a un público deseoso de melodías para escapar a su día a día que comprendió como estaba ante algo grande. Encontrándonos a Adam Soloway de Living Hour, Santiago RD de Daphne Tunes y Jacob and Paul Stolz de Varsity y Pool Holograph como núcleo de la banda que trabajo sin prisa pero sin descanso durante la pandemia en estos temas, los temas de este disco de debut homónimo florecen en los terrenos relacionados con disfrutar de las cosas más imples de la vida. Ensalzando sentimientos como la amistad, el anhelo de episodios vitales con más brillo o esa forma en la que idealizar paisajes nos conduce lejos, la banda va saltando desde pequeños retazos de folk acústico humeante hasta una concepción de pop detallista y orgánico con el que acercarse a artistas del sello Woodsist. Una variedad que sin lugar a dudas se traduce en disfrute máximo y nos permite tener ante nosotros un disco con el que perder la mirada en el horizonte. Aprovechando lo reciente de estas composiciones hablamos con la banda.
Los miembros de Central Heat Exchange os encontráis repartidos por Austin, Chicago y Winnipeg. ¿Os resulta fácil poder trabajar desde la distancia en la composición de las canciones más aún en época pandémica?
En muchos sentidos ha sido más fácil que cuando se trabaja en físico con los demás miembros de un grupo. Creo que hemos tenido las mismas dificultades para componer individualmente al igual que los dos últimos años en nuestras otras bandas y este formato de colaboración desde la distancia nos ha ofrecido un renovado sentido de apoyo comunitario que nos ha sacado de un mar de dudas. Aunque el proceso fue un poco lento, ya que nos enviábamos cada tema por correo electrónico, construyendo las canciones capa a capa, hemos tenido mucho tiempo para absorber y pensar en lo que funciona mejor para cada tema. Es una forma divertida y totalmente diferente de trabajar.
Leyendo acerca de vuestro proceso creativo, me parece interesante como la mayoría de estas canciones surgieron de forma instrumental y luego les incorporasteis la parte lírica. ¿Creéis que construir los temas de esta forma os permitió que las canciones resultasen más imprevisibles y sorprendentes incluso para vosotros mismos?
Eso es. Normalmente, las melodías vocales y las letras influyen plenamente en la parte instrumental de una canción, y el hecho de invertir ese proceso realmente permitió que surgieran melodías, texturas e ideas diferentes y más meditativas antes de averiguar cuál sería la mejor intención vocal. Creo que, desde el punto de vista sonoro, este proceso ayuda a separar las dos ideas de una forma más lúdica en todo el conjunto. Dicho esto, un par de canciones (‘Dusty Glass’ y ‘Fortnight’) se escribieron primero con la letra y la voz.
El disco cuenta con muchas colaboraciones. ¿Todas estas colaboraciones fueron espontáneas o teníais claro en que canción debía participar cada persona?
En su mayor parte, todo ocurrió de forma bastante espontánea, pero tuvo un carácter orgánico, ya que pudimos recurrir a los amigos músicos que teníamos en nuestras ciudades de origen. Cada uno de nosotros tenía una idea clara de a quién queríamos preguntar cuando creamos los esbozos iniciales de las canciones y nos sentimos muy afortunados de que casi todos los colaboradores a los que preguntamos estuvieran dispuestos a contribuir.
"Este formato de colaboración desde la distancia nos ha ofrecido un renovado sentido de apoyo comunitario que nos ha sacado de un mar de dudas. "
Sin lugar a dudas vuestro bagaje musical al frente de otras bandas es muy significativo. ¿Creéis que vuestros proyectos paralelos están bastante relacionados con el sonido que buscáis en Central Heat Exchange?
Todos nos basamos en nuestras experiencias a la hora de crear música para Central Heat Exchange y no deberíamos rendir homenaje a todos los proyectos en los que participamos. Pero más allá de eso, creo que este grupo es un intento de volver a los álbumes que nos llevaron a querer formar un grupo. Especialmente la música de finales de los 90 y principios de los 2000, cuando alcanzamos la mayoría de edad.
Hablando ahora de vuestras influencias musicales en común, ¿sentís que tenéis muchas bandas que os gustan en común o diferís bastante entre vuestros gustos?
Hay un montón de cruces en cuanto a nuestros gustos musicales. Nos sentimos muy afortunados de que todos escuchemos las mismas bandas. Quizás esto es una parte importante a la hora de remar en la misma dirección. Además, en muchos casos, nos presentamos mutuamente a proyectos nuevos y locales que no habríamos descubierto de otro modo y que sabemos que le gustarán al resto del grupo de antemano.
Creo que las canciones también tienen un gran poder para conducir a la persona que las escucha a un determinado estado de ánimo. Cuándo compones canciones, ¿sueles pensar en ellas en términos del estado de ánimo que sugieren?
La verdad es que casi siempre. Somos de esas personas a los que sumergirse en un estado de ánimo y plasmarlo en un tema les resulta familiar, de ahí que en algunas canciones pues enseguida puedas saber como nos encontrábamos cuando compusimos el tema.
Algo que también siento en muchos de los temas, como puede ser el caso de la final ‘Drumless’, es una cierta sensación de alivio y curación al escucharlos. ¿Creéis que componer estos temas ha tenido este efecto en vosotros o al menos tratasteis de lograrlo?
Especialmente con los temas que abren y cierran el disco (‘Fortnight’ y ‘Drumless’), encontramos una vía de escape en los ganchos repetitivos y las texturas en espiral que acompañan los finales de cada canción. Si tuviéramos la oportunidad, probablemente habríamos alargado un poco esas partes. En muchos sentidos, la repetición induce una cualidad semimeditativa que todos encontramos curativa tanto en la creación como en la absorción o escucha de la música.
"Nos sentimos muy afortunados de que todos escuchemos las mismas bandas. Quizás esto es una parte importante a la hora de remar en la misma dirección. "
Me llama la atención como a lo largo de todo el disco destacan canciones donde la guitarra adquiere una gran fuerza como es el caso de ‘Horsey Cop’, pero al mismo tiempo nunca descuidáis el apartado ambiental de los temas. ¿Sentís que habéis puesto mucho esmero porque las atmósferas de este trabajo no pasen nunca desapercibidas?
Sí, y damos mucho crédito a Ben Lumsdaine, que mezcló este disco y ayudó a poner en primer plano los elementos más ambientales. Fue fundamental en el proceso de hacer que estos temas inconexos y de gran alcance sonaran cohesionados y relevantes para el ambiente general del disco. Aunque ninguno de nosotros es un artista de ambient, nos hemos refugiado bastante en ese estilo de música en los últimos años. Con todas las ansiedades de la década de 2020, las tonalidades de la música ambiental son definitivamente una de las cosas más curativas que hay que mantener en nuestras vidas.
‘Cold’ seguramente sea el tema más shoegaze del disco, encontrando distorsiones más fuertes. ¿Desde un primer momento sentisteis que esta canción requería un ambiente más ruidoso para enfatizar su mensaje?
‘Cold’ ha pasado por múltiples variaciones y fue escrita originalmente como una canción acústica. La distorsión vino de tocarla en el sótano de Adam con un batería en vivo (el compañero de cuarto de Adam en realidad) y no poder amplificar la guitarra acústica. Adam conectó un viejo Peavey Raptor de mierda y el ambiente se mantuvo. Los amigos a los que pedimos que contribuyeran a la canción añadieron algunas pistas de guitarra distorsionada súper ásperas y con unos muros de sonido y sintetizadores de ensueño.
También considero que hay una gran variedad de canciones encerradas en el disco, pero al final todas ellas acaban resultando coherentes entre sí en el apartado sonoro. ¿En algún momento os preocupó como lograríais que las canciones pudiesen resultar coherentes entre sí para que fuesen publicadas como un LP?
No quiero repetirme, pero definitivamente nos apoyamos mucho en Ben Lumsdaine para que nos ayudara con esto. Cuando tuvimos la primera tanda de canciones, estaban por todas partes sónicamente, así que estamos muy agradecidos de tener un oído como el de Ben en nuestro equipo. Nos ayudó a que todas las canciones estuvieran en la misma línea.
Las canciones del disco reflejan temáticas muy variadas, que pueden ir desde momentos más contemplativos hasta otros totalmente reflexivos. ¿Creéis que en estos temas habéis reflejado vuestras mayores preocupaciones o también hay un espacio para la evasión?
Cada canción tiene su propio propósito, pero muchos de los textos del álbum son intencionadamente personales o semiesotéricos porque queremos que los oyentes extraigan sus propias sensaciones del álbum. Es un álbum profundamente personal para los cuatro, pero por razones totalmente diferentes, queremos que los demás se inspiren en episodios de su vida cuando escuchen estas canciones.
"Con todas las ansiedades de la década de 2020, las tonalidades de la música ambiental son definitivamente una de las cosas más curativas que hay que mantener en nuestras vidas. "
Me gusta mucho como en ‘Tulips At Your Bedside’ recoge un cúmulo de sensaciones totalmente agradables, celebrando las pequeñas cosas de la vida. ¿Sentís que esta canción de alguna forma reivindica como no hay que subestimar lo cotidiano?
Sin lugar a dudas hay una nota de Sam Sarty, que cantó y coescribió la letra con Adam Soloway que plasma a la perfección todo esto que mencionas, ya que dice que todos los días tienen que ser disfrutados como se disfruta el presente. La vida es una cadena de días llena de pequeñas celebraciones de las pequeñas cosas que suceden. De ahí que esta canción celebre las sensaciones, sabores, olores y pequeños momentos que solo ves tú.
Aunque este proyecto ha surgido desde la distancia, ¿os gustaría interpretar estos temas en directo o sentís que no es vuestro objetivo?
Definitivamente, queremos interpretar estas canciones en directo, ¡pero solo de pensarlo surgen bastantes problemas! Es un álbum con un sentimiento tan orgánico que será difícil recrear todos esos sonidos que contiene. Una vez que podamos volver a estar todos en el mismo sitio, pasaremos mucho tiempo revisando las capas de estas canciones. Ni siquiera estoy seguro de que todos sepamos cómo tocar cada canción, ya que hay partes por separado que no todos hemos tratado.
En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la vuestra?
¿Qué aspectos de tu arte esperas abarcar más de cara a su próximo proyecto?
También tengo una para vosotros de Marina Allen. Dice así: ¿qué pensaría tu yo infantil de lo que eres hoy?
Me gusta pensar que nuestros yoes infantiles estarían súper orgullosos de que consigamos hacer música más allá de los obstáculos y las fronteras.

