Entrevistamos a

MX LONELY

"Estamos viviendo una época de terror artístico y existencial. Con la IA y todos los avances en cómo entendemos el arte, a mí me ilusiona abrazar el error humano."



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En el universo creativo de MX LONELY, los monstruos no funcionan como una pose estética ni como un recurso dramático. Son una manera de nombrar aquello que se adhiere a la experiencia cotidiana: miedos antiguos, impulsos destructivos, culpa, ansiedad, personas que ejercen violencia y también esa zona íntima que preferiríamos no mirar. Con su primer larga duración, ‘All Monsters’, la banda de Brooklyn construye un trabajo concebido como un trayecto completo. El sonido es denso y turbio, pero no hermético: deja pasar destellos de claridad entre la distorsión.

El álbum, editado por Julia’s War Recordings, reúne ocho canciones, de ‘Kill the Candle’ a ‘Whispers in the Fog’, que operan como capítulos de una misma historia, no como piezas aisladas. La idea central, según el material de presentación, entiende los monstruos como figuras cambiantes: pueden ser las criaturas imaginadas en la infancia o los hábitos y defectos que acompañan durante años.

Rae Haas lo formula sin atajos: “El mal que reconocemos en el mundo es el mismo mal que vive en algún rincón dentro de nosotros. Un viejo amigo (y escritor brillante), Gabe K-S, escribió hace poco algo que resume muy bien cómo lo siento: en cuanto dejamos de tratar el mal como algo ajeno, nos acercamos a entenderlo, y eso abre la posibilidad de trascenderlo”.

Desde esa perspectiva, la escucha se transforma. Si el monstruo también es uno mismo, la música deja de señalar hacia fuera y se convierte en espejo. ‘All Monsters’ se sitúa en la intersección entre lo personal y lo social: el miedo interior, pero también el que se alimenta del entorno. La banda no oculta su interés por el llamado trabajo con la sombra, por confrontar lo que incomoda o avergüenza. La nota de prensa habla de explorar rincones oscuros, de forzar puertas cerradas y sacar a la superficie lo oculto.

Cuando se les plantea si el álbum nace precisamente de esa voluntad de adentrarse en un territorio incómodo pero profundamente humano, Haas responde sin rodeos: “Lo has pillado”.

Esa intención se refleja en la estructura. El disco posee una clara sensación narrativa. No suena a recopilación de canciones, sino a una obra con pulso propio. Haas lo explica así: “Muchísima. Me encantan los discos como concepto. Cuando estás escribiendo y tirando de un periodo concreto de tu vida, y luego das un paso atrás, muchas veces aparece un patrón o una historia de la que ni siquiera eras consciente. La narrativa se construye sola”.

En ‘All Monsters’ se percibe ese gesto de distancia. ‘Kill the Candle’ abre el recorrido con una mezcla de desgaste y exposición; se describe como una canción sobre sentirse bajo la mirada ajena, con el impulso de desaparecer. A partir de ahí emergen temas que regresan con distintos matices: la pérdida de control, el autosabotaje, la sensación de no encajar, la tensión entre buscar anestesia o asumir la verdad.

La historia del grupo aporta contexto. El núcleo, Rae Haas, Jake Harms y Gabriel Garman, se conoció en un entorno de apoyo mutuo antes de consolidarse como banda, mientras cada uno desarrollaba proyectos propios. Durante la pandemia comenzaron a trabajar sobre composiciones de Harms. De ese proceso surgieron el disco ‘Dog’, publicado originalmente bajo otro nombre, y los EPs ‘Cadonia’ y ‘SPIT’, antes de establecerse definitivamente como MX LONELY.

Esa experiencia compartida atraviesa el álbum. Haas lo describe así: “Nos hemos visto en nuestros peores momentos y hemos compartido esos momentos juntos. Eso crea un vínculo a otro nivel”.

“Nos hemos visto en nuestros peores momentos y hemos compartido esos momentos juntos. Eso crea un vínculo a otro nivel”.

El directo fue determinante desde el inicio. La energía del escenario moldeó la escritura y el sonido. ‘All Monsters’ es su primer lanzamiento completamente auto grabado, con la intención de capturar una sensación inmediata y casi analógica, como si el álbum fuese una prolongación del concierto. Las guitarras graves, las voces que se elevan y una base rítmica que empuja refuerzan esa impresión física.

Haas contextualiza esta elección en el presente cultural: “Estamos viviendo una época de terror artístico y existencial. Con la IA y todos los avances en cómo entendemos el arte, a mí me ilusiona abrazar el error humano. Siempre he tenido esa lucha con querer que todo sea perfecto y no acabar de conseguirlo. La música que hacemos es fruto de esa imperfección, y creo que es mejor precisamente por eso”.

El imaginario del grupo está atravesado por las pesadillas y la parálisis del sueño; incluso el nombre de la banda proviene de una figura que perseguía a Haas en esos episodios. Sin embargo, la dimensión onírica no implica desorden formal. Harms matiza: “Sí, en cierto modo. Creo que las canciones siempre tienen que tener sentido por sí mismas, sobre todo las que tienen estructuras más lineales, como ‘Papercuts’, de nuestro disco ‘SPIT’. No creo que nuestras canciones cambien de forma sin avisar… los cambios siempre tienen sentido a nivel musical”.

Esa tensión entre sueño y estructura dota al disco de coherencia. El resultado es un rock alternativo pesado y oscuro, atravesado por una belleza que surge en medio de la distorsión.

La infancia reaparece como archivo emocional. En ‘Whispers in the Fog’ se evocan pesadillas, supersticiones y ansiedad persistente. Ante la pregunta de si esos temores infantiles siguen presentes en la vida adulta, Haas responde: “Totalmente. Cuando eres niño, el miedo se vive de una forma muy visceral”.

Esa intensidad no desaparece; se transforma. El miedo a la oscuridad puede convertirse en ansiedad cotidiana. ‘All Monsters’ actúa entonces como un ejercicio de exhumación. El proceso no es indoloro. Haas lo vincula con una referencia decisiva:

“Las dos cosas, sin duda. Creo que cualquier tipo de trabajo con la sombra duele, pero es ese mismo dolor el que lo hace hermoso. Una de mis artistas favoritas, que falleció el año pasado, Andrea Gibson, tiene un poema que se llama ‘I Sing The Body Electric; Especially When My Power’s Out’ en el que hablan del dolor":

"I said to the the sun
“Tell me about the big bang”
The sun said
“it hurts to become”

"Hallelujah to the ache”

En ese fragmento se condensa la propuesta del álbum: transformarse implica atravesar el dolor, pero negarlo puede ser más costoso. El dossier resume su amplitud temática con precisión: pérdida y autosabotaje, disforia de género, adicción y codependencia, y la imposibilidad de controlar la mirada ajena. Cada canción ocupa un lugar específico: ‘Big Hips’ como descenso sombrío; ‘Shape of an Angel’ como construcción que crece en tensión; ‘Anesthetic’ con pulsión noventera; ‘Return to Sender’ como cuestionamiento de la percepción externa.

El programa ‘Dragula’ y el concepto del “Drag Monster” fueron una influencia enorme en el disco”

A pesar de la densidad de los temas, el tono no es derrotista. Nombrar al monstruo se convierte en un gesto de control. En ‘All Monsters Go To Heaven’ conviven la esperanza de redención para los propios momentos de monstruosidad y la incomodidad ante la impunidad de muchos monstruos reales.

Cuando se le pregunta a Haas si asumir que todos somos el monstruo coloca a todos en el mismo plano y diluye la culpa individual, responde: “Sí, absolutamente”.

La afirmación no niega la responsabilidad; la desplaza. Reconoce que la condición humana incluye fallos y sombras, y que admitirlo puede ser el primer paso para no encarnar aquello que se teme.

El componente visual completa el cuadro. Haas enumera influencias: “Totalmente. Nos encantan ‘Eraserhead’, ‘The Cabinet of Dr. Caligari’, ‘Metropolis’, el drag de Hoso Terratoma y el drag de Dahli. El programa ‘Dragula’ y el concepto del “Drag Monster” fueron una influencia enorme en el disco”.

No se trata de una lista ornamental. El expresionismo, el surrealismo y la noción de lo monstruoso como identidad atraviesan la estética del proyecto. En un álbum que reivindica lo analógico y lo humano, lo imperfecto y lo extraño se convierten en declaración de principios.

La experiencia en la carretera también ha moldeado al grupo. Tocar como teloneros ante públicos diversos les permitió medir reacciones y ajustar su propuesta. Haas lo resume: “Muchísimo. Tocar como teloneros de bandas que están en un nivel más alto te da acceso a públicos distintos, y es muy guay ver cómo reacciona la gente”.

El objetivo es continuar girando, consolidar una comunidad basada en la catarsis compartida y desarrollar un estudio propio para preservar su identidad sonora e invitar a otros a participar. El monstruo puede ser individual, pero enfrentarlo no tiene por qué ser un acto solitario.

Así, ‘All Monsters’ trasciende la confesión íntima para convertirse en un espacio común. El énfasis en el formato de álbum, la secuencia cuidada, la grabación propia y la búsqueda de inmediatez apuntan en la misma dirección: ofrecer un lugar donde otros puedan reconocerse.

MX LONELY no sitúan al monstruo como enemigo externo, sino como presencia que obliga a mirarse. En un contexto cultural inclinado hacia la superficie pulida, esa elección, sonora, lírica y visual, adquiere un carácter de resistencia. No por dramatismo, sino por honestidad. ‘All Monsters’ plantea una pregunta directa: si no es posible escapar de la sombra, ¿cómo convivir con ella? La respuesta no es una consigna, sino un recorrido que invita a atravesar la oscuridad hasta que el oído aprenda a escucharla sin huir.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.