Entrevistamos a

Mirah

"La vida es preciosa, incierta y hermosa, y quiero estar lo más presente posible mientras tenga esta forma física en el planeta."



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La carrera de Mirah se ha caracterizado por una escritura detallista y por una manera de cantar que coloca cada palabra en primer plano, y tras siete años sin publicar material nuevo reaparece con 'Dedication' (Double Double Whammy, 2026), un trabajo marcado por hechos concretos que alteraron su vida: la muerte de su padre en 2018, el nacimiento de su hija pocas semanas después, la salida de 'Understanding' en pleno duelo, el parón de la pandemia y una etapa complicada en su matrimonio. Ese contexto explica el tono del álbum, que gira alrededor de la dedicación como práctica diaria frente a la pérdida, la crianza y la inestabilidad social. La autora compuso buena parte de las canciones durante una estancia en San Gabriel invitada por Andrew Maguire, en un entorno suburbano que describe en 'After the Rain' con referencias claras a montañas, cielo abierto y calles amplias, elementos que utiliza para situar estados de ánimo muy concretos. La decisión de grabar con banda en directo durante una semana aporta una energía compartida que amplía su registro habitual y refuerza la idea de comunidad en un momento vital exigente.

El repertorio desarrolla esa etapa con argumentos claros y situaciones reconocibles. 'The Ballad of the Bride of Frankenstein' funciona como relato lineal sobre una relación que acumula tensiones con el paso del tiempo, y su crecimiento desde un inicio sereno hasta un cierre áspero acompaña el deterioro que describe la letra. 'Stumbling' recoge la sensación de desconcierto vivida durante la pandemia y la transforma en un estribillo expansivo que convierte la frustración en impulso colectivo, fruto de meses dedicados a la crianza en aislamiento. 'Catch My Breath' adopta un enfoque cercano al pop de los ochenta, con melodías directas que recuerdan a The Cars, una influencia que la propia autora vincula a su educación musical basada en la radio FM y MTV. 'Mama Me' aborda la maternidad desde la euforia y la responsabilidad diaria, mientras 'New Jersey Turnpike' plantea un homenaje sobrio a su padre, a quien define como su mayor apoyo. El conjunto también incorpora una reflexión política explícita sobre el patriarcado y sobre el impacto ecológico de la industria cultural, visible en la elección de materiales vegetales para el vinilo y en la fabricación artesanal de los formatos físicos. 'Dedication' expone así una etapa concreta con claridad narrativa y con una mezcla de canciones expansivas y pasajes más recogidos que encajan con la complejidad de esos años. Aprovechando lo inminente de este lanzamiento, hemos tenido el placer de hablar con la artista.

'Dedication' parece abarcar un periodo largo y lleno de contrastes en tu vida. ¿Cómo encontraste el tono adecuado para equilibrar experiencias tan opuestas como la pérdida y el nacimiento dentro de un mismo disco?

Me alegra que digas que encontré el tono adecuado. ¿Qué puedo decir de esas experiencias? En realidad, no creo que estén tan lejos la una de la otra. Siento que ambas tocan el mismo lugar emocional profundo que tenemos dentro. No hay término medio en ninguna de las dos. Tienes que estar al cien por cien tanto para dar a luz o nacer como para morir o acompañar y honrar una muerte. No puedes esconderte ni evitar el resultado. A veces la muerte es consecuencia del nacimiento y, de algún modo, yo sí creo que, al final, el nacimiento también es consecuencia de la muerte. Todos los discos que he hecho son como cápsulas del tiempo, y este simplemente recoge una etapa en la que murió mi padre, nació mi hija y yo estaba procesando todo eso.

 

Has dicho que vivir un nacimiento y una muerte tan seguidos fue como atravesar “un portal físico”. ¿Cómo ha marcado esa sensación tu forma de escribir canciones ahora?

Si acaso, me ha hecho estar más decidida a atrapar las canciones que intentan salir, a asegurarme de que me reservo tiempo para escuchar y transcribir. La vida es preciosa, incierta y hermosa, y quiero estar lo más presente posible mientras tenga esta forma física en el planeta.

En 'After the Rain' hay una mirada muy concreta hacia el entorno, casi como si el paisaje fuera otro personaje. ¿Qué papel juegan el lugar, la luz, el aire o los árboles cuando compones?

El entorno siempre es un personaje principal en mi música. Recuerdo que una de mis profesoras favoritas en primaria siempre nos animaba a escribir con más detalle, a percibir con más claridad, a observar de manera más amplia. Era maravillosa, la señora Vaneski. Todavía sigo aplicando esas lecciones que aprendí siendo muy pequeña. Vivir una conexión táctil y visceral entre todos mis sentidos y lo que me rodea me ayuda a llegar a la emoción básica de ser un animal. Tengo un vínculo muy fuerte con el mundo natural y, cuando exploro mi mundo interior, me sale de forma natural mirar también hacia fuera.

"Todos los discos que he hecho son como cápsulas del tiempo, y este simplemente recoge una etapa en la que murió mi padre, nació mi hija y yo estaba procesando todo eso."

En este álbum trabajaste con una banda en directo y se nota una energía compartida muy fuerte. ¿Qué te aporta grabar así frente a procesos más íntimos o caseros?

Me hace gracia lo poco habitual que ha sido para mí grabar con una banda tocando en directo en el estudio. La mayoría de mis discos han sido colaboraciones con una sola persona o directamente yo sola grabando y produciendo, aunque prefiero decir “trasteando en el estudio”. Son experiencias muy distintas. Me encanta la independencia y esa comunicación directa entre idea y sonido cuando trabajo sola o en sintonía con un coproductor, pero abrir el foco y sumar más gente, más voces, más instrumentos, más oídos… tiene algo casi extático. Creo que este disco ganó muchísimo con el enfoque colaborativo en el estudio con Andrew, Jenn, Meg y el ingeniero Rob Shelton. Es un disco muy personal, y si lo hubiera producido yo sola quizá me habría quedado atrapada en mis dudas y emociones. Además, hacía tiempo que no sacaba un álbum y eso también me generaba inseguridades. Con este equipo pude soltar un poco la carga personal del proyecto y sentirme acompañada y cuidada en todo momento.

'Bride of Frankenstein' sigue un arco emocional muy marcado, de la calma a una intensidad cruda. ¿Por qué decidiste construirla con ese contraste tan fuerte?

Como casi siempre, todas las decisiones están al servicio de la canción. No suelo seguir las estructuras tradicionales de verso, estribillo y puente, y esta no es una excepción. Es una balada porque lo es: una narración con métrica y rima que cuenta una historia del punto A al punto B. En el papel ya tiene esa forma de arco, así que tiene sentido que la grabación lo subraye. Como son canciones muy autobiográficas, mi voz, la instrumentación y la producción también siguen ese recorrido. Es bastante directo, la verdad.

'Stumbling' suena a transformar la frustración en celebración. ¿Fue una forma de darle la vuelta a la oscuridad de un momento difícil?

Sí, totalmente. La escribí en la segunda mitad de la pandemia, después del shock inicial y de la etapa más dura en cuanto a muertes, cuando ya estábamos en esa fase larga, confusa y un poco anestesiada que vino después. Esperando una vacuna, esperando que algo volviera a la normalidad, dudando de que eso fuera a pasar, intentando entender cómo se había puesto todo patas arriba y cómo había muerto tanta gente en tan poco tiempo. Y yo pasando prácticamente todo el día, todos los días, con mi hija, que entonces era pequeña.
En la letra hay cierta irreverencia, algo un poco chiflado, como si mi cabeza estuviera rota y nada tuviera sentido. Cuando la escribí era con esa sensación de “¿qué más puedo hacer ahora mismo aparte de quedarme en un acorde y hacerlo sonar a rock and roll?”.

En 'Catch My Breath' hay un aire pop muy directo, incluso con ecos de los ochenta. ¿Qué te llevó a ese sonido en este momento de tu carrera?

Soy generación X al cien por cien y adoro el pop de los ochenta. Lo mamé directamente de la radio FM cuando era niña. Tuve la suerte de escuchar muchísima música diferente gracias al gusto amplio y apasionado de mi padre, de crecer en un lugar muy de rock clásico, de ir a festivales folk desde pequeña y de ver conciertos de todo tipo desde muy joven.
Vi a Sun Ra en The Painted Bride Art Center y a Duran Duran en The Spectrum, en Filadelfia, donde crecí, probablemente en 1984. Eso ya dice bastante sobre la variedad musical que tenía alrededor. Pero el pop ochentero era lo nuevo cuando yo era niña. Tuvimos televisión por cable en 1980 y fui fan total de MTV desde los seis años. Creo que esos sonidos se mezclaron con las conexiones neuronales que estaba formando entonces y siguen muy presentes en mí.

"A veces siento que nado en paralelo a mi yo joven, no como si compitiéramos, sino como si ella estuviera chapoteando y haciendo muecas mientras yo intento concentrarme en la técnica y llegar al otro lado de la piscina."

Tu primer álbum, 'You Think It’s Like This but Really It’s Like This', ha sido muy influyente para varias generaciones. Cuando lo escuchas ahora, ¿qué relación tienes con esa versión más joven de ti misma?

Hubo una época en la que quería distanciarme de esa versión pública de mí más joven. Antes decía que cada disco es una cápsula del tiempo, pero se me olvidó añadir que es una que nunca se entierra. Está disponible desde que lo publicas hasta, básicamente, el fin del mundo, que aún no tiene fecha. Es mucho tiempo. No pensé demasiado en eso cuando lo saqué. A veces siento que nado en paralelo a mi yo joven, no como si compitiéramos, sino como si ella estuviera chapoteando y haciendo muecas mientras yo intento concentrarme en la técnica y llegar al otro lado de la piscina. Pero hace ya unos años empecé a reconciliarme con ese álbum y a valorar la creatividad, la valentía y el descaro que tenía entonces. Sigo sintiéndome creativa y valiente, pero ahora, con 51 años, intento recuperar un poco más de ese descaro.

Has pasado por etapas más experimentales y otras más centradas en la canción directa. ¿Dónde sientes que estás ahora como compositora?

Creo que mi mayor habilidad es captar algo de la esencia emocional de ser una persona en este mundo vivo, convulso, increíblemente hermoso y doloroso a la vez, y plasmarlo en la letra de una canción. En el fondo soy una poeta que canta. Cantar es una experiencia vibratoria para mí y para quien escucha, y cuando esas vibraciones llevan palabras, también invitan a una implicación intelectual que convive con la física. Me encanta trabajar con instrumentos, sonido, producción y otros músicos, pero la raíz de cómo me veo como artista es como compositora y cantante.

'Dedication' tiene un espíritu muy libre, como si no intentara agradar a nadie más que a ti misma. ¿Sientes que estás en un momento de plena autonomía artística?

Sí, totalmente. Para mí, convertirme en madre ha sido muy liberador. No digo que no haya tenido mil desafíos con este cambio de identidad y responsabilidades, pero en conjunto, estar embarazada, dar a luz y cuidar de una persona desde el primer día ha sido empoderador y me ha dejado aún más claro que el patriarcado funciona desde el miedo y el afán de controlar.

Siempre has cuidado mucho el aspecto material de tus discos, desde el arte hasta los formatos físicos. ¿Cómo te relacionas con el objeto musical en plena era digital?

Como mucha gente, cada vez me agobia más el tema del plástico y lo difícil que es evitar usarlo o fomentarlo. Por mucho que me encanten los vinilos, hacerlos, diseñarlos y escucharlos, al final no dejan de ser planchas de policloruro de vinilo. Pero tampoco podemos ignorar que la sensación “limpia” del streaming no tiene nada de limpia. Nuestros dispositivos llevan metales y minerales extraídos de forma tóxica, y el consumo energético necesario para que internet y todo este contenido estén disponibles en todo momento es enorme. Y salir de gira para llevar música en directo… aunque use un vehículo híbrido o eléctrico, no estoy salvando el planeta. Como mucho, quizá esté haciendo un poco menos de daño que con la opción más contaminante. Así que mi relación con todo esto es complicada. Intento tomar las mejores decisiones posibles dentro de un sistema que tiene muchos fallos. Dicho esto, las ediciones limitadas en LP y CD de 'Dedication' se imprimieron en casa con mi amigo Marshall La Count y no llevarán plástico. Los CD se grabaron en CDR reciclados de tiendas de segunda mano y se pintaron con plantilla en casa. Hemos tenido algunos retrasos con el vinilo, pero si todo sale bien, se prensará en un nuevo material vegetal.

También has mostrado una preocupación constante por la sostenibilidad. ¿Cómo concilias esa conciencia ecológica con una profesión tan ligada al consumo y a los viajes?

No se puede conciliar. Así de claro.

"Para mí, la dedicación es un acto hermoso que abre el corazón y que puede contrarrestar todo lo negativo que generan la fractura, el estrés y la distracción."

El título del álbum habla de dedicación, pero también de amor y constancia. ¿Qué significa esa palabra para ti hoy?

Hoy en día hay mucha fractura: en la política, en las relaciones personales, en nuestra capacidad de concentración, en la relación humana con la naturaleza. Para mí, la dedicación es un acto hermoso que abre el corazón y que puede contrarrestar todo lo negativo que generan la fractura, el estrés y la distracción.

En todas nuestras entrevistas pedimos a cada artista que deje una pregunta para la siguiente. ¿Cuál sería la tuya?

Describe una experiencia formativa de tu infancia relacionada con la música, la interpretación o ambas.

Te dejo una pregunta de Devin Shaffer. ¿Por qué empezaste a hacer música y sigue siendo esa la razón por la que continúas?

Siempre me ha encantado la música y siempre he cantado, pero empecé a dedicarme profesionalmente casi por casualidad. Creo que habría dejado este camino hace tiempo si no fuera por las historias que me cuenta la gente sobre lo importantes que han sido mis canciones para ellos. Cuando alguien comparte eso conmigo, siento que mi trabajo aporta algo bueno al mundo, que ayudo a otras personas a procesar sus emociones y experiencias de una forma positiva. Y eso, para mí, tiene muchísimo valor.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.