Crónica

NOS Primavera Sound 2022

Sábado

18/06/2022



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Con la sensación de haber vivido dos jornadas realmente excepcionales, cargadas de un nivel musical y organizativo altísimo, llegaba una jornada de despedida donde incluso había más heterogeneidad en cuanto a los géneros musicales planteados. Ya desde las primeras horas de la tarde intuíamos que el recinto estaba más transitado que en las jornadas anteriores, todo ello provocado por los numerosos fans de Gorillaz que no dudaron en ataviarse como era debido para la ocasión. Sin embargo, hasta que llegase ese momento, aún quedaban muchas cosas que pasasen, sin ir más lejos el concierto inaugural de la jornada con unos Dry Cleaning que sorprendían a todos los asistentes. El magnetismo tan desconcertante como hipnótico de su vocalista Florence Shaw fue una de las grandes bazas del directo, estando ante una de esas interpretaciones que posee un punto de extrañeza de lo más fascinante. Desde la inicial ‘Leafy’ comprobamos esa mirada perdida y forma de transmitir mucho de lo que sugiere la parte lírica de sus temas manteniendo constantemente su posición estática. Mientras tanto, el resto de los miembros del grupo no dejaban de exprimir al máximo las posibilidades de los ritmos post punk más férreos. Así es como llegaron momentos de total liberación como los de ‘Her Hippo’ o una ‘More Big Birds’ dedicada a la recientemente desaparecida Paula Rego. Cerrando con una ‘Scratchcard Lanyard’ donde la forma de crear sus canciones a través de versos recitados relució al máximo, Dry Cleaning nos dejaron ante sensaciones inmejorables de lo que son capaces de ofrecernos.

Sin perder nuestra sed de conciertos de guitarras, crudos y sin concesiones, llegó el que se forma seguramente subjetiva fue el mejor directo de la jornada, gracias a unos Pile que nos hicieron ver que no son una banda más dentro de esa fina línea que separa el noise rock del post hardcore. Saliendo al escenario minutos antes de empezar su actuación y permaneciendo inmóviles hasta que llegaron las 18:00 PM, los cuatro miembros del grupo lograron una interpretación de sus temas llevada al límite sin que eso se manifestase en su expresión facial. A través de un Rick Maguire que se encargaba de marcar los tiempos y ofrecer arduas interpretaciones vocales, nos encontramos ante unas canciones de lo más arrojadizas que casi siempre seguían una estructura relacionada con partir de la calma para levantar todo tipo de tempestades. Buena muestra de ello nos llegaba con composiciones tan rotundas como una ‘Mr. Fish’ donde exprimían al máximo esa forma de girar desde la calma más tensa a la auténtica explosión de pensamientos compulsivos realmente irrefrenables.  Más de toda esa catarata de líneas de bajo que sonaba como si saliesen del infierno y resultasen canalizadas de una forma sorprendente por un apartado melódico que siempre resultaba envalentonado llegaban con una ‘The Jones’ que servía para comprender de todo lo que son capaces. Una buena muestra de como ante todo Pile saben domar el estruendo de sus composiciones y dirigirlas hacia la máxima expresión de recuerdos agridulces disueltos en el poder del ruido más sanador, demostrándolo en una ‘Prom Song’ que alcanzó altas cotas de emotividad.

De regreso al escenario Cupra, nos encontramos ante unos Khruangbin que quizás ofrecieron el concierto más multitudinario de todo el festival que se recuerda en dicho espacio. Está claro que todas las particularidades de su música les convierten en una banda más que apetecible en directo, encontrándonos ante una muchedumbre con los oídos de lo más abiertos ante la que seguramente fuese la propuesta más exótica del festival. Así fue como cada línea de bajo cíclica era festejada al máximo, del mismo modo que el clímax in crescendo que siempre logran en sus composiciones jugaba a favor de los bailes improvisados. Dando buena cuenta de todo lo refrescante que reside en temas como ‘So We Won't Forget’ asistimos de lleno a esa capacidad fascinante de conectar con su público, todo ello evocando siempre sensaciones placenteras bien plasmadas en todos aquellos punteos de guitarra que se escapan a la melodía principal y nos hacen viajar por culturas orientales con una facilidad pasmosa. Por supuesto tampoco pudo faltar su celebrada ‘Pelota’, otra de esas canciones que con ideas sencillas pero brillantes hacen que el carácter festivo de su música aflorase al máximo.

Pasando a algo más convencional, nos adentramos de lleno ante ese dicho de los viejos rockeros nunca  mueren, ya que Dinosaur Jr. se sobrepusieron ante las enorme adversidades que encontraron por el camino para ofrecer un directo más que solvente. Estas circunstancias desfavorables vinieron motivadas por la pérdida de sus instrumentos en el aeropuerto y la necesidad de tocar con otros prestados, del mismo modo que durante su directo un amplificador se fue al traste. Con la experiencia que proporciona el paso del tiempo y un disco más que destacado que presentar como es Sweep It Into Space, estaba claro que teníamos alicientes más que de sobra para que su directo fuese uno de los más esperados del día, comprobando como al final de él no defraudaron. Comenzando con un nivel de volumen extrañamente bajo, poco a poco fueron entrando en calor gracias precisamente a sus composiciones más reciente. De ahí que ‘I Ain't’ y ‘Garden’ sonasen como singles recién llegados pero con aroma de clásico, contando al mismo tiempo con los habituales sprints rítmicos a los que nos tienen acostumbrados y que a estas alturas son celebrados con toda la alegría del mundo. Tirando de clásicos como ‘Freak Scene’ o recurriendo a versiones de amigos como el ‘Just Like Heaven’ de The Cure, el trío solventó la papeleta con nota y tirando de profesionalidad.

Dejando atrás el mundo rock, Little Simz y su banda emergían como orto de los platos fuertes del día, ofreciendo un concierto de lo más grandilocuente y apoteósico. Está claro que a estas alturas la rapera sabe como trasladar el fuerte componente reivindicativo de su música a un directo que pueda dejar huella, todo ello procurando siempre que el carácter orgánico de su banda en vivo sea uno de sus pilares. Tan solo nos bastó con la puesta en escena lograda con ‘Introvert’ para ser conscientes de como es capaz de centrar todos los focos en unas canciones que combinan la parte más clásica de las estrofas hip hop recitadas y ese componente tan soul que redondea al máximo su propuesta. Sin cesar en la forma en la que es capaz de divagar por ambientes menos punzantes pero sí combativos, la retahíla de canciones con capacidad agitadora no cesaba, llegando ‘Offence’ y sus graves impolutos, ‘101 FM’ y su leimotiv melódico más que escurridizo o una ‘Fer No Man’ donde las percusiones casi tribales alcanzaron el siguiente nivel. Por supuesto, no faltó una final ‘Woman’ con la que aportar matices más vaporosos a su música y así concluir el perfecto decálogo de influencias cambiantes de su discografía.

Con la noche completamente envolviendo el Parque Da Cidade, Interpol salían al escenario vestidos de impoluto negro, todo ello sin grandes alardes más que un juego de luces que poco a poco fue adquiriendo mayor protagonismo en su directo. Siendo conscientes de como son una de esas bandas capaces de ejercer de cabezas de cartel con una propuesta minimalista pero elegante, su paso por el festival nos dejó un concierto donde prácticamente tiraron de lo más celebrado de su trayectoria, incluyendo eso sí, algún guiño a su inminente próximo trabajo. Ante el semblante siempre serio de un Paul Banks que no se quitó las gafas de sol en ningún momento de la actuación, comenzaron yendo a por todas gracias a ‘Untitled’ y una ‘Evil’ que como siempre levantó grandes pasiones entre el público. Logrando ecualizar de mejor forma su sonido a medida que transcurrieron los compases iniciales, llegaron con gran estruendo ‘Not Even Jail’ o ‘Narc’ logrando que tuviese su cierta dosis de protagonismo su LP Antics. Pasando a las nuevas composiciones, fuimos conscientes de como su próximo trabajo estará más centrado en abrirse paso a través de atmósferas más brumosas y decaídas, tal y como sucedió con una ‘Toni’ de lánguidos acordes. Sin embargo, no era el momento de rebajar las revoluciones al máximo, ya que gracias a la traca final iniciada por ‘The Heinrich Maneuver’ demostraron como han sabido crear una carrera sólida siempre fieles a su estilo.

Entrando ya en los últimos coletazos del festival, la curiosidad acerca de como sería ver a Grimes en formato DJ nos invadía, así que nos plantamos en el escenario Cupra para comprobar tal evento. Encontrándonos ante una artista completamente animada y muy metida en el papel, pudimos asistir al caos que reina en su mente, ya que la coherencia de la música que pinchó no tenía sentido alguno. Desde el ‘Mooo!’ de Doja Cat en modo místico hasta el ‘Creep’ de Radiohead pasado de speed, todo ello sonaba con una alegría extraordinaria que resultaba magnificada al ver a la artista subirse en la mesa de sonido o coger el micrófono para alentar a sus fans. Al mismo tiempo, los visuales donde destacaban mundos de auténtica fantasía jugaban a favor para lograr que nos mantuviésemos de principio a fin durante su sesión, donde incluso se atrevió con algún remix de su propia música como ocurrió con ‘We Appreciate Power’ o ‘Shinigami Eyes’. Así es como en todo momento logró sacarnos completamente de la realidad, algo al alcance de muy pocos.

Nuestro cierre definitivo del festival corrió a cargo de unos Gorillaz que no escatimaron en recursos efectistas para que su directo poseyese esas connotaciones de espectáculo total que se presuponían. Así fue como desde que arrancaron con ‘M1 A1’ por el escenario pasaron muchísimas cosas, todo ello como una película donde nunca somos capaces de seguir el guion debido a la gran avalancha de estímulos que emergen ante nosotros. Alternando constantemente entre diferentes puntos de su trayectoria, no faltaron momentos de auténtico delirio como los presentes en ‘Strange Timez’, todo ello bien azuzado por unos visuales que parecía que de un momento a otro iban a engullir al público. Sin hacernos esperar mucho en materia de colaboraciones, Beck fue el primero en subirse al escenario para interpretar una ‘The Valley of the Pagans’ con esa inusual energía desbocada que presenta ahora mismo en sus directos.

No dejando pasar el efecto enfervorizante que siempre provocan las apariciones esperadas, llegaron momentos más marcianos como los de ‘Pirate Jet’, todo ello para adentrarnos en el segundo tramo del directo donde se incrementaron al máximo las revoluciones. Desde una ‘Stylo’ donde el ambiente amenazante nos sorprende como el primer día, hasta todo lo machacón que tiene ‘Andromeda’. Sin embargo uno de los momentos más destacados de la noche llegó cuando Little Simz se subió al escenario en una ‘Garage Palace’ incendiaria, que resultó tan breve como extremadamente intensa. A partir de ahí solo quedaba espacio para seguir subiendo y así alcanzar la esperable recta final coronada con ‘Momentary Bliss’ y ‘Clint Eastwood’ para que realmente entendiésemos la dimensión de volver a ver a Gorillaz en directo.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.