Helvetia son un uno de esos grupos con grandes capacidades para divagar por el rock de vertiente noise y desdibujarlo a su manera para conseguir discos más que interesantes. No en vano, su nutrida discografía cuenta con ni más ni menos que con 7 trabajos incluyendo su reciente Dromomania. Más de una década para que cada disco se convierta en una pequeña experimental en la que todo adquiere sentido. Si Radiohead siempre han sido admirados por reinventarse en cada trabajo, partiendo desde una concepción más cercana a banda de rock en su música, Helvetia siempre se han mostrado tenaces a la hora de sorprender pero sin perder de vista en ningún momento su esencia guitarrera. De este modo, esto es lo que presentaron en The Clever North Wind, su primer trabajo publicado haya por 2006 y que incluía de todo un poco. Desde pasajes de estética más atmosférica hasta un esplendor en el sentido más épico de la palabra.
El grupo no tardaría en mostrar una faceta más amable, dejándose seducir de lleno por los sintetizadores para facturar Headless Machine Of The Heart, su segundo trabajo y pilar de lo que vendía después. Su siguiente referencia llegó en 2008 con The Acrobats, mostrando un sonido con menos florituras que sus predecesores, dejándose seducir por la seriedad y al mismo tiempo encanto de grupos como Pavement o Built to Spill, convirtiéndose estos segundos a la larga en grandes amigos de la banda. En The Acrobats nos encontramos solos de guitarra perfectos y momentos de gran empuje como es el caso de ‘Harbored’. Helvetia poco a poco iban definiendo muy bien su identidad musical, paradójicamente mostrando en cada trabajo nuevas facetas.
Adquiriendo un sonido más Lo-Fi y pasando a facturar canciones completamente emocionales, Helvetia’s Junk Shop supuso su álbum seguramente más preciosista. Canciones como la inicial ‘Leading Towards an End’ o ‘Portugal’ supusieron temas cargados de melancolía entonada casi a susurros. Avanzando en el tiempo, On the Lam llegó como un trabajo aturdido por la psicodelia, descubriendo otra faceta nueva y a la postre acertada. Canciones como ‘Bring me the Knives’ parecen facturadas por unos Olivia Tremor Control menos pasados de revoluciones. Helvetia seguían sin asentarse en nada, pero mostrándose muy firmes en no facturar dos trabajos iguales.
Acercándonos más hacia nuestros días, en 2012 lanzaron Nothing In Rambling, otro de los grandes trabajos del grupo donde la experimentación llegaba mediante distorsiones de guitarra. Un ambiente de mayor seriedad recogido en temas tan perfectos como ‘A Mirror’ o una amabilidad pop reflejada en ‘Wait’. Sin lugar a dudas un momento destacado de su carrera. Para ir rematando, llega el momento de hablar de su última referencia. Dromomania ha visto la luz este año en forma de doble CD, dejándose llevar más que nunca por lo atractivo de los sintetizadores analógicos en temas como ‘A Dot Running for the Dust’. Un trabajo que puede ser el punto perfecto para engancharse a la discografía del grupo debido a la gran variedad de sus temas.

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