El grupo portugués Summer of Hate publica su segundo álbum, titulado ‘Blood & Honey’, una obra que articula su identidad sonora en torno a la dualidad y los contrastes. El proyecto se construye sobre la coexistencia de fuerzas opuestas: luz y oscuridad, dulzura y aspereza, belleza y crudeza. Esa tensión define tanto la estructura conceptual del disco como la evolución estilística del grupo, que busca ampliar su espectro musical y dotar de mayor contundencia a su propuesta.
‘Blood & Honey’ se divide en dos partes complementarias. En la sección ‘Blood’, la banda profundiza en un lenguaje cercano al shoegaze y al punk, incorporando elementos de tradiciones musicales del sur de Asia y el norte de África. La fusión de escalas frígias, drones y ritmos derivados de la música sufi y dabke produce una expansión de la psicodelia y del noise rock, registrada en Haus y mezclada por Thomas Attar.
Por su parte, ‘Honey’ prolonga la estética del debut del grupo mediante un trabajo más melódico, que combina jangle pop, twee pop, britpop, slowcore y pospunk. Esta parte fue grabada y mezclada por Rafael Silva en los Estudios Cisma, y reafirma la capacidad del cuarteto para integrar influencias del pop lisérgico de los años sesenta y noventa.
El resultado es un álbum que plasma la evolución de Summer of Hate hacia un sonido más amplio y heterogéneo, sostenido por una visión conceptual basada en la convivencia de contrarios y en la exploración emocional a través del contraste.
