Kenny Morris, batería fundador de Siouxsie and the Banshees, ha fallecido a los 68 años, según confirmó el periodista John Robb. Aunque no se ha detallado la causa, su muerte marca la pérdida de una figura esencial dentro del post-punk británico.
Morris formó parte de la banda entre 1977 y 1979, periodo en el que su estilo percutivo y minimalista contribuyó a definir la identidad sonora del grupo y del género. Su trabajo en los discos ‘The Scream’ (1978) y ‘Join Hands’ (1979) fue determinante para establecer un sonido caracterizado por la tensión rítmica y la atmósfera sombría, que más tarde influiría en formaciones como Joy Division, New Order o The Cure. En su libro Goth, Lol Tolhurst destacó que la fuerza monocromática de los primeros Banshees se apoyaba en la batería de Morris y la guitarra de John McKay, sustentadas por el bajo de Steven Severin.
Nacido en 1957 en Londres, de padres irlandeses, Morris estudió arte y cine antes de dedicarse a la música. Tras asistir al histórico 100 Club Punk Festival en 1976, se unió a Siouxsie Sioux y Steven Severin al año siguiente, completando con McKay la formación clásica del grupo.
Después de abandonar la banda en 1979, continuó con proyectos de percusión, producción y dirección audiovisual. En 1993 se trasladó a Irlanda, donde enseñó, pintó y dirigió una galería de arte. En los últimos años colaboró con el grupo dublinés Shrine of the Vampyre y finalizó su autobiografía, prevista para publicarse este año.
