En un momento en que la tolerancia y la convivencia pacífica entre culturas se han vuelto temas candentes, llega "Abenzaidún y Wallada, amor eterno", la más reciente creación del polifacético Pedro Alonso Pablos. Esta cinta animada de una hora y siete minutos rinde homenaje a una de las historias de amor más emblemáticas de la Edad Media española, la de los poetas cordobeses Ibn Zaydún y Wallada.
Ambientada en el esplendor del Califato de Córdoba durante el siglo XI, la película explora los entresijos de esta apasionada relación que desafió las convenciones sociales de su época. Zaydún, un poeta de origen humilde, se enamora perdidamente de Wallada, una princesa culta e independiente que se atrevió a pisar territorios habitualmente vedados para las mujeres de su tiempo.
Lo que más llama la atención de esta adaptación es la visión refrescante que ofrece sobre Wallada. Lejos de presentarla como un objeto pasivo de deseo, Pablos la retrata como una mujer empoderada, dueña de su destino, que no teme expresar abiertamente sus ideas y anhelos más íntimos a través de la poesía. En un mundo dominado por hombres, ella rompe las cadenas de la opresión patriarcal con su intelecto y su rebeldía.
La decisión de recurrir al género de la animación resulta acertada, pues permite recrear con mayor libertad creativa el esplendor arquitectónico de la Córdoba califal. Las calles, palacios y mezquitas de la época cobran vida gracias a los vibrantes trazos y la paleta de colores vivos elegida por Pablos. Cabe destacar que buena parte de los fondos y escenarios fueron generados mediante inteligencia artificial, un recurso novedoso que redujo drásticamente los tiempos de producción sin menoscabo de la calidad visual.
En el aspecto sonoro, la banda sonora compuesta e interpretada por el propio Pablos, en colaboración con la cantante malagueña Inerthia en los pasajes femeninos, constituye otro de los grandes aciertos. Las melodías de raíz andalusí que acompañan los diálogos y las escenas líricas confieren una autenticidad inigualable a la narrativa, transportando al espectador a los ambientes de la Córdoba emiral.
Mención aparte merece la inclusión de fragmentos de poemas auténticos de Zaydún y Wallada, los cuales se alternan de forma orgánica con el guion original de Pablos. Esta decisión no sólo honra el legado lírico de los protagonistas, sino que también dota a la cinta de una dimensión literaria que refuerza su valor cultural.
No obstante, el realizador ha logrado sortear con astucia los obstáculos morales impuestos por la mirada contemporánea. Si bien se alude veladamente a la homosexualidad de Wallada, un hecho histórico irrefutable, Pablos ha optado por omitir los detalles más crudos para concentrarse en la fuerza transformadora del amor verdadero, trascendiendo barreras de género, raza y credo.
En definitiva, "Abenzaidún y Wallada, amor eterno" constituye un ejercicio de recuperación de la memoria histórica digno de elogio. Pablos ha sabido rendir un merecido tributo a dos figuras clave del legado andalusí utilizando un lenguaje artístico accesible y atractivo para públicos de todas las edades.
Más allá de sus méritos cinematográficos, esta cinta adquiere una relevancia especial en la coyuntura sociopolítica actual, cuando los discursos de odio y la intolerancia parecen ganar terreno. Al rescatar del olvido la historia de estos dos enamorados de distintos orígenes, la película nos recuerda que el amor puede vencer cualquier barrera impuesta por los prejuicios y emerger como un faro de esperanza en los momentos más oscuros.
Cabe resaltar también el carácter pionero de esta iniciativa, pues según el propio Pablos, nadie se había atrevido antes a llevar al cine la conmovedora historia de Zaydún y Wallada. El realizador merece reconocimiento por cubrir este vacío en la cinematografía española y apostar por un tema tan sugerente como poco explorado.
En resumen, "Abenzaidún y Wallada, amor eterno" es una deliciosa incursión en los pasajes más líricos y románticos de la historia andalusí. Una propuesta diferente, original y necesaria que cautivará tanto a los amantes del buen cine de animación como a quienes anhelen una bocanada de aire fresco de tolerancia en medio del resurgir de los peores fantasmas del fanatismo religioso y cultural. Una joya de dimensiones místicas que merece ser apreciada.
