Review

Yawn

Bill Ryder-Jones

2018

8.5
Por -

Bill Ryder-Jones regresa con un nuevo trabajo, siendo consciente del altísimo listón que estableció con su anterior West Kirby County Primary publicado hace ya tres años. El artista inglés ha demostrado a lo largo de toda su trayectoria una enorme sensibilidad para capturar todos esos momentos de desasosiego y ruptura mental asociados a episodios bastantes amargos de su vida, algo que en esta nueva entrega vuelve a estar más que presente. De una forma muy ambiciosa, el músico ha logrado un trabajo donde la mayoría de los temas sobrepasan los cinco minutos, necesitando en esta ocasión varias escuchas para percibir todo tipo de detalles que tienen lugar en los temas. Esto dice mucho de lo cuidado y detallista que resulta, ya que no hay ningún ambiente en el que no encontremos un ruido de lo más liberador en el que pasan cosas. Una vez más, optando por la contraposición de melodías serenas que se encrespan en el momento preciso a través de imponentes muros de sonido, Bill logra ese efecto sobrecogedor al que apelan la mayoría de sus letras, emergiendo los temas como una catarata de reflexiones asociadas a observar el entorno y todo lo que se desarrolla en él. El carácter aislado que recubre estas nuevas historias se encuentra de lo más presente, pareciendo que todo se sitúa en ese límite de pensamientos íntimos que ven la luz en forma de confesiones de lo más reservadas. Una buena demostración del ejercicio lírico realizado, sonando al mismo tiempo de lo más natural en su expresión.

Lo primero que llama la atención a la hora de ponernos a escuchar el trabajo es la forma en la que todas las guitarras se unen en él, conviviendo apaciblemente en la mayoría de momentos de los temas pero integrándose a la perfección a la hora de generar el ruido con el que despertar de los recuerdos. Desde la inicial ‘There’s Something on Your Mind’ sentimos muy de cerca esta sensación, sosteniéndose todo en un ambiente de lo más clarividente, casi minimalista pero en el que en realidad cada miembro del grupo ejerce funciones bien diversas hasta colapsar en una recta final que lejos de sonar tormentosa, apunta en la dirección contraria. Y es que el ruido que introduce el músico siempre contiene destellos relacionados con lo melódico, perfectamente integrados dentro de unas distorsiones donde no tiembla el pulso. A esta característica inconfundible, en este trabajo también tenemos que añadir una destacada presencia del chelo, un instrumento que aporta una mayor solemnidad, tratando de encontrar una mayor capacidad de ralentizar los temas, para que puedan ser mejor digeridos como bien ocurre en ‘Time Will Be the Only Saviour’. Saltando a un lado más relacionado con dejarse llevar hacia estructuras más definidas que poco a poco van creciendo, nos encontramos con ‘There Are Worse Things I Could Do’, dejando claro que lo suyo también está relacionado con esa parte del noise rock de los 90s donde las bandas al estrilo de Astrobite conseguían escupir las palabras susurrando entre los altos decibelios.

El carácter menos accesible de este trabajo respecto a sus sucesores es algo que también está presente en todo momento, ya que estas canciones se acaban recreando en los desarrollos instrumentales que buscan la sugestión de un estado de ánimo más bien abatido. Solo así se pueden lograr canciones como ‘Don’t Be Scared, I Love You’, reflejando una constante lucha interior con todo aquello que te devora por dentro y no sabes muy bien de donde procede. Tampoco se queda atrás en este apartado ‘John’, otra canción que se desarrollar de una forma tenue, manteniendo un hilo de ruido que acaba guiando el tema entre un entumecimiento de lo más agradecido. Una vez más, detalles que marcan diferencias para acercase en esta ocasión a la pérdida más irremediable. Así es como poco a poco se va acercando el final del trabajo, entremezclando estampas de amor sombrías y algún que otro arrepentimiento, todo ello con la seguridad de estar ante uno de esos compositores que no necesitan enmascarar sus letras para evitar la exposición. Bill demuestra una vez más un lenguaje sencillo, que se centra de lleno en trasladar las sensaciones experimentadas ante las situaciones relacionadas con lo abatido. Una tarea que acaba arrojando una mínima luz necesaria para que estas canciones acaben sonando en determinadas ocasiones con un cierto halo de esperanza.

Conclusión

Bill Ryder-Jones opta por maximizar los detalles y encontrar una vez más la contraposición a la quietud en el ruido más melódico. Logrando un trabajo menos accesible que su anterior West Kirby County Primary, el músico inglés muestra su enorme sensibilidad a la hora de plasmar las situaciones más relacionadas con el abatimiento.

8.5
Nota Usuarios (1 votos)

vota:

9.4

Álbum

Yawn

Artista

Bill Ryder-Jones

Año

2018

Discográfica

Domino

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *