Review

Where Have All My Friends Gone?

BOYO

2020

8
Por -

Robert Tilden permanece muy fiel a su sonido de Lo-Fi pop muy bien guiado por todos aquellos sentimientos que siempre nos dejan una cierta sensación solitaria y de desconcierto. De esta forma es como ha ido cimentando poco a poco una atractiva carrera, logrando que sus composiciones se balanceen siempre dentro de unos parámetros a medio camino entre los ambientes desnihibidos de la Velvet y un cierto halo de nostalgia a la hora de pensar en todo lo que le sucede a su alrededor. Lo bueno que siempre nos vamos a encontrar en sus trabajos es la capacidad que posee para lograr que el oyente pueda mirar hacia su interior y encontrar ese resquicio reflexivo asociado a etapas vitales pasadas que se perciben de una forma muy diferente según pasa el tiempo. Todo ello vuelve a relucir en este disco, intentando más si cabe aún aumentar las sensaciones descritas.

Desde el título del trabajo ya podemos intuir como el músico va a hacer frente a una catarata de pensamientos donde el abandono y a ausencia acaban jugando un papel importante. De hecho en ‘Dogma’ y ‘Junk’, los dos primeros temas del disco, no lo oculta en absoluto con frases como “There comes a time where we die a little bit, deep inside”. Esa forma de deambular entre momentos vitales poco aciagos poco a poco va impregnando del disco salvo alguna que otra excepción, a la par de tratar de viajar hacia un lado totalmente evasivo como bien nos muestra en la espacial ‘No One’s Laughing’. Sin perder tampoco comba a la hora de explorar tonalidades sonoras más apagadas, momentos de lo más emotivos del disco llegan con una ‘Backseat Driver’ donde expresar una vez más su infelicidad.

Acercándonos al ecuador del trabajo, la forma en que intenta que el sonido de sus guitarras despegue y tome más altos vuelos está presente, encontrándonos en ‘Skip’ una buena muestra, todo ello reforzando la idea de oponerse a la realidad. Con más vitalidad llega ‘Summer Home’, toda una invitación a empezar una nueva vida, más rural y alejada de los rincones más oscuros que nos acaban invadiendo. Sin embargo, el disco no tarda en volverse a meter dentro de su tónica más habitual, llegando la canción de la que toma título para evidenciar como cambiar el pasado es imposible. Seguramente este tema sirve para perfilar la recta final del trabajo, encontrando un sentimiento melódico aún más marcado como nos muestra en la beatleliana ‘Southern Gothic’.

Sin ocultar para nada la catarata de momentos depresivos, ‘Patience’ emerge como una de las canciones de letra más abatida y desalentadora del trabajo, a pesar de que su ritmo persistente por momentos nos indique lo contrario. Incluso lo que podría ser una especie de su homenaje a su familia en ‘Tough Kid’ acaba perdiéndose en ciertos ecos de olvido con frases como “Take me to the places I can recognize”. La traca final llega con una ‘Forget It’ con la que intentar poner un poco de bálsamo en las heridas, aunque el sabor final de boca que nos deja es el de como es imposible escapar al tedio de los días con la contemplativa ‘Windows’.

Conclusión

BOYO continúa aferrado a su particular sonido de guitarras Lo-Fi donde los pasajes melódicos siempre acaban mirando hacia una dirección reconfortante. A pesar de ello, el contenido lírico nos deja ante uno de los trabajos más sombríos del músico, evidenciando una narrativa bastante dura pero de apariencia muy honesta.

8
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Álbum

Where Have All My Friends Gone?

Artista

BOYO

Año

2020

Discográfica

Park The Van

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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