Review

The Slow Rush

Tame Impala

2020

6.5
Por -

La expectativa generada por el nuevo álbum de la banda de rock favorita del pop, como cabe imaginar, estaba por las nubes. Y esto nunca es algo bueno. Sin embargo ésta estaba cimentada sobre una serie de adelantos realmente sólidos, sobretodo la desgarradoras ‘Posthumous Forgiveness e ‘It Might Be Time’, que parecían aventurar una especie de conciliación, o al menos un diálogo, entre las dos caras del grupo. Porque recordemos que Tame Impala antes de ser carne de cabeza de cartel de Coachella eran la banda para stoners por excelencia (que no la banda “stoner”, ojo).

Sin embargo, el disco va en otra dirección, y es que compositivamente es el disco más pop del grupo hasta la fecha, lo cual no tiene por qué ser malo y, de hecho, es el principal atractivo del álbum. Me explico; este tipo de composiciones sumergidas en la combinación phaser-reverb tan característica (y a ratos exagerada) del rock psicodélico se convierten automáticamente en algo interesante de escuchar y que saca a oyentes de ambos lados de su zona de comfort, sin necesidad de llevarles a un terreno totalmente inexplorado. A parte de contribuir en favor de un sonido que, aunque resulte accesible, mantiene un cierto grado de transgresión e inconformismo. Un elemento muy concreto que me gustaría destacar antes de hablar de los contras del disco, y que viene a cuento en este apartado referido a la producción, es el sonido de la batería. Nunca antes había sonado tan contundente y nítida en un trabajo de la banda. Se notan ese billón de años que Kevin dijo en su Instagram haber invertido en ello.

Sin embargo esta densidad sonora no se ve apoyada en muchas ocasiones por buenas canciones, al menos no al nivel de Currents (2015) o, el que para mí sigue siendo el pináculo compositivo de Parker, Lonerism (2012). Y es que las pistas que ya habíamos escuchado antes
del lanzamiento están claramente un par de niveles por encima que todas las demás, a excepción quizás de ‘Breathe Deeper’ e ‘Instant Destiny’. La primera por su base rítmica y su línea de bajo, fácilmente en el top 3 de la banda en este apartado, y la segunda por esa capa de sintetizadores sumergida entre el resto de la masa instrumental, que parece el resultado de escuchar algo así como ‘Crazy in Love’ de Beyoncé a mitad de tempo desde el baño en el sótano de un local. Por desgracia estos momentos de lucidez contrastan con los tramos lánguidos de ‘Tomorrow´s Dust’, que es un tema que se conforma simplemente con “sonar bien” o el final tan frustrante y anticlimático de ‘One More Hour’, tema del cual uno espera mayor atrevimiento teniendo en cuenta su duración y sus prometedores primeros minutos. Incluso la estética y la producción del álbum, a las que estaba alabando antes, tras una serie de temas insípidos deja de resultar novedosa e interesante y se convierte en algo monótono y algo cansino.

Reseña a cargo de Pablo García Lozano

Conclusión

Kevin Parker reaparece con una colección de canciones pop imbuidas de una estética psicodélica que, si bien resulta muy atractiva y agradable, no consigue disimular una cierta falta de inspiración compositiva. Esto resulta en un álbum que, lejos de ser malo, es algo decepcionante teniendo en cuenta los cinco años de silencio y la magnitud e importancia de un proyecto como Tame Impala.

6.5
Nota Usuarios (3 votos)

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6.6

Álbum

The Slow Rush

Artista

Tame Impala

Año

2020

Discográfica

Modular

Redacción Mindies
Redacción Mindies

Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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