Review

Sufjan Stevens - The Ascension

Sufjan Stevens

2020

7.5
Por -

The Ascension entronca con esas obras pantagruélicas e incomprendidas en su momento, necesitada de cierta revisión cada cierto tiempo para redescubrirnos sus bondades. Nos presenta un recorrido por todos los caminos que anteriormente ha transitado Sufjan Stevens, una suerte de compendio que muestra su cara folk a la par que destellos electrónicos y psicodélicos anteriormente desgranados en álbumes pasados.

Un recorrido no apto para oídos impacientes, ochenta minutos que se prestan al reposo, al detalle, con canciones que van abriéndose paso entre posos agridulces, de dura crítica al gobierno de EEUU; un tono pesimista presente en gran parte de su metraje, abriendo monólogos y formulando preguntas sin respuestas.

Sería muy fácil definirlo como un hermano de fatigas de The Age of Adz (Asthmatic Kitty, 2010) pero, a medida que van descubriéndose los temas, podemos afirmar que en él conviven todos los ingredientes que hicieron grande al de Michigan; y es que partiendo de un molde similar, los resultados aquí son abiertamente distintos.

Lejos de la discoteca marciana de The Age of Adz -por otra parte, antesala de esta obra en cuestión- aquí el tono es más sombrío, con verdaderas cicatrices en el confetti: “tell me, Lord, wich road to follow”, se pregunta en ‘Ursa Major’ e incluso retoza en el lado más confesional: “I´m four degrees off the ground, I am lost, forgive me”, extracto de ‘Gilgamesh’ (aludiendo al poema épico).

Podríamos afirmar que The Ascension funciona como un reverso marchito (por decadente) de The Age of Adz, pero valorarlo en base al uso del excedente electrónico y de cierta épica rimbombante sería del todo injusto; incluso podríamos afirmar que cuando se escora al lado más experimental siempre lo hace sosteniendo el timón del formato de canción con estribillo y melodía, incluso sus incursiones electrónicas son sutiles, lejos de la verbena kitsch de hace diez años.

Posiblemente la mejor descripción del doble vinilo sea el sencillo ‘America’, doce minutos –golpe de nudillos en la mesa- donde planean ecos de folk, indietrónica y ambient que recrea esa languidez final de tintes cinematográficos.

Consciente de haber puesto dos picas entre los mejores discos de las décadas pasadas (Illionis y Carrie and Lowell), la planificación de su próximo movimiento venía lastrada por inevitables comparaciones; ante la disyuntiva de continuar o reinventarse ha elegido un tercer camino: avanzar con todo lo puesto. Y los resultados, evidentemente, han sido algo dispersos.

Para empezar, este eclecticismo puede hacernos no entrar totalmente en el disco: la voz de Stevens nada entre un marasmo de psicofonías digitales ‘Lamentations’, ‘Ativan’ (rozando el larguero de los Radiohead de Kid A), ‘Gilgamesh’ o cómo sonaría él mismo remezclado por Mike Paradina o ‘Death star’, donde incluso coquetea con cierto ritmo industrial. No apto para fans de Call Me by Your Name.

Por otra parte, otra de las collejas del disco sería su incontestable ambición, una verborrea incontenible que se condensa en quince temas largos y de difícil asimilación, otra zancadilla para su parroquia purista y quienes decoraban carpetas con su faceta más pop. Entre los zarzales apenas se vislumbran dos o tres momentos de acuño popular: ‘Video Game’, que mete cabeza entre los más tarareables, ‘Run away with me’ o la emocionante ‘The Ascension’, que realmente entronca directamente con el zeitgeist de Carrie and Lowell.

Pero lo que hace realmente grande esta última obra de Sufjan es precisamente su exceso, desde el pomposo título The Ascension, pasando por la portada, un crisol de muchos colores, hasta los instrumentos de los que se sirve para ir completando las canciones: su voz (incluso tuneada y sampleada), sintetizadores, efectos digitales; usando una disparidad de estilos con el fin único de crear una obra desmesurada, sí, pero también apasionante.

De hecho, ese cariz proteico, de amonites estilísticos hace que los temas cambien a medida que los interpreta: o como el ambient inaugural de ‘Sugar’ deja paso a una bonita balada para entrelazarse con pianos, sintetizadores y volver al punto de partida con esa suave coda de colchón ambiental.

Es curioso sentir cómo algunas canciones a pesar de contar con un abultado minutaje pueden dar la sensación de estar inacabadas, como miembros fantasmas que duelen aun sin poder verlos.

Conclusión

Quizás el lastre del disco obedezca a unas pretensiones que no son tales: desde el chupinazo mediático –con su actuación en la gala de los Oscars- y viniendo de un disco tan popular y fácil en cierto sentido, su nueva propuesta puede caer en el desaguisado de una obra menor. No es este el caso, y aunque acuse cierto egotismo, mirar a este gran disco de soslayo sería un gran error, aunque necesite cierto tiempo para explotar; y es que el viaje que nos propone no es fácil, pero las vistas son maravillosas. He aquí una obra imperfecta y apasionante.

7.5

Álbum

Sufjan Stevens - The Ascension

Artista

Sufjan Stevens

Año

2020

Discográfica

Asthmatic Kitty

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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