Review

Sleepwalking

Jonathan Bree

2018

9
Por -

El sueño es un rubro de misteriosos horizontes. Es cuando el cerebro da rienda suelta a lo vivido, a lo anhelado, a lo imposible. En los sueños se pueden cambiar las decisiones fatales, y también se puede visitar a los que ya no están. En los sueños se puede conseguir el éxito y en el peor de los casos, al morir, tan sólo despertaremos sobresaltados. Hay, sin embargo, individuos que no pueden gozar de las virtudes de los sueños a plenitud. Hay quienes transforman las cobijas en incomodidades, los pensamientos en distracciones y el tiempo en enemigo. Las horas son pastosas y el cansancio es inminente. Quizá, si algún insomne se enamore, puede creer que se es sonámbulo. Y la realidad se asemeje a los sueños.

Jonathan Bree nació en Nueva Zelanda. Tuvo la suerte de tener a Mark Lyons, frontman, de The Nudie Suits como primo, pues le introdujo al mundo musical. Para los más versados, Nueva Zelanda es sinónimo de Flying Nun Records, del sonido de Dunedin, y de kiwis. No obstante, en 1998 y basado en Auckland, Jonathan Bree , junto a Heather Mansfield, formarían a The Brunettes —dueto de indie/chamber pop que tomaban mucho de lo colorido de los años 60 y la pared de sonido de Phil Spector. A la postre, Bree formaría Lil’ Chief Records junto a Scott Mannion de los Tokey Tones y hasta el día de hoy, son referencia para voltear a ver lo que se hace en la isla de Oceanía.

Además de ser fundador de un sello y cabeza de una banda, Jonathan Bree durante años se sentó detrás de una consola. Produciendo discos, observando cómo trabajaban otros músicos, escuchando y escuchando. Dos discos en su haber. Más producciones. Más escuchas. Era momento del tercer disco de estudio, y quizá ni él se imaginaba que estaba listo para lanzar lo mejor de su carrera.

Sleepwalking comienza sombrío y a la vez ensoñador. Así como la difuminada realidad de los insomnes o sonámbulos, no se sabe bien lo que vendrá. ¿Será el Jonathan Bree de The Brunettes, o el más experimental solista de The Primrose Path? Hay algo perturbador en el fondo y una voz hermanada a la de Matt Berninger, la de Serge Gainsbourg o Stuart Staples. Canta sobre un deseo amoroso. Una eterna disputa entre alguien que parece tener ventaja, el adinerado, el que quieras presentar a tus padres, pero que a la vez, se descubre aburrido. Es una oración que podría pasar por plegaria y que nos da pistas sobre lo que se espera en el álbum.

Hay escenas icónicas en la historia del cine. Desde una partida de ajedrez con Bergman, origami en forma de unicornio o un hombre vestido de negro parando balas con un gesto de la mano. Si nos vamos al plano de las chick-flicks, los años ochenta tienen maestría en las coming of age. ‘Boombox Serenade’ es un pequeño homenaje a Say Anything, en donde John Cusack va hasta una ventana buscando amor potenciado por una grabadora. Y justo cuando la canción parece llegar a un clímax, se disuelve abruptamente para dar paso a ‘You’re So Cool’. Un tema sobre lo que parece ser amor. Pero igualmente tergiversado por las responsabilidades, ¿se puede hablar de servidumbre en una relación saludable?

‘Say You Love Me Too’ va por la misma línea temática, pero alcanzando a distinguir algo del pasado cromático de The Brunettes. Pareciera como si Jonathan Bree hablara de amores en los que subyace una atadura. Amores siniestros que carecen de rostros. La estética es uno de los puntos importantes de Sleepwalking. En los videoclips y en la portada, aparecen personajes con máscaras blancas. Sin orificios por donde ver o respirar, para algunos resulta perturbador. Es como ver videos de bandas clásicas de los 60 pero sin identidades. Lo que pareciera normal, se transforma en ominoso. Tal vez eso es lo que busca el autor.

Sleepwalking es un estudio sobre las relaciones humanas y las diferentes formas en las que se presenta. Podría ser una crítica satirizada. ‘Characters’  idealiza una relación cibernética, ‘Roller Disco’ rememora un primer encuentro pasional y ‘Valentine’ contrasta de magistral forma las vocales femeninas, lo barítono de Jonathan y una letra que pretende unir a dos atormentados. ‘Static’ continúa con las relaciones modernas a través de técnicas como el sexting y ‘Plucking Petals’ versa sobre lo enfermizo de una relación en donde predomina la incertidumbre de días de amor y días de odio, y ‘Coke’ habla sobre un eterno coqueteo entre parejas imposibles.

Reseña a cargo de Alan Luna.

Conclusión

Con una producción impecable, Jonathan Bree deja claro que la madurez le sienta de maravilla. Hay mejoras en su voz, en lo musical y en la manera de orquestar pensamientos que hablan sobre uno de los aspectos fundamentales de los seres humanos: las relaciones. Sleepwalking es un disco completo en donde los sueños se confunden con los hechos. Está lleno de matices y de ironías; de verdades que duelen y otras que enamoran; de cuerdas bellísimas y bajos tonos seductores; de victoriosos y vencidos. Con Jonathan Bree hay para todos. Para rematar, finaliza con una oda a las mentiras que estipula que, cuando los ojos de dos personajes se juntan, no hay poesía, no hay sinfonía, tan sólo una burda infidelidad. Y de igual forma, que se jodan los demás.

9
Nota Usuarios (4 votos)

vota:

6.8

Álbum

Sleepwalking

Artista

Jonathan Bree

Año

2018

Discográfica

Lil' Chief Records

Redacción Mindies
Redacción Mindies

Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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