Review

Punisher

Phoebe Bridgers

2020

8.6
Por -

Phoebe Bridgers sigue dejando huella gracias a la forma de encarar sus temas, tratando en todo momento de indagar dentro de la extrema delicadeza y vulnerabilidad de las emociones. Si su LP debut en solitario Stranger in the Alps supuso un obra redonda en lo relativo a purgar los pensamientos sombríos y desoladores que la habían acompañado durante buena parte de su vida, en este nuevo Punisher trata de equilibrar entre los momentos más relacionados con tocar fondo y una perspectiva más clara de cómo tomar las riendas de su vida de una forma mucho más determinada. En todo este proceso merece la pena destacar los dos notables trabajos conseguidos por la norteamericana tanto con Boygenius como con Better Oblivion Community Center, todo ello barajando siempre un rango de sonidos que puede ir desde la más pura tradición de la canción americana hasta el pop cristalino.

A lo largo de este segundo trabajo llama la atención la forma en la que las canciones resultan afrontadas con un carácter íntimo y confesional, intentando al mismo tiempo que estén repletas de detalles en todos los sentidos. Con una producción cuidada hasta el milímetro, la escucha de cada tema supone un auténtico viaje minucioso a través de voces sumergidas, efectos fantasmagóricos y arreglos tan sutiles como necesarios. Por lo tanto estamos ante un disco donde las distancias cortas son determinantes a la hora de poder aprovecharlo al máximo. Desde la inicial ‘Garden Song’ se va a poder intuir la forma de dejar volar la imaginación, intercalando de este modo estampas de corte muy personal junto con todo un imaginario de sensaciones asociadas a lo fantástico, configurando de esta forma el carácter místico del trabajo.

Alcanzando un punto de inflexión de este trabajo,  y de casi toda su carrera, ‘Kyoto’ nos deja ante una nueva faceta de la artista, entregándose a un mayor brío y expresión de momentos aciagos. Es así como nos encontramos ante un apartado liberador que para nada suena forzado. Sin lograr desviar nuestra cabeza de esas sitauciones donde Phoebe nos abre las puertas de su diario de vivencias, ‘Punisher’, el tema que da título al trabajo, se adentra en un carácter nocturno donde todo parece desvanecerse entre los sentimientos de culpabilidad y los estados de sueño semiconscientes. Involucrando a terceras personas para lograr liberar toda la carga de pensamientos que pesan como una losa, este tema nos aporta una buena idea de todo lo brumosas que pueden ser sus composiciones.

Sin esquivar tampoco los buenos ganchos melódicos a la hora de hacer que las canciones se nos queden durante bastante tiempo en la memoria, ‘Halloween’ cumple a la perfección su función a la hora de suponer un nuevo viaje hacia un lugar mejor y alejado de lo real. Ese “baby it’s Halloween, we could be anything” es sin lugar a duda una de las frases del disco, no solo por lo que representa sino por la forma de interpretarlo, a medio camino entre la ilusión y las ganas de desaparecer definitivamente. Sin perder comba a la hora de lograr acelerar el corazón gracias a lo rítmico, ‘Chinese Satellite’ saca a relucir los arreglos más grandilocuentes del disco, demostrando como también puede impresionar por nuevas vías.

Llegando al ecuador del trabajo, ‘Moon Song’ logra mezclar los recuerdos del pasado junto con sensaciones incontrolables del presente y futuro, suponiendo un buen álbum fotográfico. Con más estampas donde juega con esa forma de capturar estampas que han marcado su vida, ‘Savior Complex’ nos conduce de nuevo a su mundo de criaturas fantásticas, todo ello con un mayor aire ingenuo y tratando de dejar de lado todo tipo de connotaciones siniestra que representan, sino más bien todo lo contrario. A partir de este momento, podríamos decir que la artista ha logrado sacarse de encima todos esos momentos más relacionados con reflexiones de mayor carácter solitario, preparándose para encarar la recta final del disco de la forma más poderosa posible.

Volviendo a emerger a través de capas sonoras más aguerridas, ‘I See You’ logra recoger todos los sentimientos contradictorios que provoca el volver a ver a esa persona que ha sido tu pareja, quedándose de forma definitiva con lo más positivo. Por el camino el sentimiento arrebatador de las heridas sin curar toma un aire totalmente realista. Más canciones que merece la pena destacar llegan gracias a ‘Graceland Too’, uno de esos temas que llega afrontando la amistad de la forma más bonita posible, orientándolo todo hacia una cara más country donde se pone sobre la mesa lo arriesgado de las partidas y los pesos con los que cada uno tiene que cargar.

Cerrando el trabajo nos encontramos con el que quizás sea el corte más atrevido del conjunto, ya que ‘I Know The End’ aparece como una canción claramente diferenciada en dos partes, atravesando una catarata de momentos en los que volver a casa parece que queda muy lejos. Al mismo tiempo, el fin del mundo también parece que llama a la puerta en mitad del desconcierto, provocando de este modo que la canción tome definitivamente un aire disruptivo y amenazante. Toda una sorpresa con la que explorar nuevas formas de sobrecogernos que no sean a través de momentos más susurrantes. Una nueva demostración de lo mucho que ha crecido Phoebe en estos años y como este trabajo resulta una obra totalmente valiosa en sus múltiples facetas.

Conclusión

Phoebe Bridgers logra en su segundo trabajo en solitario adentrarse en estampas de lo más personales con una clarividencia envidiable, diseccionando de buena forma emociones y recuerdos a través de unas canciones que en todo momento suenan cercanas y honestas.

8.6
Nota Usuarios (2 votos)

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9.4

Álbum

Punisher

Artista

Phoebe Bridgers

Año

2020

Discográfica

Dead Oceans

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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