Review

Phoenix

Pedro The Lion

2019

8.5
Por -

David Bazan es uno de esos músicos incombustibles a la hora de facturar discos con un marcado carácter narrativo, cargado de episodios personales vividos con momentos de lo más tensos pero que sin lugar a dudas supone un apartado terapéutico el compartirlos. Así es como hace un par de años facturó bajo su propio nombre Care, un LP donde siguió desarrollando esa etapa en la que combinaba las canciones de corazón guitarrero con elementos analógicos, volviendo a lograr un resultado bastante acertado. Sin embargo después de facturar este trabajo sintió que quería abandonar la dinámica de estar solo frente a los mandos del timón, o más bien tener una banda como tal con la que poder compartir todo lo que llega después de la publicación de un LP. Así fue como sin darse cuenta, recuperó Pedro The Lion, el alías con el que se sacó de la manga trabajos esenciales para la evolución del slowcore en algo con más cuerpo como bien ocurrió en It’s Hard to Find a Friend o Winners Never Quit. Esta vuelta a su alias más reconocible vino acompañado de  Erik Walter a la guitarra y Sean Lane a la batería, dando vida a los nuevos temas del grupo, que como no podía ser de otra forma, apelan a esa cara de falso letargo rock donde la intensidad emocional vuelve a desbordarse por momentos. Parece que ese nuevo impulso que ha tomado la carrera del de Seattle también llega acompañado de uno de sus mejores trabajos en años, exhibiendo esa ambivalencia entre un tono implacable y unas historias que siempre acaban doliendo.

A lo largo de las 13 canciones que componen este trabajo, nos vamos a dar en seguida cuenta lo bien que se las han apañado los tres músicas para cubrir diversos frentes que se presuponen que tienen que estar presentes en un trabajo de Pedro The Lion. Desde aquellos momentos en los que es preciso ir a piñón fijo en el plano instrumental para dar paso a algún momento de lo más desolador, como bien muestra ‘Black Canyon’, hasta avanzar intentando contener de la mejor forma posible esa vocación por sumirlo todo en el grito eterno, que llega en este caso representado en canciones como ‘Clean Up’. Al mismo tiempo resulta de lo más interesante los cambios de dinámica que experimental el trabajo, ya que nos encontramos ante una perfecta montaña rusa con sus bajadas bien amortiguadas, todo ello como si David estuviese intentando no caer de golpe en los momentos de mayor ralentí. Esto es algo que sí que pasaba en anteriores trabajo del grupo, encontrándonos precisamente ante esos momentos más propios asociados a la etiqueta emo que bandas como American Football fueron los encargados de popularizar. Sin embargo parece que sumergirse en un ejercicio sonoro de eterna latencia no parece ser una opción a estas alturas de la película, algo que pensándolo bien también resulta de agradecer.

Seguramente también echábamos de menos, en los últimos trabajos de David Bazan bajo su propio nombre,esas arrancadas melódicas donde parece que el colapso está cerca. Esto es algo que nos vamos a encontrar sin ir más lejos en ‘Powerful Taboo’, la cuarta canción del trabajo que incide sobre los medios tiempos que poco a poco se precipitan hacia la estocada definitiva. Esta capacidad de generar estruendo de la nada es algo que se repite a lo largo del disco, encontrándonos ante un gancho perfecto e inagotable. De una forma similar los momentos en los que no dudan en dar rienda suelta a la expresión de guitarras llevadas hacia el post-hardcore también resulta una bendición, como bien ocurre en el inicio de ‘My Phoenix’. Estamos por lo tanto ante un continuo ejercicio de saber cuándo hay que verter las emociones sobre el torrente más furioso y cuando saber diluirlas entre los muros de sonido más intermitentes. Todo esto resulta realizado sin perder de vista esa mezcla precisa entre recuerdos que ponen al músico al borde del precipicio de lágrimas, junto con ese ejercicio de plasmar diferentes etapas vitales a través de personajes de lo más diversos. En definitiva, una nueva obra con la que canalizar la experiencia y digerir todos los cambios que se experimentan en la vida sin caer en un ejercicio de melancolía permanente.

Conclusión

David Bazan ha decidido volver a publicar canciones bajo el nombre de Pedro The Lion, viniendo todo ello acompañado de buenas noticias. Regresando a la senda del rock más inquebrantable con sus buenos guiños al slowcore, el músico logra facturar de forma inspirada unas canciones que se mueven todo el rato entorno a un colapso emocional para nada premeditado.

8.5
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Álbum

Phoenix

Artista

Pedro The Lion

Año

2019

Discográfica

Polyvinyl Records

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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