Review

My Finest Work Yet

Andrew Bird

2019

8.2
Por -

Andrew Bird regresa a la senda más convencional de su música, dejando de lado las series de corte naturalista e instrumental de Echolocations. A través del ambicioso título de este nuevo trabajo titulado My Finest Work Yet logra ponernos en la cabeza todas aquellas cosas por las que el norteamericano se ha convertido en uno de los autores contemporáneos con mejor gusto para dar vida a unas canciones de pop barroco que llevan un sello personal muy marcado en el plano sonoro. A lo largo de estas nuevas composiciones quizás no nos vamos a encontrar con grandes novedades respecto a su trayectoria, sin embargo la sensación que nos transmite es la de una gran inspiración a la hora de acentuar todos los rasgos que marcan su música. Desde su inconfundible silbido capaz de interconectar cualquier parte de los temas hasta sus punteos de violín introducidos como perfecto leimotiv, sin olvidarnos del permanente sentimiento romántico que es capaz de ofrecernos cuando alarga las estrofas vocales. Todos estos detalles una vez más resultan decisivos, mostrando al mismo tiempo una gran voluntad por intentar que dentro de una misma canción puedan coexistir el mayor número de ambientes posibles.

El poder de sus composiciones para mantener siempre el punto perfecto de empuje, y aportar en todo momento la sensación de que un gran giro se encuentra donde menos te los esperes, es algo que está de lo más presente. Canciones como ‘Olympians’ ponen todo esto de manifiesto partiendo desde un comedido dinamismo que va creciendo para alcanzar un cierto apartado de matices épicos, todo ello controlado a través de una instrumentación de lo más abundante. Estas concesiones a la hora de lograr momentos de mayor énfasis resultan muy bien medidas a lo largo del trabajo, procurando que sus canciones acaben al final destacando no por los momentos más rupturistas, sino por una muy bien tejida línea de continuidad entorno a todos aquellos pequeños arreglos que surgen alrededor de la melodía principal. De este modo llegan algunos de los momentos que hacen que este trabajo se sitúe incluso por encima de la media de discografía como es el caso de ‘Manifest’. A lo largo de esta canción en todo momento nos vamos encontrar con como las persistencia de los violines dota al tema de un gran carácter distendido, guiándose a través de reflexiones que vuelven a conectar al músico con la emoción suscitada en paisajes majestuosos como los grandes cañones.

Más detalles que ponen en alza el título del disco llegan a través de los momentos en los que recurre a su inherente habilidad para mecerlo todo a través de un apartado de mayor desnudez instrumental, cayendo en una espiral de mayor desánimo como ocurre en ‘Archipielago’. A pesar de ello se puede concluir que todas las canciones de Andrew Bird en este trabajo acaban aferrándose a una cierta esperanza en el futuro, seguramente propiciada a través de experiencias del pasado. Incluso los momentos en los que aparece que el tono de voz se ve quebrado por lo doloroso de los recuerdos como ocurre en ‘Fallorun’, es capaz de emerger a través de un mayor brío en el apartado percusivo, poniendo de manifiesto el poder terapéutico que acaban escondiendo sus temas. Así es como nuestro particular crooner vuelve a reinventarse dentro de su propia paleta estilística, tratando que los conceptos que rodean a sus composiciones se vean en todo momento fortalecidos sin caer en extraños experimentos más allá de amoldarlo todo a los impulsos melódicos que siempre guiará sus canciones.

Conclusión

Andrew Bird ha vuelto a facturar un LP de lo más impecable, logrando que todas las facetas que hacen reconocibles sus composiciones resalten una vez más. Tratando de cumplir con el ambicioso título de su trabajo, su carácter tan barroco y romántico, pero también reflexivo, acaba aflorando de una forma irrefrenable.

8.2
Nota Usuarios (2 votos)

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8.4

Álbum

My Finest Work Yet

Artista

Andrew Bird

Año

2019

Discográfica

Loma Vista

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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