Review

Living Theatre

Olden Yolk

2019

7
Por -

Shane Butler y Caity Shaffer siguen desarrollando sus pasajes puramente de pop onírico en su segundo trabajo, demostrando como los mimbres sobre los que se construyó su homónimo LP debut resultan más que sólidos. Tan solo un año ha pasado entre la publicaciones de estos trabajos, pero sí que podemos identificar como la propuesta del dúo se ha ido enriqueciendo para lograr un trabajo bastante sólido y con momentos que abrazan los sonidos puramente de pop para los días lluviosos, mirando de buena forma hacia décadas anteriores para condensar una concepción sonora bastante sobria pero imaginativa. La producción lograda en el disco también invita por momentos a sumergirse de lleno en la máquina del tiempo, encontrando en la capa que recubre a las guitarras una buena invitación a sentir añoranza por bandas como pueden ser Third Powers en su versión más espiritual y liviana. Sin embargo lo de Olden Yolk va más allá a la hora de alcanzar un carácter de lo más expresivo y relacionado con esa alusión que hacen al teatro vivo del título del disco. Solo así es posible lograr que las canciones parezca que se muevan por fragmentos donde los ritmos y pequeños leimotivs dan paso a escenas de lo más pintorescas entorno a vivencias personales como ocurre en ‘Blue Paradigm’.

Quizás el carácter distendido presente en algunos puntos del trabajo es lo que marca un camino más alejado respecto a su primer LP. La solemnidad y halo de eterna contemplación parece haber desaparecido para ganar un mayor dinamismo, sabiendo muy bien como concatenar las diferentes partes de los temas de una forma más trepidante, muy al estilo de lo que ocurre en ‘Cotton & Cane’. Estas dosis extra de mayor efusividad resultan fundamentales para que el rumbo del trabajo se dirija siempre hacia un apartado de lo más corajinoso, relacionado con romper todos los nudos interiores e intentar dar un gran salto hacia el exterior. Este apartado resulta todo un acierto, ya que a pesar de encontrarnos con momentos donde todo parece suspenderse en un apartado de lo más atmosférico y uniforme, el contraste existente resulta muy bien medido. De esta forma poco a poco son capaces de marcar una pauta más experimental y relacionada con lograr un apartado más integrador donde las guitarras dreamy sean capaces de convivir con percusiones persistentes, líneas de bajo cambiantes y pasajes lanzados a por una mayor grandiosidad como bien lo demuestran en ‘Every Ark’.

La cara más reposada del disco llega en su mitad, haciendo gala de una concepción folk realmente plácida donde los teclados tienen gran protagonismo, intentando estirar de esta forma los temas al máximo. Así es como el trío formado por ‘Meadowlands’, ‘Castor & Pollux’ y ‘Violent Days’ se muestra de lo más infalible a la hora de mirar hacia los pensamientos más reservados y de carácter enigmático, logrando que las ciertas dosis luminosas queden bastante comedidas pero acertadas. Algo similar nos encontramos también en los dos últimos temas del trabajo, siendo conscientes de cómo un cierto carácter electroacústico lo toma todo. Se podría decir que estas canciones prácticamente instrumentales se ajustan a esa necesidad de sumirlo todo de forma definitiva en el premeditado apartado onírico que plantean desde el principio, eso sí, con un planteamiento bastante diferente a lo previsto. En esta ocasión la intención es la de generar una mayor confusión, jugando con los pequeños cambios en las atmósferas, a la par de encontrar un mayor tono sugerente en la voz de Caity. El cierre definitivo a un trabajo donde quizás nos quedemos con la sensación de que podía haber sido aún más redondo.

Conclusión

Olden Yolk se adentran de lleno en su segundo LP en un apartado onírico de lo más cambiante, alternando entre momentos de luminosidad irrefrenable y un sutil carácter atmosférico con el que diluirlo todo para lograr un resultado notable.

7
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Álbum

Living Theatre

Artista

Olden Yolk

Año

2019

Discográfica

Trouble In Mind

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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