Review

Little Dark Age

MGMT

2018

7.8
Por -

MGMT siempre han sido de lo más impredecibles a la hora de tomar nuevos rumbos en su carrera. Si con su debut Oracular Spectacular fueron incluidos en una liga en la que posteriormente quedaba claro que no querían jugar, sus otros dos trabajos pusieron de manifiesto un carácter esquivo a la hora de reinventarse, de buscar giros en el guion que les proporcionasen unas canciones con las que sentirse totalmente cómodos. Así es como hemos llegado hasta un cuarto trabajo con el que consiguen de nuevo desconcertar, replantearse todo lo mostrado hasta el momento y reflejar un especial énfasis por lograr antisingles. Este Little Dark Age está concebido desde una enorme libertad a la hora de jugar con un abanico de sintetizadores y efectos con punto de partida en la psicodelia más deformada, poniendo a veces en jaque la coherencia del conjunto del disco. Sin embargo quizás este sea el punto en el que precisamente reside su atractivo: la capacidad para pasar de destellos de glam rock de opiáceos a un pop cabizbajo y casi depresivo, ofreciendo en todo momento una sensación de anestesia. El giro ochentero que se evidencia en este nuevo disco, contiene las dosis precisas de lentejuelas y voces naïf, no aspirando en ningún momento a la grandilocuencia, sino más bien intentando destapar que es lo que hay debajo de todo el glamour de esa década. Una visión por momentos decadente pero que introducen en la espiral reconfortante a la que acostumbran.

Desde los inicios del disco, el dúo va a jugar al despiste, ofreciéndonos acordes de lo más espaciales, con efectos de voces ya reconocibles en su trayectoria que siempre tratan de llevarlo todo a un lado de lo más alucinado. Esto es algo que vamos a comprobar en la inicial ‘She Works Out Too Much’, con una voz casi andrógina que realiza apariciones estelares para mostrar un ambiente más cercano que nunca a Ariel Pink. De hecho, el propio Ariel Pink tiene su cierto protagonismo en el trabajo escribiendo parte de ‘When You Die’, al igual que también han contado con la participación Connan Mockasin. Unas asociaciones que no desentonan para nada en el sonido planteado en el trabajo, consiguiendo que perder la cabeza sea una de las mejores fórmulas para aportar personalidad al trabajo. Sin renunciar tampoco al lado más oscuro, aquel más propicio para las alucinaciones de trasfondo dramático, nos encontramos con que el tema titular del disco es el que acumula una mayor carga de pensamientos agónicos, transformándolo todo ello en un juego de destellos de sintetizadores a los que las voces más graves acaban sumergiendo en sombras. Retomando el pulso de nuevo hacia la sonrisa siniestra, ‘When You Die’ pone de manifiesto lo retorcidos y ácidos que pueden resultar, logrando una canción que sustentándose en unos teclados de lo más simplificados logran construir una psicodelia ligera y evasiva con la que patentar rabia y maldad a partes iguales.

Continuando con el disco, llega el momento donde van a aparecer las mayores sorpresas que llegan en un formato más pop y coreable. Esto no quiere decir que el grupo gira hacia un apartado más directo y sencillo, salvo en el estribillo. ‘Me and Michael’ cumple la función de tema que entra a la primera reduciendo los artificios, mostrando la aparente fuerza de una relación que superponen sobre estampas cinematográficas de lo más potentes. Con más quiebros sobre las ideas planteadas hasta el momento,  el trabajo se va a adentrar en una espiral de canciones que conectan en ambiente narcótico pero que su estilismo dista mucho respecto del tema precedente. Así es como en ‘Tslamp’ sacan a relucir una enorme sensibilidad melódica, susurrando de una forma sugerente en una atractiva invitación hacia lo desconocido con frases como “You should come with me. We can lose ourselves in nothing”. Un nuevo reflejo de cómo las canciones de la banda casi siempre se acaban adentrando en sensaciones cálidas, a pesar de aludir a terrenos peligrosos o desconcertantes. De una forma aún más extravagante, a continuación llega ‘James’, una canción que el dúo escribió bajo los efectos del ácido, consiguiendo unas voces extraordinariamente graves y un ambiente mareante con el que se intuye algún que otro tipo de proposición.

Superando la recta final del trabajo nos vamos a encontrar con más de esas canciones que en su primera escucha te dejan atónito. ‘Days that Go Away’ es la primera de ellas, llegando sumergida en un ambiente groovy en el que parece que no ocurre nada pero que en un segundo plano conviven todo tipo de melodías altamente rítmicas, con flautas pastoriles y voces extraterrestres. Subiendo aún más en su particular escala de bizarrismo bajo control, ‘One Thing Left To Try’ aluce a experiencias que se conectan entre la vida y la muerte, añadiendo efectos cinematográficos de lo más futuristas donde hasta el ambiente sintetizado barroco de The Human League parece tener cabida. Encarando los dos últimos temas del disco, aparece ‘When You’re Small’, una canción claramente diferenciada en dos apartados, pasando desde una balada casi funesta para perderse entre una catarata de melodías tintineantes sostenidas incluso por una sección de vientos.  Otro de esos atrevimientos que resultan salirles a la perfección y que no desentonan para nada con todo lo visto a lo largo del disco. Ahora sí, el cierre llega con un ‘Hand It Over’ que refleja su lado más recogido, más lánguido y más lanzado a querer pasarse unos cuantos días aislados en su habitación. Un epílogo con el que relajarse después de la catarsis de sonidos y emociones fuera de sí experimentadas. Así es como concluye un disco que refleja de buen modo el inconformismo  e infinitas ganas de probar cualquier tipo de locura que se les venga a la cabeza, reivindicándose como uno de los grupos más importantes del pop psicodélico de los 2000.

Conclusión

MGMT consiguen otro de esos trabajos inclasificables, jugando con ambientes más ochenteros que se van amoldando a una necesidad por reflejar un carácter extravagante en el que al mismo tiempo reside el buen gusto melódico. En Little Dark Age vuelven a alucinar su propuesta con canciones repletas de giros que no siempre resultan brillantes, consiguiendo una vez más que su extraño mundo llegue enmascarados de sensaciones reconfortantes.

7.8
Nota Usuarios (6 votos)

vota:

8.2

Álbum

Little Dark Age

Artista

MGMT

Año

2018

Discográfica

Columbia Records

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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