Review

Labyritmos

Diego García

2018

8.2
Por -

Cuando ya casi nos habíamos olvidado de la enorme sorpresa generada por Estela Discoidea, el debut de Diego García allá por 2013, nos encontramos con su segunda referencia en la que sin lugar a dudas vuelve a confirmar su talento para diversificar sobremanera el componente electrónico de sus canciones y que se convierta en algo totalmente diferente a lo que solemos asociar al género. Cierto es que seguramente nos referimos como electrónica lo que factura el asturiano debido a su forma de trabajo, ya que realmente conviven multitud de sonidos de lo más diversos que se escapan hacia terrenos mucho más orgánicos. Por lo tanto también estamos ante una gran exhibición de inquietudes a la hora de lograr una perfecta integración entre esa fina línea entre lo que produce la máquina y lo que llega por una vía más convencional propia de una formación en directo, estableciendo una fina y engañosa línea que explotará más que nunca en este nuevo Labyritmos . La vocación puramente analógica que tiene toda la bruma sintética resulta una vez más el perfecto embellecimiento y contiene todo el encanto para  que una vez más sus canciones nos parezcan extraordinarias. Así es como todo parece sacado directamente del ambiente de las sintonías de la vuelta ciclista en los 80, no resultando descabellado que aparezcan en nuestra cabeza los tintineos de teclados que vienen y van a lo Azul y Negro aunque las sensaciones que nos transmite lo de Diego García son totalmente diferentes.

La escucha completa del trabajo con detenimiento arroja una tremenda minuciosidad a la hora de lograr ensamblar la frenética actividad, a modo de circuitos a pleno rendimiento imaginados desde esa perspectiva casi primitiva donde todo se realizaba a partir de válvulas. Y es que esa capacidad sugestiva, la de hacer pensar que este trabajo está logrado un montón de décadas atrás, es algo que en todo momento está de lo más presente. Desde la ya mencionada forma de hacer brotar los sonidos analógicos hasta esa forma de sacar una esencia casi de guateque pero llevada hacia las guitarras de tintes psicodélicos más terrenales, todo parece que está repleto de vida y en constante movimiento. Buena muestra de ello nos la encontramos en ‘Ácido Mudéjar’, un tema que bien puede suponer la piedra angular del trabajo al contener prácticamente el abanico más amplio posible de sonidos que va a aparecer en el disco. Desde los pitidos propios de la compilación del algoritmos hasta una guitarra que escarba en la faceta kraut más moderada, todo ello muy bien aderezado gracias una segunda línea melódica que respalda la primera pero que llega como si estuviese sumergida. Una vez más los detalles más finos marcan las diferencias, sin tampoco olvidarnos de cómo las estructuras repetitivas se van entrelazando y modificando sin darnos cuenta.

Si intentamos buscar similitudes con más géneros, probablemente nuestra cabeza rebose con tantas ideas como pistas conviven en las canciones. Desde el tímido folklore asturiano de ‘Psilocybe’ donde parece llegar la digitalización de la figura del tamborilero hasta todo lo futurista y con aires que tienden hacia una saga de videojuegos de 8 bits como ocurre en ‘Amarillo’. Asociaciones que en algún momento se nos pueden ir de entre las manos pero que precisamente en lo remotas que pueden resultar reside ese efecto de encontrar o imaginarte algo que se te vendría a la cabeza solo bajo circunstancias muy precisas. Así es como el concepto de exótico alcanza una visión completamente diferente, no necesitando encontrarnos ante un formato de experimentación rocambolesca y de sonidos indefinidos, sino más bien relacionada con encajar las piezas con la inspiración necesaria.

Conclusión

Diego García vuelve a destaparse como un músico de lo más inquieto a la hora de explotar la versatilidad de la electrónica analógica a la que logra integrar desde sonidos folclóricos hasta ambientes propios de guateque. Un trabajo diseñado para expandir la imaginación y dejarse sorprender por las asociaciones que llegan a nuestra cabeza.

8.2
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Álbum

Labyritmos

Artista

Diego García

Año

2018

Discográfica

Sonido Muchacho

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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