Review

Bill Callahan – Gold Record

Bill Callahan

2020

8
Por -

Los años pasan y el artista de Austin permanece fiel a un inconfundible estilo con el que derrochar elegancia y buen pulso para destilar historias donde el peso de la experiencia cada vez está más presente. Tras romper el año pasado con Shepherd in a Sheepskin Vest un silencio discográfico de 5 años, parece que ahora ha tomado carrerilla a la hora de componer nuevos temas, dejándonos con este nuevo Gold Record que se sitúa en la parte más notable de su trayectoria. Con una táctica promocional con la que pudimos conocer nueve de los diez temas del trabajo antes de su publicación, fuimos degustando poco a poco un disco que transcurre sin grandes sobresaltos, tirando de nuevo de esos fragmentos tan descriptivos y brillantes con los que mostrarnos de una forma muy contemplativa los episodios vitales que lo han llevado a ser quien es.

Abriendo el primer tema mencionando a Johnny Cash y cerrándolo haciendo lo propio con Leonard Cohen, Bill Callahan nos hace ver como siempre tira de guiños externos para edulcorar sus temas, encontrándonos en este ‘Pigeons’ ante uno de esos episodios cargados de ironía que discurren de una forma similar a una conversación que se acaba adentrando en todo el amor proferido hacia su familia. La instrumentación cálida y sencilla nos conduce hacia un formato por momentos bastante folklórico en los arreglos, abriéndose paso entre la canción americana más relacionada con las puestas de sol y los paisajes propios de la Texas natal del músico. Con más momentos de esos que resultan arrebatadores por el tono cotidiano empleado, en ‘Another Song’ mira hacia su propio trabajo y lo que supone con frases como “we’ll start working for love, not pay”, todo ello embelleciéndolo a través de efectos que parecen una auténtica cortinilla de estrellas al viento.

Con la minuciosidad precisa a la hora de seguir relatando sensaciones que suceden en su vida, en ‘35’ nos muestra lo cambiante de su afición a la lectura con los años y como sus textos preferidos van dejando de serlo poco a poco. Temáticas bastante ocurrentes con las que siempre encontrar canciones cargadas de significados atractivos. Recurriendo también a una forma precisa de despojar los temas, casi reduciéndolos a la mínima expresión, nos encontramos también con una ‘Protest Song’ que el propio músico afirma que lleva casi 10 años tratando de incluirla en alguno de sus trabajos. Sin embargo la forma de adornar los temas con giros melódicos, que siempre insuflan gran pasión a la hora de revivir ciertos recuerdos, está de regreso con una ‘The Mackenzies’ que nos aporta todo lujo de detalles sobre una forzosa parada en el camino.

Sin faltar como nunca en su trabajo la máxima expresión de los elementos naturales que lo rodean ‘Let’s Move To The Country’ emerge como esa canción con la que quedarnos prendados una vez más de su carácter sosegado e imperturbable. Más de esos momentos van a estar presentes en otros temas del trabajo como ‘Breakfast’, siendo capaz de sacar esa muestra de ligera afectación enmascarada de lleno en un semblante distendido. Mostrándonos en esta ocasión los entresijos de una pareja, lo costumbrista de las escenas lo vuelven a poblar todo para arrojarnos esta vez hacia un trasfondo mayor como es la falta de sentimiento en una relación. Aproximándonos cada vez más al final del disco, los momentos concentrados alrededor de divagar por toda la estética tradicional americana se hacen presentes encontrando una vez más la mayor belleza posible. Solo así ‘Cowboy’ sirve de perfecto homenaje a todas las películas del oeste.

Entrando en la recta final del disco, Bill confiesa su admiración por Ry Cooder en una canción que lleva su nombre, recorriendo los puntos de su trayectoria que más admira. Pese a ello, el cierre definitivo llega de una forma más personal con ‘As I Wander’, un tema que en esta ocasión no se centra en un único narrador, sino que da vueltas hacia todo lo que rodea al sentido de la vida y la forma en lo que todo va cambiando de un día a otro. Disfrutando de los pequeños ratos de felicidad que aparecen insospechadamente, nos muestra como poco a poco cae el telón con frases tan inspiradas como “As the city falls away to single bricks in the field as if I were the conductor and this train were real”, dejando constancia una vez más de su escritura casi poética sin fisuras. Algo que hay que agradecer en tiempos donde todo tiende al consumo rápido y fugaz sin encontrar un contexto adecuado a todo lo vivido.

Conclusión

El segundo trabajo en menos de dos años de Bill Callahan nos deja ante otra inspiradora obra de múltiples temáticas unidas por el carácter contemplativo y esa sutil forma de contar grandes historias con las dosis justas de afección para que resulte difícil sacarlas de nuestra cabeza.

8
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Álbum

Bill Callahan – Gold Record

Artista

Bill Callahan

Año

2020

Discográfica

Drag City

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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