Review

Ghost Stories

Coldplay

2014

6
Por -

A estas alturas, la mayoría de los que estéis leyendo esto ya sabréis que Chris Martin se ha separado de su mujer, Gwyneth Paltrow, por lo que no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que Ghost Stories (2014, Parlophone) es el disco de ruptura de Coldplay; la huida del azúcar de Mylo Xyloto (2011, Parlophone), que produjo esperpentos de la talla de ‘Paradise’ o ‘Princess In China’.

Así que sí, estamos ante el tópico: este es el disco más personal de su carrera, las canciones han sido escritas desde el corazón, el último no contaba, etc. En el caso de que Coldplay ya os resulten repelentes por aquello de ser un cliché andante (no pasa nada por admitirlo, no hay más que ver la portada del álbum), os podéis ir echando para atrás. Prácticamente todos los cortes cuentan con una ligera atmósfera electrónica que se establece discretamente para que sea Chris Martin el que brille. En ‘Always In My Head’, la primera canción del disco, la guitarra de Jon Buckland se muestra tímida en el estribillo y desaparece justo cuando este acaba; algo sorprendente siendo Coldplay un grupo muy cuidadoso para elegir los momentos de mayor furor. Pues bien, aquí no hay clímax alguno. Si, al igual que el que escribe estas líneas, piensas que el éxito de los ingleses se debe tanto a las composiciones de Martin como a las logradísimas aportaciones de los otros tres miembros, no tendrás muchos motivos para que te guste Ghost Stories.

Adiós, pues, a las pletóricas partes de guitarra de Buckland apareciendo antes del último estribillo y a la percusión intensa de Will Champion. En principio, la idea funciona bien: tanto ‘Always In My Head’ como ‘Magic’ son de los mejores momentos del álbum. Esta última, elegida como primer single, es ya conocida como su «canción The xx». Lo cierto es que la batería y la línea de bajo parecen prácticamente sampleadas del debut de sus compatriotas, pero también es verdad que ‘Magic’ es mucho más interesante melódicamente y que la guitarra le da esa bocanada de aire que muchas canciones de The xx piden a gritos. ‘True Love’ es el único tema del álbum al que le hubiese quedado mejor un trabajo más acústico, ya que la producción de —respirad hondo— Timbaland resulta algo incongruente y deja en segundo plano a los adecuados arreglos de cuerda.

De vez en cuando y por precaución, viene bien recordar que Ghost Stories no es un disco profundo. Esta superficialidad no está tan presente en la música como en las letras, vacías y sin pudor alguno por parecer empalagosas, siendo especialmente preocupante en la previamente mencionada ‘True Love’: “Tell me you love me / If you don’t, then lie / Lie to me / And call it true / True love”. ‘Ink’ es otra buena canción perjudicada por su letra, que habla del amor a través de, erm, un tatuaje. Tampoco nos vamos a preocupar por la capacidad como letrista de Martin, que nunca ha sobresalido en este aspecto, pero puede —y debe— hacerlo mejor.

Y si tus letras no son buenas, qué mejor recurso que tapar tu voz, como sucede en ‘Midnight’, un número boniveresco en el que se nota la mano de Jon Hopkins y que ayuda a la fluidez del disco. La sigue ‘Another’s Arms’, otro buen tema de corte electrónico cuyos primeros acordes te recordarán mucho a ‘Wonderwall’. Martin trata de hablar sobre su vida tras la separación pero se desvía del tema rápidamente: «Late night watching TV / wish that you were here beside me». No nos extrañaría si se desvelase que el cantante escribió las letras del disco mientras veía Love Actually junto a un bol de helado de medio litro. Ya nos aproximamos al final, donde aparece la composición más similar a los Coldplay de Parachutes: ‘Oceans’, tan centrada en la guitarra acústica y falsete de Chris Martin que el resto del grupo ni siquiera se suma. Sin duda, lo mejor de los últimos veinte minutos del álbum.

A falta de dos canciones, el disco deja unas sensaciones bastante buenas y su cohesión es admirable para haber sido editado por tantos productores. Pero esto no iba a durar para siempre, ¿verdad? Todas las buenas sensaciones son aplastadas por una horripilante ‘A Sky Full of Stars’, que pegaría más en una sesión de Tomorrowland que en Ghost Stories. De hecho, es una colaboración con el inefable Avicii, uno de los productores más famosos del casposo movimiento EDM. La canción sigue la misma línea que muchos temas de dicho género: es un pestiño con tintes pseudo-épicos, letras vergonzosas y teclados sacados del techno de Detroit de los 80. Por supuesto, ha sido elegida como siguiente single y tiene todas las papeletas para ser la canción del verano. Si consigues aguantar los cuatro minutos y medio que dura, te espera ‘O’, una buena balada a piano que resultaría mejor de no haber continuado a semejante esperpento.

Conclusión

Que quede claro que, pese a sus errores, Ghost Stories es un buen disco. Con algo más de trabajo en las letras y una orden de alejamiento a Avicii, incluso no desentonaría con sus mejores trabajos. Sigue resultando decepcionante que el grupo más famoso del milenio aún no haya sacado un LP verdaderamente excelente y cada vez parece más complicado que lo consigan, pero Ghost Stories les acerca ligeramente al camino adecuado. Chris, te has ganado otra oportunidad, pero que no se repita lo de 'A Sky Full Of Stars', por favor.

6

Álbum

Ghost Stories

Artista

Coldplay

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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