Review

Gallipoli

Beirut

2019

7.8
Por -

El instinto de Zach Condom nunca le ha fallado a la hora de facturar trabajos capaces de transmitir historias con detalles de lo más descriptivos. Como si sus canciones se tratasen casi de postales, la lírica del norteamericano está plagada de escenarios ideales para emprender la escapada perfecta. A este buen pulso para adaptar sus historias entorno a ellos, también tenemos que unirle un inconfundible estilo que bebe directamente de las marchas procesionales, disolviendo toda su solemnidad e insuflando los colores vivos a los que aluden los paisajes ya descritos. Si bien es cierto que poco a poco sus trabajos han ido cesando en la incorporación de elementos tan impersonales, parece que este equilibrio entre escenas comunes para todos y reflexiones desde la soledad se ha ido poco a poco equilibrando, algo que ocurrió claramente en No No No, su anterior y más desnaturalizado trabajo. Siguiendo esta línea marcada en los últimos tiempos del grupo, en este Gallipoli logran ponernos nuestra mente en un estado en ciertos momentos vacacional, tratando de recuperar la esencia del grupo bien caracterizada por su gran despliegue de vientos. A pesar de ello, tampoco intentan tirar de su cara más reconocible, intuyendo en todo momento un afán por redondear sus capas sonoras de una forma muy elaborada y mostrando novedades destacadas en apartados como el rítmico.

Se podría decir que los cimientos de este trabajo se encuentran en la experimentación llevada a cabo por Zach gracias a un farfisa, algo que se puede intuir en cómo el núcleo de las canciones se desarrolla de una forma bastante homogénea. El hecho de que este disco se haya gestado en partes también bastante diferenciadas con sus respectivos períodos compositivos y de grabación en lugares como Nueva York, Berlín, el sur de Italia o Berlín, proporciona que nos encontremos ante un trabajo cuyas canciones no tienen una conexión, ni temática ni musical, muy marcada entre ellas. De este modo vamos a poder pasar de las estructuras desarrolladas de una forma más acústica, con todo el encanto que proporcionan las cuerdas desnudas como ocurre en ‘Varieties of Exile’, a un mayor sentimiento circense y aventurero bien reflejado en temas como ‘Landslide’. Así es como escuchando el disco de un tirón nos encontramos ante esa sensación propia de que en ningún momento decae, sino que el hecho de encontrarnos dinámicas bien diferenciadas provoca una historia narrada de una forma muy emocionante. El hecho de encontrarnos tres canciones instrumentales a modo de perfectos interludios, nos da una buena pista de cómo Zach ha tratado de unir las piezas del puzzle, siendo consciente que la diversidad es una de las grandes virtudes del disco.

Más detalles que nos dejan muy buen sabor de boca llegan asociados a cómo el disco está muy orientado hacia buscar esas pequeñas imperfecciones cercanas a las grabaciones de banda completa en directo. Aunque este método de grabación no haya sido el escogido, nos encontramos con una producción que no resulta del todo limpia, algo que favorece a que temas como ‘We Never Lived Here’ tomen una vida extra, propiciando un sonido de lo más orgánico donde todo va y viene. Todo esto sirve para que los vientos no acaben por resultar todo lo brillantes posible y de este modo lograr un crescendo final que tiende hacia esa inesperada épica que acaba por cubrir buena parte de su discografía. Incluso en las canciones que llegan desde un primer momento más cargadas de brío e incluso saturación como bien ocurre en ‘I Giardini’, el hecho de no saber muy bien de donde procede cada sonido a la postre acaba derivando en una mayor sensación atmosférica. Estamos por lo tanto ante un cambio de paradigma respecto a la trayectoria más reconocible de la banda, donde antes cada melodía se encontraba perfectamente aislada y servía para alcanzar el clímax de sus composiciones.  En definitiva, un nuevo impulso vital para reencontrar sensaciones y hacernos ver que Beirut siempre han estado ahí.

Conclusión

Zach Condom se reencuentra con la cara más reconocible de Beirut, al mismo tiempo que trata de lograr nuevos pasajes de carácter atmosférico de la mejor forma posible. Todo esto nos deja la sensación de estar ante un músico que ha recuperado las sensaciones que le impulsaron a escribir las mejores canciones de su carrera.

7.8
Nota Usuarios (2 votos)

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6.4

Álbum

Gallipoli

Artista

Beirut

Año

2019

Discográfica

4AD

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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