Review

Full Circle Nightmare

Kyle Craft

2018

8
Por -

Si algún día vas a Portland, Oregon, y estás en busca de algún bar abierto, quizá corras la suerte de encontrar una figura que parece sacada de otros tiempos. El pelo desaliñado, medio largo y medio corto. Quizá lleve un sombrero, chamarra de cuero y, si tienes suerte, una guitarra. Pareciera un ídolo perdido. Pero nada está más lejos de la realidad. Kyle Craft apenas lleva dos discos de estudio originales y uno de covers de artistas femeninos, que incluye grandes versiones de ‘Believe’ de Cher y ‘Everytime the Sun Goes Up’ de Sharon Van Etten.  

Kyle nació en Louisiana. Un día, cuando de pequeño, vio Labyrinth de Jim Henson, esa aventura de los ochenta que enfrenta a una joven Jennifer Connelly con un mundo fantástico, para rescatar a su hermano Toby. Quiso comprar la banda sonora pero no había. Lo que sí obtuvo fue una compilación de aquel hombre que hacía de Jareth, el Rey Duende: David Bowie. Mientras pasaba tiempo con sus figuras de acción, escuchaba ‘Space Oddity’, ‘Life on Mars’ y por supuesto, ‘Ziggy Stardust’.  

Con Bowie descubierto, la música había invadido sus pensamientos. Intentó tomar lecciones pero terminó aprendiendo por él mismo. Con la misma ideología DIY que siguió durante su posterior carrera. Por contrario de muchos artistas contemporáneos que no gustan ser comparados con alguien más, Kyle Craft no niega sus raíces. Cada que puede menciona a los Stones, a John Lennon, a Dylan, a Neil Young y hasta Guns N’ Roses. Son los clásicos los que han forjado su personalidad.  

Dolls of Highland fue su debut. Inmediatamente te transporta a los 70. Muchos lo etiquetaron rápidamente en el glam, pero él prefiere el simple pero canónico rock and roll. ‘Lady of the Ark’ y ‘Pentecost’ son canciones que ya quisieran muchos artistas haber escrito en su debut. Y es que ese es otro de los puntos fuertes de Kyle. La maestría que tiene para narrar historias, sentimientos y situaciones. No niega lo autobiográfico porque, dice, ‘sería engañarme a mí mismo’. En Full Circle Nightmare, su producción del 2018, lo autobiográfico alcanza nuevos niveles, y también lo musical.

 Hace poco leía la reseña de Pitchfork sobre el disco. En ella se infería que las letras eran las de alguien que veía a las mujeres como femme fatales, como ese ente capaz de tergiversar la mente de un hombre hasta el punto de la fatalidad. Es un punto válido. Pero sería injusto desvalorizar un trabajo por la forma en que se aborda una temática.  

Kyle Craft sí escribe de mujeres, escribe de amoríos fallidos, de seres imposibles para él, que van por la vida siguiendo un determinado sendero, mientras él está a la deriva. Al contrario de cómo puede parecer a simple vista, Full Circle Nightmare problematiza lo que está mal con quien escribe, no con los personajes en las historias. En este caso, me parece un disco mucho más vasto y rico, que el simple cliché de ‘un rockero hablando sobre mujeres’. Es una persona haciendo música sobre lo que pasa por su cabeza. Y sí, a la usanza de los viejos compositores, Craft logra reunir metáforas y alegorías, imágenes muy puntuales que se salen de las convencionales letras sobre amor, donde muchas veces la única figura retórica, es la reiteración.  

Además de la temática, la producción musical es algo que no se puede dejar de lado. Chris Funk de los Decemberists decidió abrir un estudio en Portland. Kyle Craft fue el primero en grabar ahí. Ya no era el cuarto de lavado de su casa como en Dolls of Highland, ahora tenía a músicos a su disposición y un estudio. Sin lugar a dudas, esto pulió el sonido de manera espectacular. Dylan y su armónica están presentes, el glam de los 70 con la voz tan histriónica y enérgica que ostenta, y también Harry Nilsson con su Son of Schmilsson o hasta Robyn Hitchcock en su etapa solista. Los grandes convergen en un trabajo que no propone nada nuevo, pero que aporta calidad y personalidad a lo ya conocido.  

El disco de principio a fin es disfrutable, pero hay ciertos pasajes que resaltan. El combo ‘The Rager’ y ‘Exile Rag’, ejemplifica muy bien la esencia del material. Historias bien contadas con mujeres como protagonistas, la apertura honesta de cuál es el sentir del cantante y una producción brillante, son las soldaduras que hacen de Full Circle Nightmare uno de los mejores discos del 2018.  

Da igual si es en Portland, en Barcelona o en la Ciudad de México, si ves a un tal Kyle Craft en algún cartel, no dudes en verlo en vivo, puede que sea el ídolo musical que habías estado esperando.

Reseña realizada por Alan Luna.

Conclusión

Kyle Craft divaga en el glam de los 70 con su voz característica e histriónica voz, entregándonos otro de esos trabajos que rompe cualquier barrera temporal. Con una catarata más que interesante de ideas, Craft logra reunir en su nuevo trabajo metáforas y alegorías, imágenes muy puntuales que se salen de las convencionales letras sobre amor, donde muchas veces la única figura retórica, es la reiteración.

8
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Álbum

Full Circle Nightmare

Artista

Kyle Craft

Año

2018

Discográfica

Sub Pop Records

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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