Review

Floatr

Happyness

2020

8.5
Por -

La formación londinense está de regreso con otro trabajo arrebatador en todos los sentidos, demostrándonos como su carrera se encuentra completamente consolidada en unos sonidos guitarreros capaces de destilar de buena forma los momentos donde las inseguridades golpean con fuerza en todas las acciones del día. Se podría definir buena parte de su trayectoria como un estado de ánimo donde las emociones tienden hacia lo desbordante, intentando que lo brillante de los momentos del pasado que no regresarán no reste entusiasmo al futuro. Si en su segundo LP In Write vieron como su impronta más relacionada con los sonidos noise bajo control se fortalecía a través de temas tan emocionantes como ‘Anytime’, en esta tercera entrega tampoco cesan en su empeño por seguir configurando un sonido que bebe de los noventa pero que avanza de una forma decidida gracias al empuje melódico impreso.

En esta nueva etapa del grupo, nos encontramos ante cambios importantes en lo referido a Ash Kenazi, el batería y miembro fundador del grupo junto a Jonny Allan y un Benji Compson que ha abandonado la banda, saliendo definitivamente del armario y mostrándose en público como drag queen. Este hecho se manifiesta de forma  clara en algunas de las letras del disco, marcadas por las profundas reflexiones personales sobre la identidad como es el caso de la inicial ‘Tittle Track’ donde nos deja ante frases como “maybe it’d be much better to be irreversibly changing endlessly”. El corte abatido del tema inicial nos prepara ante esa descarga de momentos donde resultan plenamente conscientes de lo efímero de los buenos momentos, presentándonos temas que bucean en lo diferentes que son los veranos respecto a lo que uno espera, viniendo marcados por las profundas decepciones. Todo esto llega de una forma bastante descorazonadora en ‘What Isn’t Nurture’, el corte del disco que seguramente nos recuerda más que nunca a Girls, la ex banda de Chris Owens.

Durante buena parte del disco llama la atención la forma en la que repliegan su sonido, intentando que la fragilidad emocional venga acompañada en la parte sonora como buenamente nos presentan en ‘When I’m Far Away (From You)’, una bonita pieza cercana al piano bar donde la fantasía y los anhelos configuran el carácter del tema. Sin ocultar al mismo tiempo el tono apagado y apesadumbrado, lo bueno que siempre tienen Happyness es que de la misma forma que se hunden en sí mismos resurgen serenando sus ánimos y pisando fuerte, dejándonos con una muestra de ello en una ‘Anvil Bitch’ que supone una auténtica montaña rusa. Divagando a través de muros de sonido que van y vienen, junto con unos punteos de lo más delicados, son capaces de mostrar estampas donde la culpabilidad pesa en exceso.

Si atendemos a los momentos donde recurren a una cara igualmente entregada a todas esas situaciones que parecen arrollarte sin verlas venir, pero recurriendo a un sonido más cercano a la faceta más intempestiva de Pavement, los temas más cercanos a la concepción de single también juegan a su favor. Así es como ‘Ouch (yup)’ posee melodías de lo más revitalizantes sin perder sus dosis desafiantes, del mismo modo que ‘Vegetable’ nos deja también ante momentos donde la escapatoria es necesaria, encontrando en esta ocasión referencias a la drag Jujubee.

Sin embargo, quizás el momento cumbre del trabajo en cuanto a la consecución de un sonido envalentonado y con un punto más furioso llega a través de ‘Undone’, la perfecta contrapartida a todos los momentos de encontrar refugio en uno mismo, ya que esa canción nos presenta  esas estampas donde el resurgir está cerca gracias a unas mayores dosis de atrevimiento y autoestima. Tampoco podemos olvidarnos de la final ‘Seeing Eye Dog’, repitiendo como un perfecto mantra ese “I wouldn’t really call it a bad time” que encierra de muy buena forma la filosofía con la que intentar sanar lo que parece irremediable, demostrándonos una vez más como Happyness siempre resultan la mejor banda sonora para ilustrar los conflictos que mantenemos con nosotros mismos.

Conclusión

En su tercer LP, Happyness continúan dejándonos ante estampas un tanto amargas en lo relativo a momentos personales de ruptura, sabiendo muy bien cómo encontrar al mismo tiempo una contrapartida más esperanzadora a la hora de lograr el renacimiento personal. Reforzando su sonido noise noventero, vuelven a resultar infalibles en sumergirnos estados de ánimo donde la evasión siempre es una opción.

8.5
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Álbum

Floatr

Artista

Happyness

Año

2020

Discográfica

Infinit Suds

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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