Review

Songs for our Mothers

Fat White Family

2016

8.6
Por -

Fat White Family seguramente sean el grupo más atípico que ha dado la escena británica en la última década. Sus canciones están compuestas a partir de una amalgama de elementos nefastos, siempre rondando las drogas y el alcohol, a la par de mostrar siempre lo más sórdido de cualquier situación. Los londinenses siempre buscan reflejar en su música todo lo más tenebroso que ronda alrededor del ser humano, sin escatimar en recursos a la hora de conseguir trabajos densos y atormentados. Si con su primer trabajo Champagne Holocaust (Trashmouth Records, 2013) se paseaban por el sarcasmo de un fin del mundo repleto de vicios, en este nuevo Songs for our Mothers (Without Consent, 2016) se acercan aún más de lleno a lo más voraz que puede haber en la mente humana. El grupo nos muestra un decaimiento en todos los sentidos sin límites y que a juzgar por la imagen que ofrecen en sus directos se acerca mucho a la realidad.

Para conseguir este nuevo trabajo, Lias Saoudi, el vocalista del grupo afirma que ha tenido que superar una grave neumonía, por lo que no esconde para nada el sentimiento cercano a la muerte en el disco. Esto es algo que podemos sentir desde un primer momento en el sonido que han dotado al trabajo, pasando de la acidez psicodélica y garagera de su primera entrega a unas canciones mucho más apagadas y funestas, donde abundan las voces del ultratumba y unas guitarras muy abruptas. Quizás la única excepción del trabajo resulte ‘Whitest Boy on the Beach’, un tema bastante antiguo que ha sido escogido como primer single y que contiene unos sintetizadores inspirados en ‘Donna Summer’. Curiosamente este tema surgió en una playa de Barcelona, dándose cuenta los miembros de la banda de la situación de su aspecto físico respecto al resto de gente rondando su edad.

Salvo la mencionada excepción, el trabajo recae en un lado que Mark E. Smith (al que por cierto ya le dedicaron una canción) podría haber explorado si hubiese nacido 30 décadas después y no hubiese abrazado el punk en todo momento. Mostrando su lado más grotesco, aquel en el que echan mano de cualquier metáfora de tipo sexual que les venga por la cabeza, nos encontramos con ‘Satisfied’, tema que podría haber brotado entre un aquelarre celebrado en cualquier fábrica abandonada de la Alemania occidental de finales de los 90. Continuando por un tono mucho más cercano al lamento, la andrógina voz de Lias sale a relucir en ‘Love is The Crack’, reculando hacia terrenos del pop apocalíptico. Sin embargo, el momento más definitorio de todo lo que son capaces de lograr los británicos llega en ‘Duce’, una canción que te pone los pelos realmente de punta. En ella abren paso al nacimiento de un nuevo ser superior, sacando lo más visceral que llevan dentro y adoptando recursos propios del deathrock. Es aquí donde sacan a relucir todo lo mordaz de su lírica con descripciones como Hanging from a meat hook.

Dándonos un poco de tregua, nos adentramos en el desánimo mostrado en ‘Lebensraum’, tema en alemán que se mueve en los sonidos más plácidos de todo el trabajo para continuar con los ritmos metronómicos de ‘Hits Hits Hits’. Para lograr este tema, el grupo se inspiró en Tina Turner y su gran talento, aunque incluye también referencias muy amargas a la violencia que sufrió por parte de su marido. Adentrándose en una tónica marcada por el glam rock, más cercana a algunos temas de su primer trabajo, ‘Tinfoil Deathstar’ nos vuelve a mostrar cómo el grupo no esconde su afición por ciertas drogas, en este caso la heroína. A través de un ambiente que combina lo siniestro de la voz de Lias, un teclado brillante y elementos percusivos de corte kraut, el grupo nos muestra una historia donde el fantasma de David Clapson (un exsoldado británico fallecido al serle retirada la pensión por faltar a una reunión de trabajo) quiere unirse al final de la fiesta.

fat white

Adentrándonos en la parte final del trabajo, ‘When Shipman Decides’ nos vuelve a mostrar otro viaje donde comprobamos lo cómodo que se encuentra el grupo. Ese ambiente psicotrópico y de extrañeza casi espacial que se puede asemejar a lo que nos encontramos en el último trabajo de MGMT, es trasladado a la historia del médico británico Shipman, asesino en serie de sus pacientes. De nuevo una historia más que rocambolesca donde incluyen la muerte de una forma muy cercana. Para ir rematando poco a poco el trabajo, aparece otro más que interesante tema titulado ‘We Must Learn To Rise’ donde de nuevo reaparecen las voces de ultratumba. Una funesta trompeta guía el tema, mostrando una serenidad que se enturbia a medida que avanza el tema alcanzando otra vez el máximo clímax del trabajo como ocurre en ‘Duce’. El tema final titulado ‘Goodbye Goebbels’ no puede sonar más a despedida definitiva, mostrando la volatilidad de la vida. Sonidos acústicos y acordes menores que encierran frases como Silence is easy para rematar un disco que si nos pilla en un bache nos meterá aún más en él.

Conclusión

Fat White Family logran un segundo disco cargado de referencias grotescas y psicotrópicas que los muestran como uno de los grupos más inusuales que nos ha brindado la escena británica en años. Recrudeciendo aún más su sonido para huir de cualquier esquema prefijado, la amalgama de sonidos que se mueven desde lo industrial hasta el proto punk, resulta un gran acierto para rondarle una vez a la muerte de la forma más sincera.

8.6
Nota Usuarios (3 votos)

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7

Álbum

Songs for our Mothers

Artista

Fat White Family

Año

2016

Discográfica

Without Consent

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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