Review

Soft Kill - Dead Kids, R.I.P. City

Soft Kill

2020

7
Por -

Soft Kill han decidido recoger todos los recuerdos y percepciones que tienen sobre su Portland natal y plasmarlos en un trabajo con el que siguen apuntalando los sonidos post punk que tienden hacia lo etéreo, reflejando como sus composiciones siempre gozan de una gran profundidad a la hora de conseguir apartados de lo más sugestivos y relacionados con géneros como el doom pop. Siendo una banda que poco a poco ha ido transitando desde las guitarras más pesadas y cortantes hacia un espíritu puramente más gótico y asociado a la new wave que bebe de bandas como Bauhaus, este nuevo trabajo supone la consecución de todo lo que se veía venir en su anterior Savior, dejándonos eso sí, ante una línea narrativa más sólida y cohesionada con la que mostrar cómo son capaces de recorrer los rincones más sombríos de su mente.

A lo largo del trabajo llama la atención como saben medir muy bien entre toda la estética asociada al brillo sintético ochentero y una forma de acatar las canciones casi radicalmente opuesta, dejándonos ante un mayor brutalismo heredado del noise rock más nervioso como bien ocurre en ‘Wanting War’. En medias de todo este juego de lograr un sonido robusto y al mismo tiempo lánguido y romántico, aparecen momentos donde la travesía resulta algo más insípida, más asociados a dejar reposar las canciones sobre estructuras más cristalinas que desnaturalizan su propuesta como es el caso de ‘Ducky’. Si bien es cierto que quizás estos cortes sirven para coger aire e intentar frenar el carácter más agónico y desesperado del disco, a la postre los aleja de la consecución de un disco más redondo.

Atendiendo a las colaboraciones que nos encontramos en el disco, parece que han sido de lo más premeditadas, ya que incorporan a Adam Klopp (Choir Boy) y Tamaryn, siendo estas dos figuras exponentes de como los sonidos ochenteros pueden seguir gozando de gran ingenio en nuestros días. Mientras que Adam aporta los momentos más impulsivos y entregados al espíritu de los Smiths en ‘Matty Rue’, Tamaryn aporta un manto mucho más espectral y entregado a los demonios personales en ‘Floodgate’. De esta forma se ve reforzada la parte más amenazante del trabajo, aquella en la que muestran como los cimientos de la Portland que describen se encuentran al borde de la demolición, aportando para ello situaciones y personajes que parecen vagar en una melancolía eterna.

Sin lugar a dudas los puntos fuertes del trabajo llegan en el momento en el que Soft Kill no sienten prejuicios por lograr un sonido grandilocuente, demostrando como la concepción de canciones inmersas en el desasosiego no tiene que estar reñida con la búsqueda de un mayor impacto en lo sonoro. De esta forma la apertura del trabajo con ‘Roses All Around’ marca un camino de mucha mayor entrega a la causa, abrazando todas esas sombras que parecen volverse de lo más realistas. Tampoco se quedan atrás ‘Pretty Face’ u ‘Oil Burner’, el tema más largo del disco que van construyendo con gran tesón hasta alcanzar un clímax idóneo con el que resumir muy bien el trabajo y así sentir como todas las divagaciones en cuanto a lo que te sugieren ciertos rincones, pueden resultar mucho más reveladoras de lo que podrías pensar en un principio.

Conclusión

Soft Kill reimaginan su Portland natal a través de una serie de recuerdos y experiencias un tanto agónicas, capturando la esencia de un sonido ochentero que incide en aquella estética gótica que transita entre lo contundente del post punk y el encanto del romanticismo más marchito.

7
Nota Usuarios (1 votos)

vota:

7.6

Álbum

Soft Kill - Dead Kids, R.I.P. City

Artista

Soft Kill

Año

2020

Discográfica

Cercle Social Records

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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