Review

Hope Downs

Rolling Blackouts Coastal Fever

2018

9
Por -

La formación australiana está de regreso con su tercera referencia, la primera que podríamos considerarla como un LP, ya que en anteriores entregas se habían limitado a un conjunto de 7 temas. Sea como sea, lo que está claro es que en este Hope Downs han dado un paso adelante por reafirmar su sonido y el carácter encerrado en sus temas. Si anteriores entregas habían dado forma a un jangle pop directo, completamente guitarrero y en ciertas ocasiones con un descaro propio de la canción americana más sureña, en esta nueva referencia saltan a un lado más relacionado con la forma en la que Beat Happening imprimen ritmo a sus temas, logrando pequeñas aceleraciones en cada una de las abundantes melodías de guitarra que conviven en los temas. Un tono siempre envalentonado, donde las dinámicas son  de lo más variadas para dar paso a estados de ánimo que intentan sobreponerse al carácter de nostalgia amenazante que en ciertos momento recubre el trabajo. El ejercicio realizado por el grupo a la hora de intentar capturar multitud de ideas melódicas precisas, donde las guitarras vienen y van, cobra vital importancia en el transcurso de todo el disco, consiguiendo que en cada tema presente una actividad frenética.

El que quizás sea el mejor disco de guitarras del año hasta el momento, lo tiene todo para para que no dejes de prestar atención en ningún segundo de su escucha. Desde punteos de lo más técnicos llevados al límite, hasta ritmos desbocados marcados a fuego, sin olvidarnos de esa expresión vocal mostrada con desdén, como si en tuviesen el cuchillo entre los dientes en cada canción. Más allá de los singles claros, lo bueno que tiene el disco es que saben cómo encontrar en cada canción el momento en el que presentar el estribillo de una forma nada estruendosa, sino más bien aportando sensación de continuidad. Otro apartado importante es como consiguen un acabado de lo más mate en sus canciones, evitando los momentos en los que el caos guitarrero lo invade todo para de este modo preservar los diferentes matices que aporta cada miembro del grupo. Características básicas para entender por ejemplo la que quizás sea la mejor triada de temas que se pueden escuchar en mucho tiempo como sucede con ‘Time in Common’, ‘Sister’s Jane’ y ‘Bellarine’. Tres temas exultantes, donde el empuje se sobrepone a todas las dificultades encerradas en el apartado lírico, sobre todo en la última, teniendo la misma sensación que si la Velvet se hubiese decantado en algún momento por buscar el lado optimista a la vida. Una temática que incide bastante sobre vidas cruzadas, vidas sumidas en el tedio y sobre todo ese afán por soltar las cosas a la cara para lograr encontrar el camino.

A parte de los tres temas citados, el disco va mucho más allá en cuanto a canciones con tendencia a no ser olvidadas. Sin ir más lejos ‘Talking Straight’, uno de los primeros singles del disco, resulta un auténtico pildorazo de nerviosismo reprimido y volcado en uno de esos estribillos que cualquiera querría disfrutar en directo. Incluso las canciones donde se permiten tomar un pequeño respiro en cuanto a todo lo que está sucediendo, como es el caso de ‘Capuccino City’, desprenden un caminar elegante, más enfocado a un modelo de canción ochentero, un poco tirando al soft pop que evita caer en la languidez. En cierta medida la recta final del trabajo se sustenta en una sensación menos vitalista, algo más abatida pero igualmente emocionante, como bien ocurre en ‘How Long?’. En este en seguida nos encontramos con una línea de bajo más marcada, estrofas vocales que se alargan y la sugestiva imagen del grupo tocando las guitarras mirando hacia el horizonte. Sin embargo el punto y final al disco llega con la cabeza más alta, con una inocencia no observada en otro punto del trabajo. ‘The Hammer’ actúa como perfecto disolvente a todos aquellos desvelos, enfados y ansias de escapatoria reflejadas, volviendo a demostrar la gran capacidad que tiene el grupo para transmitirte lo que ellos quieren.

Conclusión

Rolling Blackouts Coastal Fever han logrado el mejor disco de guitarras de lo que va de año. El nerviosismo escondido en sus temas consiguen plasmarlo a través de una actividad frenética en cada tema, donde conviven multitud de melodías aparentemente distantes. Si a esto le unimos una ejecución directa y con rabia, obtenemos uno de esos trabajos cuya escucha se vuelve prácticamente adictiva.

9
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Álbum

Hope Downs

Artista

Rolling Blackouts Coastal Fever

Año

2018

Discográfica

Sub Pop

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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