Review

Bright Eyes - Down in the Weeds, Where the World Once Was

Bright Eyes

2020

8.3
Por -

Han pasado nueve años desde que Bright Eyes se despidieran con The People’s Key, un trabajo que los sacó de su zona de confort y los llevó a apostar por un mayor músculo rock, una jugada con la que siguieron explorando las temáticas desasosegantes habituales en ellos pero de una forma mucho más cruda y sin red. Nueve años después ha llegado un ansiado reencuentro que no teníamos nada claro si algún día se volvería a producir. Con un Connor Oberst que siempre se ha mantenido de lo más inquieto bien publicando trabajos en solitario o en sus proyectos Desesperados y Better Oblivion Community Center, el retorno de su banda titular no parecía del todo claro, más aún si teníamos en cuenta como parte de su trayectoria más reciente ha guardado ciertas similitudes con lo mostrado en Bright Eyes. A pesar de ello, los años de amistad con Mike Mogis y Nate Walcott han provocado un retorno en forma de un disco totalmente emotivo donde pesa la experiencia y el afán por seguir creando canciones cargadas de una lánguida belleza.

En un primer momento podríamos pensar que parte de este retorno podría resultar pura nostalgia, sin embargo a poco que nos acerquemos a este trabajo nos encontraremos con una de las referencias más sólidas y grandilocuentes logradas por los norteamericanos hasta el momento. A pesar de encontrarse en circunstancias vitales lógicamente muy diferentes en la cuarentena que cuando estás divagando por la veintena, el sonido del grupo y su capacidad para recoger historias dolorosas y un tanto compungidas no ha cambiado en absoluto, ya que si por algo se han caracterizado es por plasmar con un pulso firme desde sus inicios los sucesos más desoladores a los que han tenido que hacer frente. Partiendo de esta premisa, entran en juego otros factores como una mayor libertad a la hora de redondearlo todo con arreglos más redondos que nunca y narrativas más específicas con las que seguir mirando hacia el pasado y el presente.

Desde el comienzo del trabajo vamos a encontrarnos muy de cerca con el semblante serio y el tono confesional que tanto caracteriza a Connor Oberst, encontrándose eso sí más arropado que nunca a la hora de que sus historias puedan alcanzar una dimensión extra y mayor capacidad para congelar la sangre. De esta forma logra vivir al borde del precipicio, tratando de no dejar nunca de acercarse mucho a él y plasmarlo en temas como ‘One and Done’ donde las líneas iniciales “I was dreaming of you. You’re in my dreams” rápidamente se transforman en escenarios de lo más sombríos donde las pesadillas conviven plenamente con la realidad. Si a esto le añadimos los que seguramente sean los arreglos más sinfónicos de la trayectoria del grupo, acabamos por sumergirnos de lleno en la espiral de episodios desdichados transmitidos con todo lujo de detalles.

Evidenciando como la forma de hacer canciones del grupo permanece inmutable pese al paso de los años, sin lugar a dudas cortes de aroma clásico como ‘Dance and Sing’ o ‘Tilt-A-Whirl’ acaban ganando gran protagonismo dentro del trabajo. Esa forma de romper el tema a través de estrofas entregadas a la causa donde los recuerdos tanto familiares como las mayores rupturas sentimentales marcan el camino hacia conclusiones determinantes como asumir la soledad en la que nos encontramos sumergidos, la mayor parte de la vida o la huella imborrable de todo lo que has hecho hasta llegar al punto en el que te encuentras ahora mismo. Unos rasgos que encajan a la perfección con la idea que tenemos del grupo y ayudan a construir de forma firme y sincera las bases del disco.

deMás conclusiones que podemos extraer de este trabajo es la forma en la que todos estos años no han pasado en balde a la hora de moderar los atisbos de esperanza encerrados en sus temas. Desde la perspectiva romántica hasta la forma de hacer frente a todo lo que implique mirar hacia el futuro se han transformado para bien y para mal en una pérdida de miedo ante cualquier circunstancia, asociando a ello el desencanto. Temas que lo confirman de forma clara llegan con ‘Force Convalescence’ o una ‘Calais to Dover’ que a la postre resulta ser una de las canciones más estremecedoras del disco. Así es como al final resulta más que admirable poder plasmar en los temas el cúmulo de enseñanzas aprendidas por un camino que nunca ha resultado sencillo para el grupo, exhibiendo a partes iguales fortaleza y vulnerabilidad para demostrarnos como tienen muchas cosas que aportar en su retorno.

Conclusión

Bright Eyes vuelven por todo lo alto con un disco que nos deja ante la esencia en forma y contenido de su trayectoria, todo ello abordando los problemas vitales desde una perspectiva de completa madurez para tratar de no dejarse vencer por el peso de las emociones.

8.3
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Álbum

Bright Eyes - Down in the Weeds, Where the World Once Was

Artista

Bright Eyes

Año

2020

Discográfica

Dead Oceans

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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