Review

Cruiser

Cotillon

2020

8.2
Por -

Jordan Corso nos entrega el tercer LP de Cotillon haciendo gala de la delicadeza que caracteriza sus canciones pop en las que la espiral de sentimientos abatidos nunca cesa, reivindicando más que nunca su particular estilo a la hora de capturar todos esos momentos de enorme extrañeza alrededor de su vida y arrojar como resultado unas canciones con las que perderse en un clímax cálido y acogedor. Si en su LP debut homónimo publicado en 2015 entró con fuerza dentro de un apartado de guitarras que buscaban las melodías con las que romper los estados de ensoñación, en su posterior The Afternoons publicado en 2017 recurrió ante su cara más contemplativa, no sin antes buscar también acomodo en un formato de melodía garage pop que relucía al máximo en canciones como ‘Alex’s Rooms’. Pues bien, ahora nos entrega en este Cruiser su trabajo más equilibrado y coherente en lo sonoro, destacando más que nunca la forma en la que las canciones se mueven en tempos pausados, todo ello recreándose en un mayor preciosismo a la hora de redondearlo todo gracias a lo tenue de sus arreglos.

Con cambios vitales bastante importantes, la fascinación del músico por la cultura oriental, algo que se intuía desde un primer momento en la portada de The Afternoons, lo llevó a aceptar un importante trabajo como A&R (lo que vendría a ser un descubridor de talentos musicales) a medio camino entre China y Japón, comprobando como su vida se encontraba sumisa en un viaje sin fin. Ese ir de un lado para otro es lo que Jordan denominó como “cruiser”, bautizando el disco de esta forma. Lo cierto es que el peso en el plano lírico de esta nueva forma de vida se hace bastante presente a lo largo de la referencia, apareciendo canciones como ‘Archer’ donde la mezcla entre fascinación y desubicación en la nueva ciudad marca el camino.

A través de las reflexiones del día a día, las estampas que dejan las ciudades al despertarse o la búsqueda de estabilidad dentro del estrés vital suponen buenas temáticas con las que desarrollar unas canciones de gran carácter narrativo, todo ello intentando que lo inconformista siempre esté presente en los temas. Así es como las estampas alrededor de esa soledad en la que sin embargo el bullicio de personas a tu alrededor es muy importante se acaba filtrando en canciones como ‘Purple Summer 99’, encontrándonos ante una cara bastante ambiental donde siempre las guitarras acaban mostrando sus destellos más eléctricos para romper el estado tan reconfortante en el que nos sumerge el músico.

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Intentando que cada una de las canciones del disco no sobresalga en lo relativo a sonar demasiado impetuosas, el compendio de melodías pegajosas y ejecutadas a ralentí resulta realmente interminable, dejándonos ante auténticas maravillas donde la cotidianeidad duele bastante como es el caso de ‘Knife/Throat’ o la propia ‘Cruiser’ y su forma de observar como precisamente la evolución personal pasa por etapas en las que encontrarse más perdido que nunca. Dándole vueltas a todas estas cuestiones tan profundas, la mirada que arroja el norteamericano no resulta para nada la de alguien desilusionado o desesperanzado, sino más bien trata de hacer que la impronta de su sonido pueda aportar una mayor serenidad a la hora de dilucidad lo que está ocurriendo a su alrededor.

Adentrándonos en una recta final donde apela a canciones aún más desnudas, las descripciones alrededor de sensaciones efímeras están más presentes que en ningún otro momento del trabajo, logrando que ‘Lily Adler’ emerja como una pieza de incluso ciertos rasgos slowcore, al mismo tiempo de alcanzar una nueva profundidad a la hora de lograr que sus guitarras suenen lo más solemnes posible.  Tampoco el cierre del disco nos deja para nada fríos, ya que ‘Pocari Threat’ supone toma el pulso a esa forma de analizar su interior y llegar a la conclusión de que lo mejor es sumergirse de lleno en lo vertiginoso e inesperado de los días. Conclusiones bastante preciadas con las que Jordan pone el broche de oro a un disco que lo reafirma como un compositor instintivo y capaz de introducirnos en su particular burbuja.

Conclusión

El nuevo LP de Cotillon nos muestra unos paisajes de pop plácido y reconfortante, donde las reflexiones encerradas resultan fundamentales a la hora de tratar descifrar todo aquello que guía su vida. Logrando una gran coherencia en el plano sonoro, Jordan Corso pone de manifiesto una forma de hacer canciones donde influye enormemente lo anímico.

8.2
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vota:

9

Álbum

Cruiser

Artista

Cotillon

Año

2020

Discográfica

Anniversary

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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