Review

Ciudad Portuaria

Ghouljaboy

2020

8
Por -

Dentro de la escena urbana (por mucho que el término suene casi obsoleto, y con razón) Ghouljaboy es un espécimen difícil de clasificar. Tras morrearse con el post-punk, de repente medio año después de El Rascal (2020) viene con la cantinela de que va a sacar un EP de city pop, esa vertiente ochentera del pop japonés que el algoritmo de YouTube ha venido bendiciendo desde hace unos años. Personalmente, soy un fan acérrimo del género y me generaba mucha curiosidad ver cómo se podía plasmar un sonido tan pomposo y casi de plástico (como diría Mariya Takeuchi), en un contexto underground.

Obviamente de una manera musical, no meramente estética como intentó hacer Recycled J hace poco más de un año. El primer adelanto, ‘Johnny Rico’ es un banger en toda regla con un estribillo tan eufórico como pegadizo, sin embargo más allá de una Linn Drum y unas armonías ácidas, me pareció que se quedaba a medio camino estilísticamente entre el indie pop de, por ejemplo, Cupido, y el city pop, no llegando a sonar tan anacrónico como a mí me habría gustado. Sin embargo, el siguiente corte, “los chicos regresan”, es mucho más fiel al género. En la intro tenemos un saxofón hortera (en el mejor sentido posible) bañado en reverb que se funde en una capa de acordes sencillos pero basados en progresiones armónicas típicas del jazz más gentrificado. Puro city pop. El siguiente tema, ‘Demon City Valdelagrana’, con El Último Vecino, tiene posiblemente el mejor estribillo de todo el EP, compensando de sobra unos versos que se antojan algo faltos de inspiración. También se aleja del city pop en pos de un sonido algo más neutro.

El EP se cierra con ‘Bisitor Q’, la canción más compleja en cuanto armonía, ritmo y estructura. Y también la más cercana al género al que Ghouljaboy pretende rendir homenaje. Es un tema a mí juicio redondo y completísimo, en el que conviven secciones cantables tremendamente pegadizas con largas secciones instrumentales que son un soplo de aire fresco en un panorama musical donde en general parece que si no vas directo a la yugular no te comes un rosco. Líneas de bajo ácidas, una masa instrumental propia de un grupo de funk y de nuevo reaparece el saxofón, esta vez tomando por completo el protagonismo, y ahora sí que hemos viajado a Japón. Si no fuera por el autotune y la vocalización tan exagerada, señas de identidad del sonido del EP, sería una canción que habrían firmado Omega Tribe, Piper o Masayoshi Takanaka.

Salvando eso sí las distancias en lo que a producción y despliegue de medios se refiere, puesto que no olvidemos que Ghouljaboy no deja de ser abanderado de una escena defensora de la posibilidad de crear música en contextos alejados de los grandes estudios, las inversiones obscenas o la sección más chupóptera de la industria. Y esto, ya hablando del EP en general, obviamente es un arma de doble filo; la calidad del sonido y de la grabación para algunos será insuficiente, pero cabe preguntarse ¿habría sido posible este trabajo si Ghouljaboy estuviera firmado por una major o si él mismo considerara que necesitaría contratar a ocho arreglistas, doscientos instrumentistas y 5 ingenieros de grabación?

No es que no haya habido más gente involucrada (ALKE, Tuiste o Trillfox son algunos nombre que cita el propio Ghouljaboy en Instagram), si no que la voluntad de hacer las cosas fáciles y sacar buena música prima sobre cualquier otra cosa. Creo que hay una frase de ‘Johnny Rico’ que define perfectamente lo que es este álbum y su intención; “quiero ir en tren a Tokio, cantar en karaoke con mis socios, es por la pasta no por las ganas, así que me conformo con Valdelagrana”. Sólo decir que ojalá Ghouljaboy siga por este camino, porque si el material sigue siendo de este nivel, nos conformaremos todos.

Conclusión

Ghouljaboy cambia el post punk por el city pop, y la transición, lejos de ser antagónica, deja uno de los EPs más interesantes del año en el país. Salvando ciertas carencias técnicas en cuanto a la grabación, Ciudad Portuaria trae cuatro temas (y una intro y un outro) pegadizos, ricos musicalmente y que por momentos nos hacen viajar a otro país y a otra época. Esperemos que esto sea un aperitivo y que pronto veamos un LP bajo la misma premisa.

8
Nota Usuarios (5 votos)

vota:

8.6

Álbum

Ciudad Portuaria

Artista

Ghouljaboy

Año

2020

Discográfica

Autoeditado

Pablo García Lozano
Pablo García Lozano

Músico y productor madrileño de 22 años. He formado parte de bandas muy activas en la escena nacional como Naranja o Qvilava. También he grabado bandas sonoras para televisión. Mis ídolos son Kirin J. Callinan y Luka Modric.

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