Review

City Music

Kevin Morby

2017

9
Por -

Sin apenas un respiro en su frenética carrera, Kevin Morby regresa en este mes de junio con su cuarto trabajo, volviendo a dar señas de una madurez envidiable que lo ha convertido en todo un clásico contemporáneo. Si con Singing Saw alcanzó un reconocimiento unánime a base de combinar su faceta más reposada con los momentos de tensión recogidos magistralmente en temas como ‘I’ve Been to the Mounraint’, en este City Music podríamos decir que el músico juega en cierta medida con la misma baraja, completando el perfecto espectro temático que lo ha llevado desde sus orígenes con Woods y The Babies hasta alcanzar esta gran carrera en solitario. Este no es el primer trabajo en el que Kevin encuentra inspiración en las grandes urbes, ya que su debut Harlem River también sostenía los recuerdos vividos en la ciudad de Nueva York, estando en aquel entonces ante un gran manto de nostalgia por tiempos recientes. La gran diferencia es que esos eran los primeros compases en solitario del músico, encontrándose marcados por los vaivenes de vivir por primera vez solo junto a todos los efectos que tiene sumergirse en una gran ciudad. Ahora parece que Kevin mira todo con mucha más claridad, ordenando a la perfección todos los recuerdos tanto bonitos como dolorosos para determinar de una forma muy realista el rumbo preciso que necesitan sus canciones.

City Music es el perfecto compendio de todas esas aventuras, tan sombrías como basadas en tiempos felices que han calado en la vida del músico a base de recorrer ciudades. Mientras que Singing Saw se reflejaba claramente como un trabajo donde afrontaba de lleno las relaciones difíciles con efectos como el paso del tiempo o la soledad en su interior, en este disco hay un mayor énfasis de escapatoria por centrarse en todos los paisajes que le han acompañado en estos últimos años, encontrándonos seguramente ante un lenguaje mucho más universal. Temas que por lo general llegan de una forma muy vigorosa, independientemente de las revoluciones que contengan, ya que incluso cuando las lágrimas cubren los ojos todo se mira desde una perspectiva más reposada y no tan determinativa. Este es el caso de la bonita ‘Dry your Eyes’, donde hasta el propio giro de guitarra esbozando melodías huidizas hacia su final se atisba con toda la esperanza del mundo. Quizás tenga que ver también algo en esto la inclusión de coros propios del góspel a cargo de Meg Baird, la telonera en su última gira europea, que incluso recita unas líneas denominadas ‘Flannery’ hacia la mitad del trabajo.

Los momentos en los que el músico levanta su vuelo y se centra en ese tipo de canción a medio camino entre el folk contemporáneo más ligero y pop, junto con los bajos fondos del garage más acústico, resultan de auténtica belleza. Algo así nos ocurrió con su repentino single ‘Tiny Fires’ publicado hace unos meses y esto vuelve a ocurrir en varios puntos de este trabajo como es el caso de ‘Tin Can’ o ‘Abroad My Train’, un tema que recoge a la perfección la metáfora en la que todo lo vivido cuenta, reflejándola en todo tipo de rostros y situaciones. Guitarras rasgadas, con tendencia a lo crudo pero redondeado en la voz de Kevin y que en todos momentos proporcionan el efecto apaciguador que nos mostrado a lo largo de toda la carrera. Estamos por lo tanto, ante una faceta igual de reflexiva que en sus anteriores trabajos pero afrontada desde una mayor vitalidad por narrar con énfasis todo lo que le ha ido moldeado como persona en un período más o menos prolongado de su pasado. Alcanzando esta cima del dinamismo, nos encontramos en ‘1234’ con un pequeño homenaje a los miembros fallecidos de los Ramones en el tema más parecido al sonido de The Babies que el músico ha logrado desde el hiato indefinido del grupo.

Más canciones que reflejan muy bien al Kevin Morby actual llegan con la emotiva ‘Crybaby’, echándose a la espalda complejos e ideas cargadas de pesadumbre para resurgir de una forma brillante. Voz que camina en la dirección opuesta al estado de ánimo de los acordes, para resurgir como ave fénix y sobreponerse a las cosas que asolan la cabeza. Aquí es donde nos damos cuenta como el tipo de canción agridulce que nos habíamos encontrado de él hasta entonces, ha girado hacia un lado más impulsivo, sobreponiéndose la valía personal frente al resto. Esto nos ocurre también con el cover de The Germs  ‘Caugh in My Eye’ y en menor medida con ‘Downtown’s Light’ el tema que cierra el trabajo de una forma muy descriptiva y agradecida alrededor del entorno urbano. La que seguramente sea la gran sorpresa del disco llega con la radiante ‘Pearly Gates’, un tema fulgurante, con un reconocible ritmo ligero y trotón que conduce todo hacia un estribillo donde los coros irrumpen para que de una vez por todas todo lo que haya solo sea luz.

Conclusión

Kevin Morby regresa con otro impecable trabajo donde lograr romper con la nostalgia sumergiéndose de lleno en todos aquellos recuerdos obtenidas de las grandes ciudades. Un disco más vitalista que en anteriores ocasiones y que pone de manifiesto una vez más su figura como uno de los mayores y más inconfundibles clásicos contemporáneos.

9
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Álbum

City Music

Artista

Kevin Morby

Año

2017

Discográfica

Dead Oceans

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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