Review

Big Wheel and Others

Cass McCombs

2013

9.2
Por -

Cass McCombs lleva años editando trabajos casi perfectos, en los que la revisión del folk clásico se mezcla con ataques de raíz punk que consiguen revolucionar la mayoría de los temas. Con este último trabajo, el doble LP que conforma Big Wheel and Others continúa la senda de la canción americana de un modo honesto y profundo, ofreciendo una amplia gama de sonidos diferentes. Big Wheel and Other nos muestra de nuevo a un Cass McCombs muy cómodo en lo suyo, facturando temas unas veces retorcidos y otras mucho más simples, pero siempre observándose una naturalidad fuera de lo normal.

A lo largo de las 21 canciones que componen el disco, descubres que cada una tiene los arreglos justos y necesarios, no sobrando nada ni faltando nada, incluyendo la trilogía ‘Sean I’, ‘Sean II’ y ‘Sean III’, donde nos incluye fragmentos de la película del mismo nombre, obra de Ralph Arlyck. Aunque las canciones que se agrupan a lo largo del disco tienen fechas de composición variadas, en todas se nota el buen estado creativo de Cass McCombs. Empleando en la mayoría de las ocasiones el menor número posible de instrumentos, nos encontramos canciones cautivadoras como la lasciva ‘Angel Blood’, en la que la influencia de las guitarras que en su día empleó Mazzy Star tienen una enorme importancia. Y es que en este trabajo, a diferencia de otros del californiano, nos encontramos un ambiente más reposado, centrado en un desarrollo más natural de los temas.

Cuando nos ponemos a escuchar detenidamente el disco, en seguida nos encontramos con uno de los temas centrales como es ‘Morning Star’. Una pieza delicada, donde Cass McCombs nos habla de sentimientos amorosos, algo que volverá a aparecer en el disco. El gran juego de percusión algo exótica, mezclado con todo el clasicismo que nos puede ofrecer la propia música del californiano, crea de nuevo un ambiente de distancias cortas que convierte la canción en muy disfrutable. Algo parecido ocurre en ‘The Burning of the Temple, 2012’, donde se introducen motivos jazzísticos como el ritmo o ese irresistible saxofón que combina tan bien con las guitarras decadentes. Otro tema redondo.

Continuando con la escucha, nos encontramos con un Cass McCombs capaz de sacar melodías convincentes y a la vez sencillas sin gran esfuerzo. Este es el caso de ‘Brighter!’, un tema ligero que se volverá a repetir en la segunda parte del disco, pero esta vez con la voz de la actriz recientemente fallecida Karen Black. Su voz aporta a la canción un toque aún más luminoso, con unos agudos realmente fascinantes. La ligereza presente en este tema también es llevada a otros como puede ser ‘There Can Be Only One’, donde el tono despreocupado del disco en general se hace presente.

Por ambientes algo más revueltos se erigen otros temas como ‘Name Written in Water’ donde aparece por primera vez el toque inquietante y misterioso que tan bien ha venido usando Cass McCombs en sus trabajos anteriores. Como si se tratase de una sucesión de canciones agrupadas por estados de ánimo, la sucesora ‘Joe Murder’ también se mueve en terrenos más serios. De nuevo aparece el saxofón, pero esta vez nos ofrece un sonido mucho más crispado. Las cosas poco a poco vuelven de nuevo a ambientes menos tensos, con temas de transición como son ‘Everything Has to Be Just-So’, el tema más largo del disco donde colabora Joan Wasser. En él apreciamos estrofas repetitivas que unen fuerzas para alcanzar un clímax más afable.

Metidos de lleno en la segunda parte del trabajo, nos encontramos piezas nostálgicas en las que el compositor nos destapa sus emociones más profundas como la emotiva ‘Dealing’ o ‘Home on the Range’. Algo similar ocurre pero con algún decibelio más como es ‘Sooner Cheat Death Than Fool Love’, un tema interpretado realmente con mucha emoción. Adentrándonos en el lado más canalla que nos tiene acostumbrados el californiano, nos encontramos ‘Satan is my Toy’, donde aparecen pinceladas de ese espíritu gamberro que comentábamos a principio de la reseña. En la recta final aparecen canciones de corte más clásico como ‘Honesty is no Excuse’, donde ya vamos intuyendo una despedida del disco a base de esos solos de guitarra de alta calidad. De este modo echa el cierre ‘Unearthed’, una pieza extraña y aletargada que sin embargo no suena tan desacorde con el resto del disco.

Conclusión

Cass McCombs lo ha vuelto a hacer, ha logrado otro enorme trabajo sin a penas despeinarse. Experiencia y buen hacer unidos a historias nostálgicas y sonidos de bahías californianas. Con el toque clásico americano de grandes de este género como Mark Kozelek o John Vanderslice, Cass McCombs logra la base de sus discos. La gran diferencia es que solo él es capaz de lograr contenidos emocionantes en sus temas aparentando despreocupación en su interpretación. Discos sencillos y sin alardes que calan en lo más profundo del oyente.

9.2

Álbum

Big Wheel and Others

Artista

Cass McCombs

Año

2013

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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