Review

Beat Kamerlanden

VULK

2017

8.6
Por -

Siempre que nos encontramos ante un disco de post-punk cabe preguntarse cuáles serán las cosas que nos puede aportar, ya que el género parece vivir en un continuo revival en el que el copy/paste cada vez resulta de lo más descarado. Por ello, en muchos casos lo más interesante es medir la actitud del grupo, algo que nos llevará hacia la verdadera autenticidad de la propuesta. Este es el preámbulo a seguir para introducir el primer LP de Vulk, la banda bilbaína con mayor proyección en estos dos últimos años. Si todo el mundo hablaba de sus directos llevados completamente a su bola, primando las sacudidas que provocaban los temas en la propia interpretación de los miembros del grupo, ahora podemos decir que su LP debut ha logrado capturar parte de esa voracidad escénica. Beat Kamerlanden resulta un ejercicio de perfecto aislamiento, donde la repetición de recursos no cansa, sino que más bien refuerza la ya mencionada autenticidad a la que nos referíamos antes.

Vulk no tienen que demostrar nada a nadie. Lo que han hecho desde que empezaron es lo que seguirán haciendo, independientemente de la liga y público al que se vayan acercando en sus giras. Aquí lo que nos encontramos es a un grupo cautivado por el punk más altivo, ese donde pueden aparecer cuchillos al amanecer en un entorno donde los pensamientos en la cabeza resultan de lo más aislados del mundo exterior. Precisamente ese juego ambiguo que muestra el grupo en el apartado lírico a lo largo del trabajo es lo que proporciona un brillo especial, dejando frases grabadas a fuego que manifiestan de forma clara episodios de ansiedad y soledad. Una temática más que propicia para que llegado el momento aparezca de forma clara el apartado implacable de sus canciones, como ocurre de forma clara con el paso uniformado de ‘Zaldia Burning’.

La estética que acompaña a los Vulk también es otro apartado a analizar en todo lo que nos encontramos a lo largo del disco. La imagen que desprenden a medio camino entre el movimiento industrial y el carácter frío de finales de los 90 es algo que genera una asociación mental perfecta con todos esos momentos de voces lanzadas de una forma seca y cortante. Así es como canciones del estilo a ‘Bugo Hall’ remiten de una forma clara  a un apartado hostil, aquel en el que el sentimiento de pertenencia a la comunidad de la contracultura es el más reconfortante. Y es que llegando al final del trabajo, donde aparecen temas como ‘Brazil’, es donde todo salta más por los aires, dejando a cara descubierta el instinto de supervivencia para acercarse más que nunca a los Wire que no realizan ninguna concesión.

La perseverancia en cada acción que emprenden en el trabajo es una de sus líneas más características, saltando desde el suspense western de ‘Something Internal’ hasta esa forma de cerrarse en banda entorno a un apartado rítmico de lo más caótico como ocurre en ‘Sure Drop’. Todo se desarrolla de forma que la constancia de las ideas y estructuras generen esa victoria por desgaste donde por el camino toda la rabia se ha ido acumulando. Esto resulta curioso, ya que aunque a lo largo del disco haya momentos de buenas descargas, otra de las virtudes de Vulk es su capacidad de contención, sabiendo muy bien frenar las rachas más impetuosas. En definitiva, una análisis del panorama interior donde su expresión al mundo exterior resulta de lo más natural y con una capacidad de convicción que radica una vez más en el sentimiento de autenticidad que provocan sus canciones.

Conclusión

Vulk apelan en su primer LP a la forma en la que han desarrollado su carrera hasta el momento, sacando fuera de sí todas aquellas sensaciones de aislamiento para dar forma a unas canciones de post-punk que cala a través de un perfecto desgaste. Sabiéndose manejar de muy buena forma entre el empuje y la contención, los bilbaínos logran un debut de espadas en alto y ataque en el momento preciso.

8.6
Nota Usuarios (1 votos)

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9

Álbum

Beat Kamerlanden

Artista

VULK

Año

2017

Discográfica

Elsa Records

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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