Review

Bad Posture

John Andrews and the Yawns

2017

9
Por -

John Andrews seguramente sea el músico con mayor sensibilidad para capturar paisajes y escenas que he conocido últimamente. Estando siempre a la sombra de bandas como Woods o Quilt, en 2015 publicó su primer LP en solitario titulado Bit By The Fang, dejando constancia de unas canciones que se adentraban en temas como el amor o la muerte de una forma sonriente. Un ambiente folk que escapaba de una forma despistada a la psicodelia de estructuras repetitivas, para encontrar el efecto apaciguador en teclados polvorientos y recuerdos entre polaroids de su abuelo. Así es como surgieron temas como ‘Quitting the Circus’ o ‘Hear Me Out’, embelleciendo las emociones tristes y refugiándose en ellas de una forma inconsciente. Una complacencia en estados anímicos agridulces que parece seguir manteniéndose en este nuevo trabajo.

En este nuevo trabajo, el escenario de composición e inspiración de John ha cambiado completamente, pasando de la comunidad amish de Lancaster (Pennsylvania) a su nuevo hogar en Barrington (New Hampshire), lugar de lagos helados durante buena parte del año. Una nueva calma traducida en unas canciones que se gestaron en el invierno del año pasado y fueron grabadas con la llegada de la primavera, recurriendo a un humilde equipo de grabación que recoge a la perfección la sensación de hogar impostado, pero igualmente real, que desprende el trabajo.  De este modo el sonido se ha mostrado continuista respecto a su predecesor, con la salvedad de que John por fin ha encontrado a sus Yawns, una verdadera banda de acompañamiento formada por Rachel Neveu, Lukas Goudreault y Joey Schneider.

Las canciones que aparecen en este Bad Posture se abren en esta ocasión hacia una segunda persona, recorriendo de una forma asumida todos aquellos cambios provocados por el paso del tiempo en todo aquello que nos rodea. Por ello, parte del disco se centra en un estado de ánimo que se escapa a la tristeza pero que tampoco contagia un énfasis por vivir apasionadamente todo lo que se presenta. Buena muestra de ello son las tres primeras canciones que abren el trabajo. Desde el cabizbajo canto de “I don’t owe you no more” mostrado en ‘Drivers’ (una de las canciones más guitarreras y descorazonadoras de su carrera) hasta el estado de confusión en la que echa de menos la forma de ser una persona en  ‘Windmill’. Tampoco podemos pasar por alto ‘Old News’, encontrando hilos conductores en su vida y  dando entrada de lleno a un piano honky tonk que conduce el tema hacia un final que se escapa entre suspiros.

Avanzando en el trabajo, la sensación que tenemos es que John no ha decidido jugar tanto con la ironía como en su anterior disco, pero sí mantener el ambiente difuso y fatigado que nos presentó en su primer disco para que sus reflexiones no caigan en ningún momento en el pozo de la angustia. El más claro ejemplo de ello es ‘Audrey’, la canción del disco que se mueve con más aires de dibujos western y en la que la confesión de “I can’t belive in you” se torna hasta risueña. Un carácter que se vuelve a desarrollar hacia lo despreocupado y que conecta muy bien ante la incertidumbre que no genera ningún tipo de desasosiego. Más de estas canciones aperturistas hacia un estado de desconexión llegan con ‘Relax’ y la confusión de no saber si estás bien o estás mal, aunque poco parece importar. Podría completarse este apartado de temas con ‘Homesick is Heaven’, acrecentando aún más la situación de indiferencia ante las difucultades, mucho más relacionado con la tranquilidad interior que con la procrastinación.

La sensación que nos deja el trabajo cuando lo hemos escuchado varias veces, es la de una obra que encierra una gran complejidad en las sensaciones y sentimientos planteados, pero que huye de sofisticación para ganar en una presencia agradable y concisa. La enorme habilidad del músico para explorar con los sonidos sin tratar y todo tipo de instrumentos con muchas vivencias a sus espaldas, se hace más presente que nunca, jugando todos estos elementos un papel nostálgico y acogedor en sus canciones. Unos temas que se sostienen por sí solos sin todos estos arreglos, mostrándose esta evidencia en el cierre del disco con ‘The Sun Shines Different for You’, una canción que separa los diferentes caminos de las personas, encontrando el único respecto y unificación en la muerte. Un tema recurrente en el primer disco del músico pero que muestra su forma de vida apacible, alcanzando siempre la tranquilidad venga lo que venga.

Conclusión

John Andrews nos entrega su segundo LP destilando una vez más sentimientos y estados de ánimo difíciles de comprender pero que reconfortan en todos los casos. Moviéndose en los sonidos deun folk fatigado, risueño y hogareño, el músico muestra de nuevo su habilidad para conducirnos hacia un apartado de tranquilidad interior, sin perder la cara al constante movimiento de su entorno y todo lo que suscita sobre los recuerdos más apreciados. Otra gran obra para enmarcar dentro de la carrera del músico de Yardville.

9
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Álbum

Bad Posture

Artista

John Andrews and the Yawns

Año

2017

Discográfica

Woodsist

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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