Review

Microcastle

Deerhunter

2008

8
Por -

Como ya vimos en la anterior entrega de este especial, Deerhunter –aprovechándose de la entrada en el grupo del guitarrista Lockett Pundt- habían dejado atrás el punk para meterse en un terreno bastante más etéreo, entre el dream pop y el ambiental. Sin embargo, esto no durará mucho: Bradford y sus secuaces volvían a darle una vuelta de tuerca a su música, abandonando definitivamente el ambiental para dedicarse únicamente al pop. Otra de las novedades de Microcastle respecto a su predecesor es la importancia de Pundt, muchísimo más relevante a la hora de escribir canciones. De hecho, el álbum empieza con una corta instrumental de un minuto y medio compuesta por Pundt y Bradford, que funciona como introducción de Agoraphobia, que –cantada y compuesta por Lockett- nos enseña lo que iban a ser Deerhunter en este disco: un pop de guitarras altamente influenciado por la Velvet Underground y el shoegaze británico. Los arpegios de la guitarra con reverb acompañan a la voz del guitarrista durante toda la canción, de carácter bastante pesimista, para variar.

Microcastle tiene una historia bastante curiosa detrás: como era normal en esa época, fue filtrado meses antes de su lanzamiento. Para compensar este “fallo”, el grupo decidió unir el lanzamiento de Microcastle con el de Weird Era Cont., que sería una especie de regalo para los que decidiesen comprar el disco. Pero esto no acaba ahí: queriendo regalar una canción de Atlas Sound (su proyecto en solitario) por Mediafire, Bradford compartió sin querer el resto de archivos de su cuenta, con la consecuente filtración de Weird Era Cont. y las demos de Logos, el que sería su segundo larga duración como Atlas Sound.

¿Qué sería de un disco de Deerhunter sin algo de tragedia detrás? Tras darse cuenta de lo que acababa de hacer, Bradford insultó a todo aquel que había descargado sus canciones, anunció que iba a dejar Logos de lado y puso a disposición de sus fans una cuenta de PayPal para quien quisiese pagar por el material que él mismo filtró. Uno de los mensajes en cuestión fue este:

“Fuck this shit. I can just make another album. It’s not finished and now it never will be. It was also going to have a rad cover. I would describe it to you but that would be stupid. P.S. there are no vocals on Quick Canal. I never got the chance to record them.
This record was not free to record, so if you’d like to pay for hearing it send a paypal donation to [email protected] I am not a fucking opportunist so don’t think I expect it.”

Al poco tiempo, Cox se retractó de sus declaraciones, terminó Logos y pidió perdón por haberse convertido en la drama queen del indie. Cómo nos gusta la polémica.

De todas formas, volvamos al disco. Como ya hemos dicho, lo que predomina aquí es el pop y las guitarras, limpias (las dos primeras pistas) o sucias y distorsionadas, como en Never Stops, en la que se intercalan los punteos limpios de los versos con el ruido a lo My Bloody Valentine del estribillo. Algo similar sucede con Little Kids, un medio tiempo que no arranca de verdad hasta los dos últimos minutos, en los que la armonía vocal entre Cox y Pundt se mezcla con el ruido de las guitarras y una percusión bastante ligera.

Como en prácticamente todos los lanzamientos de Deerhunter, los momentos más movidos son interrumpidos por temas lentos de Bradford, que intenta conmovernos en Microcastle con la única ayuda de su guitarra, fracasando hasta la entrada del resto de la banda al final del tema. Los tres siguientes temas son parte de un concepto bastante interesante: Calvary Scars, Green Jacket y Activa forman parte de una suite  muy influenciada por el pop sesentero e interpretada principalmente por Cox.

A continuación, nos encontramos con la canción que le da sentido al álbum: Nothing Ever Happened. Apoyada en una línea de bajo tremenda y los fills de batería de Moses Archuleta, la guitarra replica la melodía vocal durante dos minutos para juntarse todos los instrumentos posteriormente en una jam frenética con solos de guitarra, tapping y mucha distorsión. Nothing Ever Happened es la prueba definitiva de la evolución de Deerhunter como grupo, desde el punk de su primer álbum hasta una obra maestra de la música pop que consigue ser bastante única.

Los últimos tres temas coquetean con el shoegaze más que nunca: no hay más que escuchar la guitarra en Neither of Us, Uncertainly, otro tema cantado por Lockett Pundt; o Twilight at Carbon Lake, comenzando tranquilamente con la guitarra y voz de Cox para acabar de nuevo en una ola de ruido y distorsión. Nada rompedor, pero terriblemente efectista.

Conclusión

Si Cryptograms fue su disco de presentación a la escena alternativa (recordemos que Turn It Up Faggot pasó prácticamente desapercibido), Microcastle confirma que Deerhunter habían pasado a ser uno de los grupos del momento, con un gran futuro por delante. Es el primer gran disco de Deerhunter, su consolidación tras haber intentado encontrarse en los dos anteriores LPs. Evidentemente, no es un disco perfecto: las canciones más lentas evitan la fluidez del disco, especialmente las tres últimas, más por culpa de la frenética Nothing Ever Happened que por las canciones en sí. Aprovechando el tirón de este álbum y Weird Era Cont., los estadounidenses sacaron el que es su último EP a día de hoy: Rainwater Casette Exchange, una pequeña colección de canciones en una línea bastante continuista respecto al sonido logrado en Microcastle.

8

Álbum

Microcastle

Artista

Deerhunter

Año

2008

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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