Review

Cryptograms

Deerhunter

2007

7.5
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En la primera entrega de este repaso a la discografía de Deerhunter hablamos de lo que fue el grupo hasta la llegada de Lockett Pundt en 2005. Pundt, guitarrista y amigo de Bradford Cox desde la infancia, le dio un giro al sonido del grupo, pasando del punk de Turn It Up Faggot a una música más etérea, cercana al shoegaze e incluso a la música ambiental en ciertos momentos.

La inclusión de Pundt no afectó al espíritu pesimista de Bradford, que acababa de ver cómo otro de sus amigos fallecía. Cryptograms está aún más cargado de rechazo y miedo que su predecesor, acompañado esta vez de capas de guitarras con reverb y la voz de Cox ligeramente distorsionada y alta en la mezcla, a diferencia de en los anteriores lanzamientos del grupo. «My greatest fear/ I fantasized/ The days were long/ The weeks flew by/ Before I knew/ I was awake/ My days were through/ It was too late» son las líneas que abren el tema homónimo del disco, y son bastante indicativas del estado mental del cantante.

 

White Ink nos muestra en lo que se han convertido Deerhunter con Pundt, las capas de guitarras shoegazers mezclándose entre ellas y con los teclados de Moses Archuleta, que en esta ocasión abandona la batería. Pero sigue habiendo restos de los antiguos Deerhunter en temas como Lake Somerset, llevada a lomos del bajo de Josh Fauver y la distorsión de las guitarras y la voz de Cox.

Cryptograms no parece un disco consistente en cuanto a sonido, en cierta parte debido a que fue grabado en dos sesiones de un día, estando ambas separadas por varios meses. Es en esta primera parte en la que se encuentran las canciones más ambientales, entre ellas la ya mencionada White Ink, Providence u Octet, siendo esta última la más importante para el desarrollo del álbum. Construida a partir del riff de bajo, la voz distorsionada va y viene como si de una psicofonía se tratase, mientras que el reverb de las guitarras va creando una atmósfera entre lo psicodélico y lo paranoico.

 

 

La primera parte termina con Red Ink, otra pista ambiental sin percusión alguna, esta vez cargada de teclados e incluso campanas. Sin llegar a ser mala canción, Red Ink suena demasiado forzada, como si el propio grupo se concentrase en conseguir un único sonido, alejando el sentimentalismo de ciertos sectores del ambiental para adentrarse en la soporífera música de ascensor. La segunda parte nos presenta a unos Deerhunter que pasan de lo ambiental y el shoegaze al dream pop, con un optimismo falso, como inducido por el Xanax. Así es en Spring Hall Convent, que habla de la experiencia de Cox con el ácido en su adolescencia. O en Strange Lights, en la que canta “We walk into the sun/So glad to have a guide/Less lonely for the ride” sobre la simple progresión de acordes de guitarra de Pundt.

Pese a no tener nada que ver con la primera parte, el lado pop de Cryptograms suena más real, más puro que las primeras siete pistas, en las que –en un esfuerzo por parecer más profundos- pierden la naturalidad de las melodías pop para abrazar una oscuridad a la que no pertenecen. Le resta cohesión al disco, que queda muy descompensado, pero Deerhunter están mucho más cómodos con las guitarras de la up-tempo Hazel St. que en los interludios instrumentales como Tape Hiss Orchid, también perteneciente a esta segunda parte, en la que -a pesar de algún experimento como el último tema mencionado- encuentran su identidad como grupo.

 

Mientras mezclaban Cryptograms, los de Atlanta no perdieron el tiempo y grabaron el EP Fluorescent Grey, que también continuó este camino pop y que incluye alguna de sus mejores temas, como Wash Off o la propia Fluorescent Grey.

Conclusión

En definitiva, pese a haber necesitado un disco y medio, Deerhunter parecen encontrar el camino a seguir, alejándose de las sombras de lo ambiental para entrar en un terreno pop en el que las melodías de Cox y las guitarras de Pundt por fin parecían encajar. Corrieron el riesgo de que el disco no estuviese bien cohesionado, pero acertaron. Cryptograms  es un álbum de una belleza bidimensional y trágica, que encontraría su sitio como una de las sorpresas más agradables de 2007.

7.5

Álbum

Cryptograms

Artista

Deerhunter

Año

2007

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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