Review

After The Disco

Broken Bells

2014

6.8
Por -

Para James Mercer–una de las figuras más representativas de la escena alternativa americana en la década pasada–no debe ser fácil tomar un sendero tan drásticamente distinto entre sus dos proyectos principales, The Shins y Broken Bells. After The Disco es el segundo álbum de su colaboración con el afamado productor Danger Mouse (Brian Burton), que ha ido editando trabajos por su cuenta progresivamente. Burton, más familiarizado con la electrónica que con los derroteros de pop sobrio acostumbrados por Mercer, ha llevado a este último a un terreno hasta ahora desconocido. Digamos que si la música de The Shins está más pensada para una sala pequeña, la de este After The Disco no desentonaría en grandes pabellones.

No nos engañemos, tampoco es que vayamos a ver a Mercer predicando en estadios, a lo Bono o Bellamy–y se agradece–. Pero After The Disco no deja de ser un álbum tremendamente populista. Pasamos de ‘New Slang’ a ‘Perfect World’, cuyos simplones arreglos electrónicos nos dejan adivinar la melodía del estribillo, en la que Mercer deja de lado su peculiar–y gran–lírica pasada para pasarse a un discurso grandilocuente que bien podría haber salido de la boca de Chris Martin: Well, I’ve been turned around / I was upside down / I thought love would always find the way. Y hay que reconocer que se convertiría en todo un hit de haber sido cantado por cualquiera de los tres nombres mencionados anteriormente.

‘After The Disco’ y ‘Holding on for Life’ son los únicos temas que aguantarían bien en la pista de baile, especialmente el último, que también fue el primer single del disco. Mercer se pasa las estrofas tonteando con su guitarra acústica hasta el estribillo, en el que saca su mejor imitación de los falsetes de los Bee Gees. Lloverán los remixes.

Pasan las tres primeras pistas y el disco ha avanzado bastante bien. Pero llega ‘Leave It Alone’, una balada en la que los arpegios de guitarra acústica son acompañados por una convencional sección de cuerdas. Y más de lo mismo con ‘Lady Wonderland’; baladita con arreglos electrónicos conservadores y alguna que otra cuerda en el fondo. Hablando en plata: aburren. En ‘The Changing Lights’, el dúo decide volver a la senda del bien, tirando ligeramente por Depeche Mode y con las cuerdas siendo sustituidas por sintetizadores. ‘Control’ nos lleva más al pop sin grandes complicaciones que ya intuimos en Port of Morrow, aunque el último minuto nos brinda uno de los momentos más brillantes del LP en un final épico marcado por una sorprendente sección de viento.

Todo el álbum entero se mueve en una especie de tira y afloja entre Mercer y Burton. La electrónica es predominante, pero el cantante aprovecha cualquier momento para poner bajo los focos su capacidad como compositor. Y aunque no hace mal, puesto que lleva más de diez años demostrando que posee un talento desbordante, sus incursiones a las baladas de tempo medio quedan fuera de lugar. Los dos polos se encuentran en ‘Medicine’ y ‘No Matter What You’re Told’, dominadas por el bajo y la voz de James, que se complementa a la perfección con los beats del productor. Clara muestra de que esta colaboración podría haber dado mucho más de sí.

Conclusión

Mercer, que está considerado un gran letrista por sus discos con The Shins, no explota esa habilidad con Broken Bells. Es más, la disimula: la mayoría de las letras son, como se vio con ‘Perfect World’, declaraciones generalizadoras y vulgares que nos cuadrarían más en U2, Muse o grupos llena-estadios del estilo. After The Disco termina con otros dos erráticos momentos Port of Morrow + Danger Mouse: ‘The Angel  and the Fool’ y ‘The Remains of Rock and Roll’ rellenan un disco con altibajos, que no llega a enamorar pero del que se pueden sacar 5 ó 6 buenos temas, lo cual no es nada despreciable. Aunque lleve tiempo sin entregar un trabajo sobresaliente, se antoja complicado que James Mercer haga un mal disco en su carrera.

6.8

Álbum

After The Disco

Artista

Broken Bells

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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