Review

The Voyager

Jenny Lewis

2014

7
Por -

Para una artista con tanto recorrido, sorprendía ya que no hubiese material nuevo de Jenny Lewis desde I’m Having Fun Now (2010, Warner), lanzado con su novio Johnathan Rice bajo el nombre Jenny & Johnny. Su carrera sufrió un cambio importante con la separación de Rilo Kiley en 2010, grupo en el que había estado desde los 20 años. Más de un lustro después de su último disco en solitario y tras finalizar la corta reunión de The Postal Service, Jenny Lewis vuelve con The Voyager (2014, Warner), cuyas canciones fueron escritas en mayor parte bajo la ansiedad y el insomnio que le provocó no verse más en Rilo Kiley.

La divertida música de The Voyager contrasta con el visible estado anímico de la norteamericana cuando las canciones fueron creadas. Las letras están embriagadas con nostalgia: I’ve been wearing all black since the day it started / When I stopped and looked back as my mind departed son las líneas con las que abre el disco en ‘Head Underwater’, un tema pop de tempo alto en el que la voz de Jenny se queda totalmente centrada en la mezcla mientras bajo y teclado amenizan la instrumentación. Es un comienzo sobresaliente que continuará en las siguientes pistas y se acabará convirtiendo en un arma de doble filo, y es que las tres primeras canciones de The Voyager son tan buenas que es imposible no quedarse decepcionado al descubrir que el resto del álbum no aguanta ese nivel.

De ‘Head Underwater’ pasamos al coqueteo AOR —solo de guitarra incluido— de ‘She’s Not Me’, el corte más entretenido de los diez que forman The Voyager. La metamorfosis de Jenny en cantante pop acaba por completarse en cuanto se alcanza el estribillo final, en el que los arreglos de cuerda dejan paso a su voz aguda cantando el título de la canción.

Luego llega ‘Just One of The Guys’, la canción producida por Beck que ha servido para promocionar el álbum. Lewis ya la interpretó varias veces bajo Jenny & Johnny y ha sido recuperada como el verdadero single de este proyecto. Es una balada realmente simple en el que Lewis juega con el cambio entre los acordes La y Re durante las estrofas para acabar confesándose en un estribillo que parece sacado del diario de una chica adolescente. Es esta simpleza en música y letras lo que le da un toque agradable a una canción que no funcionaría si no supiese reírse de sí misma: There’s only one difference between you & me / When I look at myself all I can see / I’m just another lady without a baby.

Aunque no haya nada como los tres primeros cortes en el resto del disco, no significa que las otras siete canciones sean mediocres. ‘Slippery Slopes’, muy propia de Rilo Kiley, aparca los temas inocentes para introducir infidelidades, cocaína y setas en un estribillo hecho para subir el volumen y escuchar la leve distorsión de la guitarra. Por otra parte, la excelsa producción ayuda a que canciones como ‘Late Bloomer’ o ‘You Can’t Outrun ‘Em’ cobren vida aun sin alcanzar la excelencia. Lewis confió el disco a alguien con tanto caché como Ryan Adams, que consigue que The Voyager suene tan profesional como las altas esferas por las que ha ido pasando: promoción incansable de Warner, vídeos con estrellas del cine, actuaciones en los programas más vistos de Estados Unidos, etc.

Conclusión

Más que un problema con las últimas canciones, lo que existe en el tercer disco en solitario de Jenny Lewis —y lo que le impide ser verdaderamente importante en su discografía— es una disparidad notable entre el principio y el final. Se supone que el álbum trata de ilustrar lo que ha sido la cantante en el pasado, por lo que su variedad musical es entendible. Sin embargo, lo que choca es que los distintos estilos de música pop que aparecen en The Voyager no acaban de asentarse. No está en su zona de confort porque aún no ha creado una como artista en solitario, pero tampoco hay un movimiento arriesgado que nos pueda hacer pensar que está evolucionando como compositora. Más allá de las dudas que presenta en cuanto a su relevancia en la carrera de Lewis, The Voyager es un disco resultón que no desentonaría en cualquier colección y que contiene los picos más altos que se le han visto a la cantante en años.

7

Álbum

The Voyager

Artista

Jenny Lewis

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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