Review

Ultraviolence

Lana Del Rey

2014

8
Por -

Para ser una de las estrellas del pop con más tirón de los últimos tiempos, Lana Del Rey es un personaje bastante esquivo y misterioso. Tras ella se esconde la fallida carrera de Lizzy Grant, su primera aventura musical en un sello discográfico. Bajo su verdadero nombre, Elizabeth fue ignorada durante años e intentó desaparecer de la faz de Internet para volver con el alias que nos ocupa en estos momentos. En junio de 2011, ‘Video Games’ conseguiría que Lana se convirtiese en la figura que aunaría la atención de underground y mainstream. En pocos meses, la neoyorquina saltó de Tumblr y Twitter a una esperada actuación en Saturday Night Live que ya ha pasado a la historia por lo desastroso del acontecimiento. Pero eso tampoco detuvo a Lana, que en 2012 vendería 3 millones y medio de copias de su álbum debut, el irregular Born To Die (2012, Interscope). Portada de revistas, objeto de chanzas y cara impresa en gran parte de las marquesinas de autobús de Occidente. Era la primera estrella del pop nacida en la generación Twitter.

La actitud de chica triste pero malota ha sido su compañera desde sus primeros pasos bajo este pseudónimo. Sea prefabricada o no, lo cierto es que le viene al dedo. Su voz, cuyo registro está lejos de ser espectacular, se amolda mejor a melodías tristes que Lana susurra evitando vocalizar. Es sensual, pero tampoco se decide por lo soez o lo sutil. ‘Sad Girl’, que ya se puede decir que está entre las mejores canciones que ha hecho nunca, nos muestra a Lana tal y como ella quiere que le veamos. Su voz es vulnerable, pero no pienses por un momento que es una persona dócil. “Being a mistress on the side / It might not appeal to fools like you (…) / But you haven’t seen my man”.

Ultraviolence presenta un cambio de sonido radical respecto a Born To Die. Desaparece toda conexión R&B y hip-hop para dar paso a una atmósfera más clásica del pop de los 50 y los 60. Este es, sin duda, el gran acierto del Black Key Dan Auerbach bajo los mandos de la producción. Ha llevado a Lana a lo que esperábamos de ella tras ‘Video Games’, manteniéndola lo más alejada posible de las ‘Diet Mountain Dew’ de turno. Cuerdas, su voz y guitarra. Mucha guitarra, que por algo Auerbach le ha metido mano a la mayoría de los cortes del disco. ‘Cruel World’ abre la veda con casi siete minutos de tempo bajo. Tras ella irán los cuatro primeros singles. No hay una ‘Video Games’, pero sí una larguísima serie de temas notables en los que por fin hace valer su apodo de “Nancy Sinatra en gángster”.

La pista homónima es lo que parecía que nos iba a dar Lana hace tres años. La guitarra es meramente presencial y son las cuerdas las que verdaderamente llevan el peso emocional de la canción. Es ‘Shades of Cool’ la que nos muestra cómo se va a desarrollar el resto del álbum a medida de que el arpegio hipnotizante con el que abre se convierte en un demoledor solo de guitarra que distrae la atención de la voz de Lana. ‘Brooklyn Baby’, que originalmente iba a ser un dueto con Lou Reed —la canción incluye referencias al difunto artista y una voz similar a la suya al final— es lo más cercano a un hit pop que tiene Ultraviolence. ‘West Coast’, por lo contrario, es bastante oscura y atmosférica pese a haber sido elegida como primer adelanto. Incluye, además, letra en spanglish a lo Black Francis.

Los adelantos de Ultraviolence solo traían una duda: ¿mantendrá el nivel el resto del disco? Afortunadamente, lo hace. Sí es cierto que la falta de heterogeneidad puede hacerlo algo pesado llegando al final, pero el problema persistiría si el tracklist estuviese ordenado de otra manera. ‘Old Money’, ‘Money Power Glory’ o ‘Fucked My Way Up To The Top’ son igual de buenas que los singles, conservando la última un poco de ese espíritu R&B del debut en los beats. ‘Old Money’ es la canción que muchas películas querrían tener como banda sonora, una balada que no necesita de grandes arreglos para llevar al álbum a un final épico. Y es ahí donde chirría el cincuentero último corte, ‘The Other Woman’, versión de Nina Simone, cuya inclusión en la versión final del álbum es bastante inexplicable si se tiene en cuenta la calidad que desprenden algunas de las pistas extra. Aporta un aire distinto, pero Ultraviolence es un disco unidimensional y así debería haberse quedado de principio a fin. Que todas las canciones sigan la misma estructura estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-puente-estribillo importa menos cuando son tan buenas por sí mismas. De hecho, es admirable que se mantenga fiel a un único estilo cuando la música pop contemporánea se caracteriza por abarcar más terreno de lo necesario.

Conclusión

Aun siendo un personaje, Lana Del Rey es la figura pop más real y carismática de la actualidad. Su personaje está tan cuidado como las once canciones de Ultraviolence, que es el mejor disco de una estrella del pop en mucho tiempo. Es probable que nunca sepamos quién es Elizabeth Grant, pero nos va quedando claro cómo es su alter-ego. De haber nacido cuarenta años antes, Lana sería una mujer fatal que cantaría composiciones de Burt Bacharach por el día y saldría con Elvis por la noche. Bueno, Elvis saldría con ella. Es inútil compararla con cantautoras indies como Sharon van Etten o Lykke Li, ella juega en otra liga. Y aunque trate de joder su camino a la cima, va ganando.

8

Álbum

Ultraviolence

Artista

Lana Del Rey

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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