Review

The Most Lamentable Tragedy

Titus Andronicus

2015

9.5
Por -

Pasado el segundo estribillo de ‘Dimed Out’ –primer single de The Most Lamentable Tragedy-, hay un puente prácticamente definitorio de la historia del rock y que recuerda a la famosa escena del amplificador que llega a 11 de This Is Spinal Tap: I turned it up to four and couldn’t feel it / I turned it up to five, it wasn’t real yet / Turning it up to six wouldn’t reveal it / Seven was a secret / Eight was reaching / Nine was decent, but / I really liked it when it dimed out. Si escuchas ‘Dimed Out’, lo primero que tendrás que hacer será recoger la mandíbula del suelo, que para algo estamos hablando de una de las canciones de rock del siglo. Después, podrás tomarte algo de tiempo y ver la letra tranquilamente, porque Patrick Stickles prácticamente escupe su parte vocal y no hay manera de entender todo.

Sobre el papel, ‘Dimed Out’ no dice mucho más que otras canciones de rock: es el yo contra el mundo dentro de una sociedad que anula al individuo y busca escapar a través de la música. Si lees las anotaciones que realizó el propio Stickles en Genius, te darás cuenta de que tiene algo mucho más grande funcionando en su cabeza. Concretamente, una ópera rock de 92 minutos divididos en cinco actos sobre su propio trastorno bipolar. A través de su reflejo ficticio —bautizado como Nuestro Héroe—, el líder de Titus Andronicus le da la vuelta al cliché de volcar el corazón en la música y decide diseccionar su cerebro públicamente.

Es complicado enumerar razones por las que deberíais pasar más de hora y media con The Most Lamentable Tragedy, un disco pretencioso —también lo era The Monitor—, complicado de abarcar y con referencias  a absolutamente todos los capítulos anteriores de la discografía de Titus Andronicus. Irónicamente, no hay otro disco de Titus Andronicus con canciones tan accesibles como estas. Tampoco tan buenas. TMLT es una pieza única que gana fuerza si te sumerges en el universo que ha creado Stickles a través de su propia persona, pero las canciones son lo suficientemente buenas como para disfrutar de ellas sacándolas del molde. No es la narrativa del disco lo que lo hace realmente especial, sino algo bastante menos complicado: tiene una cantidad irreal de canciones tremendas.

De las 29 canciones de The Most Lamentable Tragedy, prácticamente un tercio no alcanzan el minuto o lo superan por los pelos, así que tampoco estamos hablando de algo inabarcable a lo Sandinista!. Lo que sí comparte con otros discos dobles de renombre es la diversidad musical, a partir de la cual Stickles —un estudioso del rock capaz de versionar a Lynyrd Skynyrd y a The Replacements en el mismo concierto sin que exista un mínimo atisbo de ironía en ello— encadena canciones tan dispares como ‘I Lost My Mind ([email protected])’ y ‘Lonely Boy’ sin que haya que cambiar mucho la hoja de ruta. El álbum es una enciclopedia de la historia del rock and roll, viajando desde los principios del género —la ya mencionada ‘I Lost My Mind (TA)’— hasta sonidos más recientes, como la absolutamente impecable ‘Come On Siobhán’, que ha sido adornada con los arreglos de cuerdas de Owen Pallett.

A la hora de versionar, Stickles también se muestra abierto, convirtiendo ‘I Lost My Mind’ de Daniel Johnston —no hay que confundirla con su propia ‘I Lost My Mind ([email protected])’— en una joya punk en la que de nuevo escuchas hasta la saliva saliendo de su boca. Ocupa también terrenos clásicos con ‘A Pair of Brown Eyes’ de The Pogues y directamente tradicionales en ‘Auld Lang Syne’. Tantas ganas tenía Stickles de versionar canciones que hasta ha convertido su propio corte de Local Business ‘Titus Andronicus Vs The Absurd Universe’ en la apropiadamente titulada ‘I’m Going Insane (Finish Him)’. El verdadero logro no es encajar tanta canción ajena en una narrativa extremadamente única sino precisamente el proceso de hacer consciente al oyente desde el principio de que le está prestando atención a algo que se sale de la norma. Stickles te da 29 piezas y tú decides si completas el puzzle o si te quedas con ellas individualmente.

La verdadera epifanía en la historia está en el segundo acto, desde la introducción instrumental  hasta la locura ya desatada en ‘Dimed Out’. Entre ambas, el rock setentero de ‘Mr E. Mann’ aporta un toque relativamente simpático a la historia —Nuestro Héroe conoce a su doppelgänger, que le hace ver que no hay maldad en su trastorno— y ‘Fired Up’ convierte la experiencia personal del protagonista en crítica universal: They would like to / Turn a subject into a citizen / (…) I’ve been living without a God / And these Christians don’t know what they’re missing. Es definitivamente lo más directo y fácil de escuchar que tiene el álbum, que se volverá más enrevesado a medida que avanza la historia.

Es a partir del segundo acto cuando el disco puede empezar a parecer complicado y hasta algo caótico. El argumento comienza a enturbiarse, hay más interludios y experimentos y, en definitiva, menos pop.  El cambio comienza con dos canciones inmensas que rozan los diez minutos, la primera —‘More Perfect Union’— recupera el espíritu de The Monitor de confiarle el clímax musical a las partes instrumentales y la segunda –‘(S)HE SAID/(S)HE SAID’- te engaña una y otra vez para creerte que se van a desviar hacia el rock duro para siempre acabar volviendo a las raíces punk de la banda.

Stickles ni siquiera se ha permitido el habitual pecado de meter relleno en un álbum doble (White Album, Sandinista!, Mellon Collie, etc.) porque haberse expuesto de semejante manera a través de su música era demasiado importante para él como para fallar en algo. The Most Lamentable Tragedy exige que pases tiempo con él, que escuches con cuidado y que hasta hagas un ejercicio de extratextualidad empollándote las notas de autor escritas por Stickles. Lo bueno es que si no estás dispuesto a hacerlo, puedes quedarte con el segundo acto en bucle y aun así tener la seguridad de que no hay nadie escribiendo mejores canciones de rock que este grupo ahora mismo.

El álbum acaba con dos canciones similares musicalmente —ambas son tempos bajos en los que Stickles canta únicamente acompañado de un instrumento— pero completamente opuestas en el apartado lírico. ‘No Future Part V: In Endless Dreaming’ es un cierre devastador a una pentalogía que comenzó en The Airing of Grievances (2008, XL) y ha dejado algunos de los momentos más memorables de la carrera del grupo. Esta quinta parte habla explícitamente sobre el suicidio como salida, con una melodía devastadora cantada por la voz rota de Patrick: A way out / And all you really do / Is open your mouth / (…) You’re at peace when you sleep / Why not an endless dream.

‘Stable Boy’, similar en estructura a ‘No Future’ pero distinta en estética, es una balada lo-fi cantada sobre órgano que actúa precisamente como himno anti-suicidio, contradiciendo al tema anterior y cuadrando a la perfección con el trastorno bipolar de Stickles como motivo principal del álbum. En realidad, no hay un final como tal: la corta pieza instrumental que cierra el disco es idéntica a la que lo abre, imitando los ciclos maníaco-depresivos de Nuestro Héroe.

Conclusión

The Most Lamentable Tragedy es la obra maestra que llevaba buscando Stickles todo este tiempo y el más firme candidato a disco de rock del año. Es tan ambicioso y pretencioso que puede echar para atrás, pero tiene tantas canciones increíbles que hay que rendirse ante él. El mensaje más fuerte que puede ofrecer el disco es que Stickles ha convertido su locura en el mayor acierto de su carrera. No es mala forma de aceptarse a uno mismo.

9.5
Nota Usuarios (2 votos)

vota:

9.8

Álbum

The Most Lamentable Tragedy

Artista

Titus Andronicus

Año

2015

Discográfica

Merge Records

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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