Review

Monomania

Deerhunter

2013

8.5
Por -

Ha nacido una estrella. Bradford Cox ha dejado de ser ese chico raro y enfermizo de Atlanta que había dedicado toda su vida a escribir canciones para convertirse en una estrella del rock. Durante los últimos tres años (el tiempo que ha transcurrido desde el lanzamiento de Halcyon Digest), Cox ha protagonizado todo tipo de sucesos, dejándonos grandes frases para el recuerdo: “Como homosexual, mi tarea consiste simplemente en sodomizar la mediocridad”, “Morrissey me hace querer vestir piel” o “Cualquiera que diga que no le gustan los Beatles es un gilipollas pretencioso, como yo”.  Por supuesto, merece la pena recordar su versión avant-garde de My Sharona,  que se extendió durante unos 60 minutos. Bradford ha pasado a ser un provocador, un troll, incluso. Y qué bien le ha sentado.

Poco tiempo después de anunciarse el lanzamiento de Monomania, Deerhunter aparecieron en el programa de Jimmy Fallon para interpretar la canción homónima del disco. Y ahí estaban Cox, su mano “ensangrentada” y su peluca negra; encabezando la ruidosa actuación con actitud desafiante y chulesca, recordando a los grandes frontmen de la historia del rock. Con una nueva formación (Josh Fauver abandonó el grupo, siendo reemplazado por un nuevo bajista y otro guitarrista), estos antiguos mesías del dream pop parecían haberse transformado en otro grupo, mucho más visceral, salvaje y atrevido. Un cambio sorprendente, a pesar de que la camaleónica carrera de los estadounidenses nos hacía estar preparados para cualquier cosa.

La monomanía es un trastorno mental por el cual el paciente solo puede pensar en una idea, culminando en una obsesión enfermiza. De esta forma, la obsesión de Cox por componer le llevó a tener unas 600 canciones preparadas para este álbum, de las cuales fueron escogidas 12. Según el propio grupo, estas 12 canciones no eran necesariamente las mejores que tenían, pero que pensaban que cuadraban perfectamente. Monomania es la obra más cohesionada de Deerhunter, y también supone el enésimo cambio de sonido en el grupo: es un disco totalmente americano, influenciado por la música yankee de las últimas décadas: ya no sólo muestran su admiración por la Velvet Underground, sino que acoplan a su sonido influencias de Television, Meat Puppets e incluso algún ramalazo country que veremos más adelante.

Y así abre Monomania, con una Neon Junkyard garagera, sencilla, que no busca el dream pop y la psicodelia de sus lanzamientos pasados. «And if you’ve got a lot of pain/You remember how to speak/And if you gather all the rain/It’s still coming down in sheets» canta la voz distorsionada de Bradford sobre  su eterna obsesión con componer música, acompañando a una de las mejores melodías del disco. Leather Jacket II es punk, caos, distorsión y numerosos licks de guitarra distorsionada superpuestos. 3 minutos tensos que recuerdan en algún aspecto al amateur Turn It Up Faggot.

La única composición de Lockett Pundt en el disco, The Missing, frena esta estampida rock con un tema dream pop a los que ya nos tiene acostumbrados, siendo muy similar a los de su último –y excelente- disco en solitario como Lotus Plaza. Aunque puede que no cuadre con la estética garagera del álbum, es de agradecer que Lockett tenga algún momento para ser protagonista. Como ya hemos visto antes, Monomania es un compendio de música americana, y así lo demuestran en Pensacola y Dream Captain, en las que se quedan entre el tributo, reinvención y mofa al country, combinándolo con aspectos más propios del rock, como en el éxtasis final de la sarcástica Dream Captain.

Monomania arrasa con todo lo que se ponga por delante. Ni siquiera el bajón de revoluciones de Blue Agent y T.H.M. impide que se trate de un disco arrollador. Dos canciones de los Deerhunter más clásicos, que –pese a no alcanzar la brillantez de otros temas- funcionan como anticipo del mejor momento del álbum. La terna Sleepwalking/Back To The Middle/Monomania representa a la perfección el espíritu garagero nocturno que Cox mencionó hablando de su obra: la agresividad, la rebeldía, la juventud; todo está reflejado en estos diez minutos que funcionan como un golpe en la cara, desmarcándose de todo aquello que les había definido previamente. Se acabaron las preocupaciones existenciales de su trabajo anterior, Deerhunter han venido a entretenernos.

Sin embargo, es difícil deshacerse de las viejas costumbres, y en Nitebike decide recuperar su guitarra acústica para cantarnos una especie de balada triste con voz reverberada que recuerda a muchas de sus composiciones como Atlas Sound. El álbum acaba con Punk, que –al igual que la anterior pista- deja un sabor de boca agridulce, como si no se correspondiese en este lugar. Es una gran canción de psicodelia pop que hubiese encajado a la perfección en el resto de su discografía, pero que queda algo fuera de lugar en toda esta orgía de distorsión que es Monomania.

Conclusión

Sin ser su mejor producción, Monomania despeja cualquier duda sobre si Deerhunter merecen ser mencionados junto a los grandes nombres de la escena alternativa americana. Es su disco más accesible, una ola de rock ‘n roll que se lleva todo por delante, incluyendo el pasado del grupo. Con el Rey Midas del indie en sus filas, Deerhunter tienen barra libre para hacer lo que quieran. Y que así siga.

8.5

Álbum

Monomania

Artista

Deerhunter

Año

2013

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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