Review

Modern Vampires of the City

Vampire Weekend

2013

8.5
Por -

El éxito ha acompañado a Vampire Weekend desde el inicio de su corta carrera. En 2007, cuando el grupo apenas tenía dos años, sus primeros singles inundaron toda la red gracias a medios tan reconocibles como Spin o Rolling Stone. Estos veinteañeros neoyorkinos tenían muy clara su fórmula: pop juvenil y guitarrero, sin olvidarse de la década de los ochenta ni de la música africana, ligeramente presente en alguna de sus composiciones.  Es posible que esta peculiaridad en su música sea lo que les llevó tan alto desde un principio, distinguiéndoles de otras bandas con planteamientos similares.

No me duele decir que siempre he tenido la sensación de que Vampire Weekend nunca dejarían de ser un gran grupo de singles. Sus dos discos parecían combinar momentos brillantes (‘Cape Cod Kwassa Kwassa’ o ‘Diplomat’s Son’) con otros ciertamente repetitivos y cansinos. Por eso mismo, era bastante escéptico en cuanto a Modern Vampires of the City, creyendo que no pasaría de ser un disco divertido, al igual que sus predecesores.

Decía Ezra Koenig hace pocos meses que este tercer LP era la conclusión de una trilogía. Siento discrepar con él, pero Modern Vampires of the City nos obliga a pensar que ha empezado una nueva era para el grupo. Están a punto de entrar en la treintena y parecen haber quemado su propio guión: nadie va a encontrar aquí una canción sobre la ‘Oxford Comma’ o la horchata, ni siquiera hay algún ramalazo de guitarras, que ya aparecían con cuentagotas en su segundo disco. En cambio, tenemos mid-tempos más serios como ‘Obvious Bicycle’, con el piano y la percusión acercándose al r&b. ¿Quiere decir esto que Vampire Weekend han dejado de ser un grupo de pop? Para nada. En ‘Unbelievers’, la guitarra, el piano y la voz de Ezra acompañan a la típica batería que esperarías del grupo, fundiéndose en el primer gran estribillo del álbum. Sigue estando ese pop de ritmo frenético, pero han conseguido trasladarlo a un ámbito más maduro, principalmente en cuanto a letras: todo el disco está atado a la trillada idea del paso del tiempo.

Wisdom’s a gift/but you’d trade it for youth” canta Ezra en ‘Step’, una balada de pop barroco en toda regla en la que el canon de Pachelbel no quedaría fuera de lugar. ‘Step’ es otro de los grandes motivos que nos obligan a creer en la evolución de Vampire Weekend: no se echan de menos las guitarras en ningún momento y los arreglos encajan perfectamente, con coro incluido. Para no perder las viejas costumbres, la sigue ‘Diane Young’, que -gracias a la ayuda inestimable de un vocoder- se ha convertido ya en uno de los mejores singles del año. Seguramente sea la canción más similar a los singles del primer álbum, tanto por el uso de guitarra y batería como por la inmediatez del estribillo, de lo más pegadizo de su carrera. Tardan poco en volver a las baladas con ‘Hannah Hunt’: escrita más o menos al mismo tiempo que las canciones del primer disco, nos cuenta la experiencia del cantante con una chica que lo acompañaba a su clase de budismo (!) en la universidad.

Se nos vuelven a venir arriba con ‘Everlasting Arms’, una canción en la que mezclan el sonido más clásico del grupo (los Talking Heads estarían orgullosos de ella) y las principales novedades del disco, como los arreglos de cuerda del final. Deciden aumentar las revoluciones con ‘Finger Back’, en la que Ezra Koenig decide tomar el mando y dominar la canción con sus virguerías vocales, aprovechando el gran registro que posee. Siguen abrazando el frenesí en ‘Worship You’, esta vez con un Koenig  desatado que tira de pulmones para recitar las estrofas, acompañado por el ritmo galopante marcado por la batería de su compañero Chris Tomson.

Modern Vampires of the City llega a su punto álgido con ‘Ya Hey’, la canción más interesante del LP, tanto lírica como musicalmente. La evidente crítica a Dios y los nacionalismos -comparándolos e incluso mofándose de ambos- contrasta enormemente con una melodía más simpática que otra cosa: The motherland don’t love you/ The fatherland don’t love you/ So why love anything?/ Oh, good God/ The faithless they don’t love you/ The zealous hearts don’t love you/ And that’s not gonna change. De nuevo, vuelven a aparecer los vocoders y el coro en el estribillo, dándole un toque bastante épico. Otro de los aspectos curiosos de ‘Ya Hey’ es su título, no sólo por el guiño a OutKast, sino por el juego de palabras con Yahweh (Yahvé en español), que es como se nombraba a Dios en el Antiguo Testamento. El coro vuelve a ser protagonista en ‘Hudson’, la canción más oscura de toda su carrera, en la que vuelven a sacar el manido tema del paso del tiempo, metiendo incluso el tictac de un reloj. El disco termina con la relajante ‘Young Lion’, en la que el riff de piano y las armonías vocales se suceden durante apenas dos minutos.

Conclusión

Después de superar la difícil prueba del segundo álbum, Vampire Weekend huyen de lo unidimensional para completar su mejor trabajo hasta la fecha, más maduro, variado y rico musicalmente que sus dos predecesores. Merece la pena mencionar la producción de Rostam Batmanglij, también compositor y músico en el grupo, que acierta en todo momento con el sonido que deben conseguir, incluyendo novedades importantes como el uso del coro en determinadas canciones. Con muy pocos momentos flojos –Don’t Lie podría ser la única canción que sobre-, Modern Vampires of the City disipa cualquier duda que pudiese haber sobre uno de los grupos del momento. ¿La última parte de una trilogía o el inicio de una nueva etapa? Ojalá no tengamos que esperar demasiado para saberlo.

8.5

Álbum

Modern Vampires of the City

Artista

Vampire Weekend

Año

2013

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

  1. GUSTAVO

    Aún voy familiarizándome con las primeras 5 canciones de este disco, y ya tiene en mi el sabor de lo imborrable… no quiero usar la palabra clásico para una música tan viva, entrañable y que tiene la capacidad de disparar emociones de todo tipo en mi. Es el sonido que quieres compartir con un ser cercano y querido, incluso si en este momento no tienes a nadie especial en tu vida. Cuando escuché el primer disco de VW, símplemente tuve un momento de perplejidad, porque era algo que uno no esperaba, y porque muchos estamos malacostumbrados a los convecionalismos pop y rock, sin embargo, a las pocas escuchadas mi mente se abrió a algo que no era pretencioso, ni buscaba impactar, sino jugar con los sonidos y la imaginación. Cuando salió contra quedé simplemente sorprendido de la forma como se atrevieron a expandir y cruzar sus propios límites… pero con este disco, han logrado algo bello y absolutamente indispensable y único

    • Josep
      Mindie J

      Esperamos que el resto del disco te haya gustado por igual. Muchas gracias por dejar un comentario y por tu selecto estilo al escribir.

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