Review

Melbourne

Jackson Scott

2013

8.5
Por -

Típico paisaje del interior de Norteamérica: un joven con su guitarra destartalada a las afueras de una mastodóntica ciudad y camiseta raída de la Velvet Underground, panorama ideal para que nazca un nuevo descubrimiento de la Pitchfork. No sabemos muy bien si estos fueron los orígenes de Jackson Scott, pero lo cierto es que su música puede representar muy bien este escenario.

Con tan solo un trabajo titulado Melbourne, el joven Jackson Scott se muestra como un gran descubrimiento, de esos que te pillan por sorpresa entre tanto producto prefabricado avalado por los grandes medios. La música de Jackson Scott te adentra en un ambiente de despreocupación, de esos en los que te sumerges en determinadas temporadas y no haces nada por remediarlos. Podríamos decir que así surge este logrado trabajo, aunque por lo visto podríamos prescindir de logrado para aplicar el de improvisado, ya que este trabajo se grabó en el propio hogar de Jackson en Ashville, en un entorno digamos de nuevo que despreocupado.

 

El resultado de esta desgana aparente es un disco de melodías y voces cambiantes, con un revestimiento algo evidente de la Velvet Underground que sin embargo no eclipsa las propias habilidades del músico. Desde ‘Only Eternal’, el primer tema empezamos a  comprobar como el disco va a estar sumergido en guitarras poco definidas y temblorosas. El letargo tan característico del que ya hemos hablado está muy presente en temas como ‘Evie’. Voz lánguida, que se torna más aguda con el paso de una melodía más amable y una dosis de polvo y telarañas.

Poco a poco vas teniendo más ganas de comprobar por que derroteros irá el tema siguiente. ‘Never Ever’, el tercer corte se acerca a un lado más psicodélico, una psicodelia de esas que no tienen colorines, sino que discurres por las diferentes gamas de grises. Con ‘Sandy’, Jackson cambia completamente su voz, saca su lado más amable para reflejarnos como debe de ser un día soleado en su vida. Bueno, un día soleado con alguna que otra nube.

 

Llegados a este punto nos encontramos con ‘That Awful Sound’, el tema por el que lo descubrí. Otro tema más que bien podría ilustrar un día tormentoso en el que sabes que se aproxima la lluvia. Merece la pena destacar esas guitarras crispadas hacia la mitad de la canción. Otra de las muchas y buenas atmósferas que nos brinda el trabajo. A continuación cambiamos de tercio con ‘Tomorrow’, un tema tenso, crispante, con algo de misterio. Tranquilos que la canción acaba de un momento a otro para dar paso a algo tenebroso que se mueve entre las aguas como es ‘Wish Upon’.Volviendo rápidamente de las sombras nos encontramos a Jackson Scott en ‘Any Way’ con una voz de niño de infantil que seguramente cautivaría a los Woods. El panorama se oscurece de nuevo para entrar en las guitarras más contundentes del disco como ocurre en ‘Together Forever’.

Esto se acaba, pero aún quedan tres temas que te dejan con muy buen sabor de boca. Es entonces cuando aparece ‘In the Sun’, el corte a  priori menos complejo en cuanto a ambientes sonoros del disco. Le sigue ‘Doctor Mad’, enorme canción que seguro que encierra algún recuerdo profundo de Jackson. Llegamos al fin prácticamente como empezamos: melodía decadente que sin embargo resulta adictiva. El fin de un trabajo que pasa rápidamente y apenas no te has enterado. Si esto es lo que te ha ocurrido es que has estado metido muy de lleno en su música y no has hecho nada por no sentirte gustosamente depresivo.

Álbum

Melbourne

Artista

Jackson Scott

Año

2013

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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